Monday, January 07, 2013

ROMERO FOR THE «YEAR OF FAITH»


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In November 2012, two Italian bishops responded to Pope Benedict’s proclamation of a «Year of Faith» by launching a series of seminars on the witnesses of the faith, and kicking it off by highlighting Óscar Romero.  Monsignor Luigi Marrucci, the Bishop of Civitavecchia-Tarquinia and Monsignor Matteo Zuppi, the Auxiliary Bishop of Rome, presented Romero together.  To look at a martyr,” explained Bishop Zuppi, “is even more helpful than studying the Catechism.”  This is not to say that martyrs are “a superior class of Christians,” he said.  But, rather, martyrs are ordinary people who have simply “loved more than others.”  This year, we will follow the two bishops’ lead, and present Archbishop Romero as a model for the «Year of Faith.»

Archbishop Romero embodies the “credible witness” that Pope Benedict has asked the Church to highlight this year. “What the world is in particular need of today,” the Pontiff wrote in his motu propio «PORTA FIDEIis the credible witness of people enlightened in mind and heart by the word of the Lord, and capable of opening the hearts and minds of many to the desire for God and for true life, life without end.”  As the best known 20th Cent. martyr, broadly embraced beyond the Catholic world, Archbishop Romero singularly fits the bill.  (In fact, Benedict himself said that  Romero was “truly credible, a witness of faith” in 2007.)  Romero represents the spirit of the Church that Benedict wishes to hold up: a Church which, “like a stranger in a foreign land,” in the words of Vatican II, “presses forward amid the persecutions of the world … announcing the cross and death of the Lord until he comes.” (PORTA, supra.)  And there can hardly be a more convincing model for the «Year of Faith» than a martyr of the faith.  By faith,” the Pope reminds us, “the martyrs gave their lives, bearing witness to the truth of the Gospel that had transformed them and made them capable of attaining to the greatest gift of love: the forgiveness of their persecutors.”  (Id.)  Archbishop Romero did this, and therefore he offers the ‘credible witness’ that the Pope has asked us to highlight.
«Archbishop Romero for the Year of Faith» will be this Blog’s theme this year.  First, we wish to highlight previous posts that illustrate Romero’s suitability to be a model for the «Year of Faith» reflections.  In particular, we call attention to the following ten topics in prior blog posts.

1.      The Homiliarium and Supplementum, which chart all of Romero’s homilies and collate the original audio recordings, Spanish language transcriptions, English translations, and Scriptural readings for each sermon. 

2.      «Septem sermones ad pauperem,» our special series analyzing Archbishop Romero’s ‘seven [last] sermons to the poor.’ 

3.      Romero’s preaching on the Transfiguration, which sets forth Romero’s social views, as opposed to Liberation Theology.


5.      Romero’s Eucharistic adoration. 

6.      Romero’s orthodoxy and moral preaching. 

7.      Romero’s ascetic influences/practices. 


9.      Ecumenical and international recognitions. 

10.  Romero remembered in El Salvador, through the weekly masses at his grave and incorporation into popular piety, such as Holy week commemorations.
Second, our new posts this year will continue to highlight and expand the ten topics described above, as well as introduce additional topics that illustrate «Romero for the Year of Faith  As in previous years, you can expect to see upwards of fifty blog posts this year (the average has been 55-60 in the last three years), with recurring posts, including annual examinations of the beatification process status, annual round-ups of Romero news, and other posts examining Romero’s life and legacy.  As always, the goal is to provide “well-informed news and well-researched commentary” on all things Óscar Romero.”
And third, we will highlight «Romero for the Year of Faith» in two special series of posts this year.  (1) In the first quarter of the year, we will mark the 33rd Anniv. of Mgr. Romero’s martyrdom with our third installment of «Septem sermones ad pauperem» to focus on Romero’s scriptural interpretations in his final homilies.   As Providence would have it, we are on the same reading cycle in 2013 as we were in 1980.  (2) In a special series of posts midyear, we will analyze Romero’s four pastoral letters, dedicating a blog post to each of the four letters and their teachings.  This series will appear around the Aug. 6 date of the Feast of the Transfiguration, the date that Romero released three of his four pastoral letters.
In the words of Bishop Marrucci when presenting Archbishop Romero to his diocese of Civitavecchia in November, “We treasure our brethren who have incarnated Jesus in their own lives because through them we re-encounter the central truth of our Lord.”  And, in the words of Mgr. Zuppi, Romero stands with the martyrs of the 20th century who “offer their witness to the Christians of the new millennium, just as the first martyrs do for today’s [Christian] community.”  As such, Archbishop Romero represents the best that the Church has to offer a world in particular need of credible witnesses.

