Saturday, September 06, 2014

Romero, Hombre de Dios: Mes #1-La Familia





    
Romero con su Madre, 1944.
English | italiano

El “Trienio Romero”, 2014-2017, la cuenta regresiva hacia el 100 º aniversario del nacimiento de Monseñor Óscar A. Romero, se puso en marcha en El Salvador el mes pasado. Incluye reflexiones mensuales para las conmemoraciones; el tema para el primer año es “Romero, Hombre de Dios”. La meditación durante el primer mes contempla cómo la vida familiar y niñez de Romero sentó las bases de fe para su camino espiritual de toda la vida. Vamos a seguir las reflexiones aquí, comenzando con esta primera entrega.

Resulta de que el postulador de la causa de canonización de Mons. Romero es también el presidente del Pontificio Concilio para la Familia, el Arzobispo Vincenzo Paglia. Con la celebración del Sínodo sobre la familia este otoño, el tema de la espiritualidad de Romero y la familia es muy actual. A principios de este año, Mons. Paglia sugirió que Romero sería un santo para las familias. “Absolutamente sí”, aseguró. Paglia dijo que Romero habló de un espíritu martirial desde de la familia. “Romero afirmóy es esto lo extraordinario”, dijo Paglia, “que el martirio es también el de una mamá que concibe un hijo, lo lleva en su vientre, lo pare, lo alimenta y lo educa: es martirio porque la madre está dando la vida a ese hijo. Un testimonio como este es enormemente importante para los cristianos de hoy”, dijo Paglia.

Romero pudo ver el sacrificio maternal de primera mano en su propia madre, Guadalupe de Jesús, que crió a siete hijos, entre ellos Óscar. Guadalupe, que había sido una maestra de escuela, cuidaba a los hijos en casa mientras que su marido, Santos, se ganaba la vida trabajando como el telegrafista del cantón. Cuando el joven Romero, el segundo de los siete, tenía 20 años, falleció su padre, dejando a Guadalupe a criar a los hijos sola. Trágicamente, uno de los hermanos de Romero murió de una enfermedad repentina, durante el mismo tiempo. Guadalupe también había perdido otra hija durante el parto. Después, ella sufrió un derrame cerebral, que la dejó paralizada de su lado derecho. Ella falleció en el 1961.

Sin lugar a dudas, el camino de Romero a la santidad comenzó en casa desde el momento en que nació el 15 de agosto de 1917. Romero llegó al mundo en la fiesta de la Asunción, y en medio de las apariciones marianas de Fátima, en las que la Virgen reveló una profecía acerca de “un obispo vestido de Blanco” que sería “muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de arma de fuego y flechas” a los pies de una cruz (Mons. Romero sería asesinado en el altar por un escuadrón de la muerte). El niño tuvo el segundo nombre de Arnulfo, en honor a San Arnulfo de Soissons—un obispo—cuya fiesta se celebra el 14 de agosto.  Fue bautizado el domingo, 11 de mayo de 1919. En un lamento escrito después de la muerte de su padre , el joven Romero recordaba que Santos le había enseñado a recitar sus primeras oraciones. “De su madre aprendió la devoción a los santos y a la Santísima Virgen”, dice el folleto de la Arquidiócesis de San Salvador para el trienio: “podríamos decir que se amamantó de la piedad popular que se respiraba en la cuna de su hogar como en la Familia de Nazareth”.

Los devotos de Romero se deleitan de señalar paralelos con Jesús. Algunos de estos se remontan a la infancia de Romero, por ejemplo, cuando hace aprendizaje de carpintería. La familia Romero era económicamente estable, pero el entorno rural y el tiempo histórico los obligó a carecer de agua corriente y electricidad, y a tener comodidades rústicas: por un tiempo, Romero dormía en el suelo. Pero la familia no era pobre. El padre de Romero tenía tierras para el cultivo del café, y su responsabilidad como telégrafo lo hacía estar bien conectado. Los niños llegaron a ser profesionales, tal como sus padres lo habían sido.

En su infancia, el niño Óscar desarrolló un intenso interés por la religión. La casa de los Romero lindaba con la plaza de la ciudad que, a su vez, lindaba con la iglesia parroquial y Romero se detendría allí todos los días para orar. Se ofreció como voluntario para barrer la iglesia. Su interés era tan conocido que cuando el obispo visitó la aldea, el alcalde se lo señaló: “Mire aquí hay un cipote [niño] que es una maravilla, deberían de llevárselo al seminario”, le dijo.

La familia finalmente asintió. Con un paralelo final a la infancia de Jesús, Romero se fue al seminario, a los 12 o 13 años, a perderse a la Casa del Padre. (Véase Lucas 2, 48-49).

 Reflexiones

1. La vida familiar y niñez de Romero y su idea de un espíritu martirial desde la familia nos muestran cómo podemos responder a la llamada a la santidad en la vida cotidiana. Pequeños gestos como enseñarle a los niños a orar y mostrarles un espíritu de entrega desinteresada los puede preparar para algo más grande.

2. La vida familiar y niñez de Romero también ilustran el vínculo ligero entre la vida familiar y la lucha por la justicia social. A pesar de que no vamos a morir como mártires de la doctrina social, podemos aportar un grano de arena al vivir en dignidad con los pobres y enseñarles a nuestros hijos a hacer lo mismo. En el sermón que acababa de terminar cuando fue asesinado, Mons. Romero había hablado de esto. Fue una misa en memoria de una madre difunta. Romero señaló que por criar a sus hijos y alentarlos en sus esfuerzos por un mundo mejor, también había contribuido.

3. La familia Romero hizo muchos sacrificios. Fue un acto de fe para el padre de Romero que lo dejara ir al seminario. A veces se dice que el padre de Romero no era muy religioso, pero dejar que un niño con capacidad de trabajo, que ya habían empezado a aportar económicamente, y cambiar las contribuciones económicas por nuevas obligaciones financieras en el sentido de la matrícula del seminario, fue un acto de fe para Santos. Más tarde, por supuesto, todo el clan Romero sufrió cuando su pariente fue calumniado y después brutalmente asesinado. Fueron condenados al ostracismo social después de su muerte, y fueron objeto de crueles murmuros.

El mes siguiente: Romero en el Seminario.

Romero, Uomo di Dio: Mese 1-La Famiglia






Romero e la Sua Madre, 1944.
English | Español

Il “Triennio Romero”, 2014-2017, il conto alla rovescia per il 100 ° anniversario della nascita di monsignor Oscar A. Romero è stato lanciato in El Salvador il mese scorso. Include riflessioni mensili per le celebrazioni; il tema per il primo anno è “Romero, uomo di Dio”. La meditazione per il primo mese contempla come la vita familiare e l’infanzia di Romero ha fornito le basi di fede per il suo cammino spirituale per tutta la vita. Seguiremo le riflessioni qui, a partire da questa prima offerta.

Il Postulatore della causa di canonizzazione di Mons. Romero è anche il presidente del Pontificio Consiglio per la Famiglia, l’arcivescovo Vincenzo Paglia. Con il Sinodo sulla famiglia