Sunday, January 06, 2013

PERSPECTIVAS DE BEATIFICACIÓN 2013


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Este día Su Santidad Benedicto XVI declaró que “un Obispo debe de ser un hombre al que le importan los hombres, que se siente tocado por las vicisitudes de los hombres”; un peregrino “en camino hacia el verdadero rey del mundo y su promesa de justicia, verdad y amor”; y un hombre “valeroso” hasta el punto de “dejarse golpear y enfrentarse a los criterios de las opiniones dominantes”.   En este post analizamos, como es de costumbre a principios de año, si Mons. Romero—quien, a nuestro criterio rellenó (y rebasó) las cualidades en el discurso del papa—puede ser beatificado este año.  Concretamente hablando, no hay verdaderamente mucha posibilidad de que Mons. Romero pueda ser beatificado este año.  Sin embargo, ante Dios todo es posible, y podemos hablar de algún escenario—ya casi milagroso—según cual podría avanzar la causa.  Y además, aunque no se alcance lograr la beatificación este año, sí se puede hablar de desestancar la causa para que siga progresando de una manera más satisfactoria que la inactividad que la caracterizó el año pasado.

¿Por qué decimos que la posibilidad de tener una beatificación en el 2013 es poca?  Basado en lo que entendemos sobre donde se encuentra el caso y qué queda por hacer, no hay suficiente tiempo dentro de doce meses para terminar el trabajo que se necita terminar para poder beatificar a Mons. Romero en el 2013.  Según una nota de prensa publicada por el periódico italiano «La Stampa», “los teólogos y los historiadores de la Congregación nunca han iniciado a trabajar en el material recogido durante la fase diocesana” del proceso de Mons. Romero.  El relator de la causa de Mons. Romero, el P. Daniel Ols, le comentó al «National Catholic Reporter»  que el lapso normal para revisar esos materiales es de diez años.  O sea, basado en ese frio cálculo, si verdaderamente no se ha comenzado la revisión y se necesitan diez años para estudiar y revisar, sencillamente no se va a terminar dentro de los próximos doce meses, especialmente bajo la situación descrita en algunas notas, de una falta de atención o interés en adelantar la causa.  Aun presumiendo de que ha habido algunos avances, y que la situación no esté en un desatendido extremo, es probable de que un año todavía sería muy poco tiempo para completar lo necesario para obtener la beatificación de Mons. Romero en el 2013.

Ahora bien, supongamos que se ha hecho lo suficiente para reducir ese lapso de diez años a una lista de tareas que sí se pueden completar en un año, ¿es factible poder pensar que eso sucedería?  Todo dependería de la voluntad eclesiástica por querer sacar adelante la causa—nos referimos en este caso en una decisión papal, del postulador don Vincenzo Paglia, de la conferencia episcopal de El Salvador, y de la Congregación para las Causas de los Santos (del prefecto Mons. Amato, y del ya mencionado P. Ols, entre otros).  A nuestro criterio, los elementos necesarios para volver a poner en marcha el proceso allí están.  Viendo, en primer lugar, la agenda papal para este año: Benedicto regresa a Brasil en julio, con posibilidades de visitar a Panamá, que sería su primera llegada a tierras centroamericanas; y a Colombia, el país que nos dio Medellín (sede de los documentos eclesiales que animaron el pastoral de Mons. Romero).  El papa está promoviendo un «Año de la Fe», para el cual se está especulando sobre muchas beatificaciones de alto perfil para resaltar los valores que se quieren inculcar.  Por ejemplo, hay especulación de que Pablo VI, Juan Pablo I y posiblemente Pio XII podrían ser beatificados, y en España, la conferencia episcopal ha programado cerrar el Año de la Fe con beatificaciones conjuntas de dos grupos de mártires en octubre.  (La arquidiócesis de San Salvador, por coincidencia, también está celebrando un «Año Jubilar» por motivo de su centenario como arquidiócesis; y ya faltarán solamente cuatro años para el centenario del natalicio de Mons. Romero que se da el 15 de agosto del 2017.)

Es posible imaginarse que estos factores pudieran acumularse para engendrar el deseo en la feligresía y la jerarquía de la Iglesia para hacer un esfuerzo sostenido de llevar a su término el trabajo de la beatificación de Mons. Romero dentro de este año.  Se puede argumentar que no hay mejor exponente para un «Año de la Fe» que un mártir de la fe, y seguramente no hay un mártir de la fe por ser beatificado de mayor peso que Mons. Romero.  Ya hace diez años se decía que, “Entre los íconos católicos populares del siglo XX, no hay un santo en espera que figure de manera más prominente que Oscar Romero”, y una reciente nota de prensa confirma que sigue siendo “extremadamente popular”.  Lo importante de reconocer, es que se necesitaría un mayor empeño para poder lograr arrancar de nuevo la causa—no queremos decir que es probable, o que se cree que exista una intención de hacerlo.  La verdad es que hasta el momento no se ha visto ninguna seña de querer lograr la beatificación de Mons. Romero dentro de este marco de tiempo.  Una indicación importante sobre la agenda de la Congregación para las Causas de los Santos la tendremos este lunes 14 de enero, cuando el Prefecto de esa Congregación dará su discurso anual a los alumnos que estudian un diplomado sobre los procesos de la Congregación para declarar beatos, santos y doctores de la Iglesia.  Será interesante saber qué es lo que la Congregación tiene programado como parte de su agenda para el «Año de la Fe» y esto nos podría dar luces adicionales sobre las posibilidades aquí tratadas.

Si bien estos elementos no logran alcanzar la beatificación de Mons. Romero dentro el «Año de la Fe», los mismos factores podrían ser claves para impulsar un relanzamiento de su causa de beatificación, para reanimarla y reimpulsarla de manera que reasuma el nivel de proceso que todos esperamos para un mártir tan importante de la Iglesia universal.  Hay dos pasos esenciales que esperamos ver para volver a tener una gran esperanza de tener a Mons. Romero próximamente en los altares.  Primero, sería alguna confirmación de que su proceso ha sido trasladado desde la Congregación para la Doctrina de la Fe a la Congregación para la Causa de los Santos, para que esta última lo pueda estudiar.  Segundo, sería alguna confirmación de parte de Mons. Paglia o la Congregación, de que la comisión de teólogos (y después, la comisión de cardenales) haya comenzado a hojear los informes.  Pensamos que esto bien puede ser cierto aún en este mismo momento, pero lo que falta es tener confirmación de ello en algún reporte.

El proceso de Mons. Romero es peculiar por haberse estancado tan cerca de la meta, como un objeto que se traba cerca de la apertura de una tubería que lo llevaría a su liberación.  Lo bueno de esto es que, cuando comience a progresar nuevamente, la espera será muy breve para terminar el proceso.  Mientras tanto, la espera es doblemente frustrante porque no hace sentir que estamos «tan cerca y aún tan lejos» de la meta final.


Anteriormente:

Informe 2006
Perspectivas 2007
Perspectivas 2008
Perspectivas 2011
Perspectivas 2012

Thursday, December 27, 2012

TOP TEN ROMERO STORIES OF 2012


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Our traditional end-of-year round-up of Romero stories for the past 12 months reveals that, while Archbishop Romero slept the sleep of the just in his canonization cause this year, he remained “wildly popular” in the words of a Newsweek report. 2012 may be recalled as, «The Year of the Monument  The year was notable for some unexpected Romero tributes, memorials and monuments that will cause his legacy and legend to grow.
The tributes we consider below go beyond the now traditional commemorations of Romero held every year, including around the date of his martyrdom.  The March tributes now include those organized by the Romero Trust in London.  This year,” the Trust reported, “there was a record number of special liturgies, masses, talks, film showings, workshops and cultural events held in Scotland, Wales and England.”  Here in America, Notre Dame University held its annual Romero Days (see item no. 4, below).  There were many other celebrations, too numerous to recount, but the March 24 Mass in San Francisco’s Cathedral for those affected by violence, was typical of the events.  And the celebrations in El Salvador both in March, and for Romero’s birthday in August, also continued to grow.
1.                  Monuments by the Salvadoran government.  Unthinkable just five years ago, the center-left Salvadoran government of Mauricio Funes (pictured, driving along the new road with Archbishop Romero's brother, Gaspar) pushed his attempts to rebrand Romero in El Salvador, naming a new major traffic artery in San Salvador in his honor, and marketing a Romero City Tour that will take visitors to Romero sites in and around the Salvadoran capital city where Romero lived.  The “Msgr. Romero Boulevard” was the highest profile construction project in El Salvador in the last decade and is the largest structure named after Archbishop Romero, anywhere in the world.  The Romero City Tours have been promoted by the government in Italy and London to project a new image overseas.
2.                  Monuments by the Salvadoran Diaspora and others outside El Salvador.  In California, the U.S. state with the largest Salvadoran population, the approval of a Plaza Romero by the L.A. City Council marked an important milestone for the local Salvadoran community’s growing clout and was an example of Salvadorans looking beyond their ideological differences to rally around Romero as a unifying figure.  Another noteworthy tribute was the bust dedicated by the government of Panama.  The unveiling was attended by the Salvadoran Foreign Minister and the Archbishop of Panama.
3.                  Romero’s statue in San Salvador.  In his home country, Romero continued to slowly overcome the entrenched, cultural hostility of the far right.  This was dramatized clearly when activists associated with the right vandalized Romero’s statute during protests related to a constitutional crisis in El Salvador.  In the face of broad indignation among the general population for the damage, the rightwing Mayor of San Salvador, who aspires for the presidency in the next election, offered to have his city pay for the repairs and appeared in front of the statue to inspect the progress of the work.
4.                  Romero tributes in mass media.  In the digital age, tributes can take varied shapes and forms.  In April, the release of Monseñor: The Last Journey of Oscar Romero on DVD won praise for combining archival film and voice recordings to let Romero speak again: “Thirty-two years after his assassination, one would presume that there was no footage and that no such film would ever appear,” wrote John Dear, “But here he is, gentle and humble -- and larger than life.”  The documentary was featured at Notre Dame’s annual “Romero Days” conference.  In November, The Project released their album, Martyrs Prayers, with a powerful anthem called “Romero that we expect we will hear more about in the coming year.
5.                  Romero crops up in U.S. presidential campaign.  During the often contentious presidential race, a story made the rounds questioning the Republican candidate’s possible connections to investors associated with Salvadoran death squads and to the Romero assassination.  But there was never any evidence of direct involvement in death squads by the investors or that Gov. Mitt Romney knew very much about their activities in El Salvador.  The story never broke through as a major campaign issue.
6.                  Romero absent from papal Latin American jaunt.  Pope Benedict XVI visited Mexico and Cuba in March and he was on the Latin American soil on March 24—the first time a Pontiff had been on the Continent during the anniversary.  However, unlike the Pope’s 2007 trip to Brazil, when a reporter’squestion prompted an impromptu commentary by Benedict on the canonization cause, this time there was no mention of Romero at all.
7.                  Romero canonization cause at a standstill.  Analysis in the press, including in this blog, concluded that forward movement in Archbishop Romero’s beatification had ground to a halt—perhaps because of the complexity of the studies needed, perhaps because of the heavy workload at the Congregation for the Causes of Saints and staffing issues at the CCS, perhaps because of lack of interest at the top, perhaps all of the above.  There is much reason to think any setback will be temporary, chief among all the reasons being the fact that a “Saint Romero” would be such a great asset to a Church sometimes desperately in need of one.
8.                  New Prefect of the Congregation for the Doctrine of the Faith.  The new doctrinal watchdog for the Pope wrote only last year that, “Archbishop Romero is truly the voice of those without a voice, and thus an advocate of the poor and an example to every bishop as a defender and father of the ‘poor, homeless and neediest of all’,” as every bishop is called to be during his ordination.  Msgr. Gerhard Ludwig Müller, a German, is close to both Pope Benedict XVI (Müller edited a recently published collection of Benedict’s writings) and to Gustavo Gutiérrez, the so-called Father of Liberation Theology.  The CDF is the Vatican agency currently reviewing Archbishop Romero’s beatification file.
9.                  Postulator of Romero’s canonization on the rise.  The Church official responsible for promoting Archbishop Romero’s sainthood cause was made an Archbishop in August, was appointed to head the Vatican equivalent of a cabinet-level agency, and is “on track to become a cardinal at an upcoming consistory,” according to a noted Vaticanista.  Msgr. Vincenzo Paglia is president of the Pontifical Council for the Family, a key position given the Pope’s emphasis on resisting attempts to redefine marriage laws, among other things.  We only question whether Archbishop Paglia’s ever-expanding task list will leave him with time or energy to devote to Romero’s cause (see item no. 7).
10.              The role of the Salvadoran Church in the post-Romero era.  Gustavo Gutiérrez said that, “The history of the Church in Latin America will be divided into before and after Monsignor Romero.”  Perhaps nowhere is this more true than in El Salvador, where the church made news this year in ways that had not been seen since the war—though, not always in good ways.  At the turn of the year, Archbishop Escobar Alas attracted universal reprobation for ordering the destruction of a major artwork adorning the Cathedral without regard for the cultural value of the work.  Throughout his ministry, Escobar has held a much higher profile than his two predecessors, frequently commenting on social and political issues.  In February, the military chaplain Bishop Fabio Colindres, helped negotiate a gang truce that led to a substantial drop in homicides.  The higher profile may signal a new awakening for the Salvadoran Church, after a prolonged quietude in Romero’s wake.
Finally, in this blog, we featured two special projects, in addition to the beatification watch stories we report from time to time, and the beatification prospects report at the beginning of the year.  In addition to those, our approximately 60 postings included a special series comparing Archbishop Romero to other outstanding Catholic of recent times, in order to show where he figures in the Catholic world.  We also updated our study of his seven last sermons with a special focus on Romero’s often overlooked criticisms of the left contained in the homilies he preached in the last 40 days of his life (his «Quaressima of Love»).


Previously:

2006 Round-up (Spanish)
Top 10 of 2007
Top 10 of 2008
Top 10 of 2010
Top 10 of 2011

Wednesday, December 26, 2012

FRASES de MONS. ROMERO

 
 
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Mons. Romero aseveró que “el gran consuelo” al enfrentar la probabilidad de que sería asesinado es que “la palabra queda” y su mensaje cristiano tocaría “los corazones que lo hayan querido recoger”.  (Homilía del 17 de diciembre de 1978.)  Las palabras de Mons. Romero verdaderamente han perdurado, y la evidencia de que la palabra de Mons. Romero «queda» entre nosotros surge a veces de sectores inesperados.  De vez en cuando examinaremos en este espacio, frases romerianas citadas por algún comentador para tratar de iluminar los diversos contextos.

En esta ocasión, revisamos la cita que hace el político y “experto” antidrogas salvadoreño, Carlos Avilés, en una entrevista reciente.  Avilés, el Presidente de la Fundación Educativa para la Prevención del Consumo de Droga (Prevee) y fundador del Partido de Centro Popular, hablaba de su propuesta de combatir el narcotráfico con acciones en contra de los fuertes y adinerados que están involucrados en esas actividades, y no siempre en contra de los de bajos rangos, y que se realicen operativos policiales tanto en vecindarios ricos como en las zonas marginales.  Mi sueño es que en este país llegue un gobierno que aplique la justicia”, comentó Avilés, “no que la justicia muerda el pie del descalzo como dijo monseñor Romero, y que los delitos de cuello blanco ni siquiera se investiguen”.  (La Página.)

La expresión citada es una frase colorida que da a entender que el pobre no tiene protección, y anda “descalzo”, y por ende puede ser mordido, no igual que una persona rica que puede cubrir sus pies y evitar las picaduras.  Esa situación, fácil de entender, resume la situación de la justicia, la cual comprende más complejidad pero se puede discutir en términos de desigualdad de protección entre el pobre y el rico.  Pero, ¿eso dijo Mons. Romero?  La cita es certera.  La frase fue utilizada por Mons. Romero en dos homilías en el año 78.  La primera vez, cuando Mons. Romero introdujo la frase, él correctamente anticipó que se trataba de “una frase que no se les va a olvidar a ustedes”.  Pero esto no era una falta de la humildad que lo caracterizaba, ya que la frase no era de su autoría, sino que la formulación de un campesino que le había hecho el comentario.  El Socorro Jurídico del Arzobispado hacía un análisis de la Ley de Defensa y Garantía del Orden Público de ese año y, monseñor quería explicar la inquietud que sentía de que la ley no se aplicaría equitativamente, de la misma manera con los ricos y con los pobres.  Porque me decía un pobrecito una frase que no se les va a olvidar a ustedes, como no se me olvida a mí”, dijo Mons. Romero, y externó lo que le dijo el campesino: “Es que la ley Monseñor, es como la culebra, sólo pica a los que andamos descalzados”.  (Hom. 20 agosto 1978.)

Tres meses después, Mons. Romero volvió a repetir la misma frase en un contexto bíblico.  Estaba explicando una de las admoniciones de Malaquías en contra de los sacerdotes judíos, y aprovechó de que la frase cabía en ese contexto para poder explicar aquel asunto teológico en términos más comprensibles en el ámbito salvadoreño.  De nuevo es la doble moralidad a lo que “se refiere la profecía tremenda de Malaquías”, explicó Mons. Romero, parafraseando la condena del profeta a los sacerdotes del Templo: “os fijáis en las personas al aplicar la ley, si es don fulano, si es doña fulana, con mucho gusto; si es un pobrecito, un despreciable, ni caso se le hace”.  Esto era una práctica muy condenable entre los sacerdotes hebreos, explicaba monseñor: “Qué bien lo decía el campesino: la ley es como la culebra, sólo muerde a los que andan descalzos”, repitió, haciendo memoria de la misma frase memorable que había presentado inicialmente para iluminar la realidad salvadoreña.  Ahora la usaba para iluminar una enseñanza de las Sagradas Escrituras.  (Hom. 5 nov. 1978.)

Ahora, sin dar ni restar respaldo alguno al comentarista Avilés, sí podemos constatar que hace un uso correcto de esta frase de Mons. Romero—es decir, le da su interpretación correcta y la aplica a una circunstancia en que parece apta para el argumento.  De hecho, la situación que describe Avilés sobre la aplicación de las leyes en contra del narcotráfico en barrios pobres encaja perfectamente con la situación original que examinaba Mons. Romero en agosto del 78, la primera vez que utilizó esa frase, en torno a la Ley del Orden Público y el ab/uso de esta para amedrantar a los pobres.  En sus demás comentarios, Avilés da a conocer que sus inquietudes son parecidas: “cuando veo esos operativos de la policía o la fiscalía botando una puerta de lámina en una zona marginal, una niña que le da miedo a las dos de la mañana, un abuelito que cae hasta con convulsiones al suelo cuando apresan a su familiar, una madre que grita, eso no puede ser, es ingrato” (LA PÁGINA, supra.)  Avilés cuestiona, “¿cuándo vamos a ver este tipo de operativos en una casa de una manzana, donde tengan que botar un portón de hierro, automático?”  (Id.) Lo único que le faltó a Avilés fue la comparación con una “culebra”, que le da aún más vigor a la expresión (especialmente teniendo en cuenta la simbología de la serpiente en la imaginería cristiana). 

Más importante aún, el uso de esa frase por parte de Mons. Romero revela algo de lo que la hace perdurar. Primero, su aplicabilidad a diversas situaciones.  Esta adaptabilidad se pone en evidencia desde el uso de Mons. Romero, que la hace aplicable tanto a la Ley del Orden Público en El Salvador en 1977 cuanto a las admoniciones de Malaquías en contra de los sacerdotes judíos en tiempos bíblicos.  Segundo, la frase celebra la sabiduría de los pobres, ya que cita las palabras de un campesino, y revela una verdad sencilla pero también por ende innegable.  Esto le habrá gustado a monseñor, ya que él creía que los pobres eran personas muy dignas con mucho que enseñar al resto de la sociedad.  Tercero, la sencillez y validez de la frase cuadra con la sencillez y la validez de las frases de las Sagradas Escrituras, incluyendo las parábolas que usaba Cristo para enseñar, ya que estas también fueron dirigidas a personas sencillas y pobres.  Por ende, suelen prevalecer entre las imágenes utilizadas, las de fieras del campo y víboras, tanto como referencias desde la agricultura.  Cuarto, la frase cuadra con la idea de Mons. Romero pronunciada en Lovaina, de que el Evangelio ilumina la situación de los pobres y de manera complementaria la vida de los pobres puede iluminar la verdad que del Evangelio.  En este caso, el arzobispado trataba de estudiar la aplicación de la Ley a los pobres desde el Evangelio, y después utilizaba una frase de esos pobres para tratar de entender las admoniciones de Malaquías.  Y quinto, la frase es urgente, haciendo un resumen eficaz de una situación apremiante y real; y desde ese fundamento en la realidad cobra su vigencia y actualidad.

En fin, la frase de que «la ley es como la culebra, sólo muerde a los que andan descalzos», es una palabra auténtica de Mons. Romero—algo que él dijo, y que refleja la denuncia profética, evangélica que él hacía de la realidad.

Ver también:

Frases de Mons. Romero, Parte II

Thursday, December 20, 2012

POPE PAUL ON ROAD TO SAINTHOOD

 
 
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Pope Paul VI, the spiritual mentor and strong supporter of Archbishop Romero, has been approved for beatification, according to reports.  The Prefect of the Congregation for the Causes of Saints, the Vatican agency charged with recognizing new saints, met with Pope Benedict XVI and reported that separate commissions, one composed of theologians and another made up of cardinals and bishops, had both reached the same conclusion—that Giovanni Battista Montini, who reigned as Pope Paul VI between 1963 and 1978—meets the requirements of “heroic virtue” to be recognized as a saint.  The process for ultimate recognition as a saint is a long one, with additional procedural hurdles to clear.  Pope Paul will be called “venerable” now, and he could be called “blessed” and “saint” in separate stages, each requiring the recognition of a miracle attributed to his intercession.

As noted in this blog in earlier posts, Pope Paul was a strong influence on Archbishop Romero’s public ministry.  Romero went as far as to say that Pope Paul was the man “who continually enlightens my thinking” on the social doctrine of the Church.  Romero was influenced by numerous encyclicals, or documents containing papal doctrine, issued by Paul and relating to social issues, from the time that Romero was a priest through his ordination as a bishop and he cited them often to justify his ministry.  Pope Paul raised Romero to the episcopate in 1970, made him a consultor on the Pope’s Pontifical Commission on Latin America in 1975, and appointed him Archbishop of San Salvador in 1977. When Pope Paul met Romero after appointing him as a bishop, he encouraged him to “Continue onward, follow your line, follow your style, don’t be afraid to profess and teach what you have learned in the magisterium of the Church.”  And when Romero came to Rome after a showdown with Salvadoran military dictators over prosecution of the Church, Pope Paul told him, “Courage! You are the one in charge!

In fact, Pope Paul was a father figure to Romero, to Pope John Paul II, and to the current pope, as Paul was twenty years their senior, and he created John Paul and Benedict as cardinals, as well as sponsoring Romero in his various promotions.  In his own encyclical on social issues, «CARITAS IN VERITATE Pope Benedict says that Paul, “identified the heart of the Christian social message” and praises him as the most influential pontiff on social issues since the 19th Cent. Pope Leo XIII.

The advance of Pope Paul’s beatification must necessarily contribute to Romero’s own beatification process.

See Also:

Romero's relationship with Montini

Paul as father figure to Wojtyla, Ratzinger & Romero

Benedict's tribute to Paul VI

Wednesday, December 19, 2012

ROMERO PER GLI BAMBINI

 
 
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Questo post ha stato originariamente pubblicato nel blog di Olivia Amadon e, più recentemente, nel Tim's El Salvador Blog. Tim è il Presidente del Movimento per il Volontariato Missionario. Perché Romero ha stato associato con la Giornata dei Missionari Martiri, questo mostra come l'appello di Romero è in crescita, anche tra i bambini.
«VIVE NEI NOSTRI CUORI»

Señorita Reina regge un disegno in bianco e nero di un uomo con gli occhiali con il cappello di un vescovo rosso. «Chi sa chi è?»

«Monseñor ROMEEEEROOO!» grida un coro di bambini.

«E chi è Monsignor Romero?» chiede la folla in assemblea del mattino di Lunedi.
Uno dopo l'altro i ragazzi coraggiosi corsa verso il microfono, entusiasta di essere in grado di parlare (o urlare) in un attimo.

—Egli era un profeta!

—... Ih .. lui ... ehm ... lo hanno ucciso perché ha detto la verità!

—Un prete!

—Camminava con i poveri!

—Era un uomo che amava visitare le comunità!

—... Gli hanno sparato con un proiettile nel suo cuore ...

—E dove Monsignor Romero vive ora? Nel nostri ...

—... CUORI!!

La storia di Mons. Oscar Romero non è studiata nelle scuole pubbliche di El Salvador. Le scuole qui in realtà non insegna la storia recente del Salvador - perché è ancora troppo attuale, ancora troppo rilevante per la realtà nazionale. E questa non è una coincidenza. Coloro che sono stati al potere hanno volutamente tacere quella storia, ma continua a vivere nel popolo. Come in Centro Hogar. Non siamo una scuola pubblica, quindi facciamo praticamente lo che vogliamo. Questa settimana intera per celebrare il 31 ° anniversario del suo assassinio il 24 marzo, ogni mattina tutti i diversi settori delle classi hanno fatto le loro interpretazioni artistiche della sua storia. Nelle aule per tutta la settimana, gli insegnanti insegnato chi era, come parlava per i poveri, e perché è morto. E come vive ancora. (Nei nostri cuori ...?!)

Materno II: i ragazzi da circa 2 e mezzo a tre anni e mezzo, hanno una piccola drammatizzazione.Ora tenere a mente che si tratta di bambini, la maggior parte dei quali a malapena sono in grado di parlare udibile. Ma anche bambini di tre anni può capire cosa significa condividere con i poveri, per portare vestiti e medicine e cibo ai poveri, e dire la verità.

Edrian Ely, uno dei miei preferiti (non dire agli altri), non parla. Ha una disabilità fisica che ha ritardato il suo sviluppo del linguaggio, ma è estremamente luminoso, amorevole, ragazzo poco energico. ha svolto  il ruolo di Romero in la drammatizzazione di Mercoledì mattina nell Materno II. Portava un cesto gigante intorno al palco, pieno di vestiti, toy cibo, e medicine. Andò alle comunità. E come Señorita Lucy narrato («Monsignor Romero amava visitare le comunità ... amava condividere la Parola di Dio ... e ha sempre ascoltato quello che i poveri gli ha detto ...»), Ely agita le sue parole, visita i gruppi di bambini sul palco, dando loro ciò che ha portato nel suo cesto, seduta sul pavimento e sfogliando una Bibbia.

E qual era la parola di Dio che Romero ha predicato, secondo Materno II?

Dobbiamo sempre condividere ciò che abbiamo, anche se abbiamo solo un po ', e dovremmo sempre dire la verità, anche quando abbiamo paura.

E 'davvero così semplice.

Grazie, bambini.

Grazie, Romero.


Altre note in Italiano in questo blog:

Romero e i Papi: Giovanni Paolo I
Romero e i Papi: Benedetto XV
Perché beatificare lui
Nuovo concetto di Romero
Il padre Rutilio Grande
Obama visita tomba di Romero

Tuesday, December 18, 2012

DE «TRES CALLES» A «EL PAISNAL»

 
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La recientemente publicada nota sobre la masacre de Tres Calles en este blog expone la tesis de que la reacción de Mons. Romero a aquella masacre dada en 1975 no fue una “oportunidad perdida” para poner en acción la doctrina social de la Iglesia pos Medellín por parte de un prelado tímido y conservador, sino más bien un desarrollo decisivo por parte de Mons. Romero de su pensamiento que sentó un importante antecedente para su línea pastoral como arzobispo.  Esta ponencia busca robustecer esa tesis con algunos datos adicionales.

El P. Tomás Greenan hace un buen resumen de la reacción de Mons. Romero cuando era Obispo de Santiago de María a la masacre de seis campesinos en el cantón Tres Calles en su  diócesis. “Monseñor Romero se presentó en la escena de los hechos”, relata Greenan.  Además de visitar a las familias enlutadas fue a pedir explicación al comandante departamental en dos ocasiones.” Sin embargo, “a pesar de su conmoción personal, monseñor Romero rehusó hacer una protesta pública y decidió escribir una carta privada de protesta respetuosa”, al Presidente de la República.  (GREENAN,“El Pensamiento Teológico-Pastoral en las homilías de monseñor Romero”,Universidad Pontificia Comillas Madrid 1992, págs. 22-23.)

Uno de los argumentos que avanzo en mi ponencia anterior es que al reaccionar a la masacre de Tres Calles, Mons. Romero estaba actuando en un dado momento histórico, y que no cabía en 1975 reaccionar con la misma contundencia que sería adecuada, digamos, en 1977, porque en 1975 la figura de «la masacre popular» todavía era novedosa.  Esa aseveración se justifica a base de los patrones de «protesta» en el ámbito social de ese tiempo.  El siguiente cuadro de Paul Almeida ilustra las manifestaciones en El Salvador entre 1972 y 1977, tanto en el número de manifestaciones (línea en trazos) cuanto en el número de manifestantes (línea sólida) que participaban en las manifestaciones entre esos años.  El gráfico demuestra que entre los fraudes electorales de1972 y 1977, respectivamente, hay una baja precipitosa en protestas, y la reacción de Mons. Romero en 1975 cuadra con este patrón.  No era una época de protestas.



No obstante la reacción reservada de Mons. Romero ante la masacre de Tres Calles, el futuro mártir de la denuncia evangélica de las masacres y la represión sienta antecedentes al filo de la masacre de Tres Calles que definen la postura que tomará la próxima vez que se presente un hecho de esta índole.  Justificando su accionar ante la Conferencia Episcopal de El Salvador (la CEDES), Mons. Romero establece tres criterios que un obispo debe tomar en cuenta al mesurar su reacción ante un atropello:

1)      El Prelado debe optar por la forma “más eficaz” de “deduci[r] responsabilidades y resarci[r] en lo posible el mal causado”;

2)      Debe considerar si o no se ha “implicado directamente en [el] asunto problemas de [la] Iglesia”;

3)      Debe considerar si o no el Prelado está “seguro de los verdaderos móviles del acontecimiento [y] de la conducta privada de los interesados”.

Carta de Mons. Romero a Sus Excelencias Mons. Luis Chávez y González, Mons. Benjamín Barrera y Reyes, Mons. Pedro Arnoldo Aparicio, Mons. J. Eduardo Álvarez, Mons. Arturo Rivera y Damas, y Mons. Marco René Revelo, publicado en Diez & Macho, “En Santiago de María me topé con la Miseria”, editorial Criterio, San Salvador, 1995, pág. 47.

Mons. Romero consideraba que estos tres elementos no habían sido rellenados por los hechos de Tres Calles, pero en 1977, un mes después de asumir como arzobispo, se le presenta un caso que sí satisface a la saciedad estos criterios—el asesinato del P. Rutilio Grande.  En el caso Grande, Mons. Romero ya no puede confiar que la forma “más eficaz” de “deducir responsabilidades y resarcir en lo posible el mal causado” es escribiendo una carta privada al Presidente, porque esa misma táctica no le dio resultado en el caso de Tres Calles.  Los otros dos puntos son rellenados de manera contundente: es un caso en el cual está “implicado directamente en el asunto problemas de la Iglesia”, ya que es un sacerdote el que ha sido asesinado; y Mons. Romero puede estar “seguro de los verdaderos móviles del acontecimiento y de la conducta privada de los interesados” ya que se trata de su gran amigo, y Mons. Romero conoce las amenazas en su contra, que el móvil detrás de las amenazas es la falsa sospecha de avocación comunista, y Mons. Romero conoce la conducta privada del P. Grande, ya que es su amigo, y sabe que las acusaciones son difamatorias.  Desde este análisis podemos ver que los elementos sentados en Tres Calles le sirven a Mons. Romero de plena justificación para definir su reacción en el caso del P. Grande.

En el caso Grande, Mons. Romero recurrió a ciertas de las mismas acciones que había tomado en el caso Tres Calles: llevó a cabo una investigación privada de los hechos para tener un balance de estos; escribió una carta privada al Presidente pidiéndole una explicación, y concelebró una misa con otros sacerdotes para encomendar las almas de los difuntos al Señor.  En el caso Tres Calles, Mons. Romero, como Obispo se hizo presente en la misa de sepelio de los difuntos, y concelebró con varios otros sacerdotes allí presentes.  Alguien me sugirió que era mejor no ir por peligro de una manipulación política de mi presencia”, confiesa en su memorando a la CEDES, pero defiende su intervención y la de los otros sacerdotes (“sólo un gesto de solidaridad”).  Si tuvo alguna renuencia, “[ú]nicamente hubiera querido que los cantos no fueran los conocidos 'de protesta'”.  Diez.  Esa misma sensibilidad por no confundir lo sagrado con lo profano la tuvo hasta sus días de arzobispo, cuando se molestó que en el funeral del padre Ernesto Barrera se cantaran consignas políticas: “Entonces Romero agarra el micrófono y dice, visiblemente enfadado: por lo menos esperen a que yo termine de dar fin a esta santa misa; después, ahí en la calle, griten las porras que quieran, pero aquí adentro no”.  (EL FARO.)  Pero en el caso Grande, Mons. Romero también practicó otras tácticas que no había utilizado en el caso Tres Calles, por las diferencias ya notadas: rompió relaciones oficiales con el gobierno, hizo pública sus demandas en el caso, y presidió una «Misa Única» en Catedral.  Sin embargo, estos actos simbólicos resultaron los más comentados y significativos en su impacto.

ELEMENTO
TRES CALLES
RUTILIO GRANDE
Investigación por la Iglesia
Carta Privada al Presidente
Misa Concelebrada
Ruptura con Gobierno
(No)
Demanda Pública a Autoridades
(No)
Misa Única
(No)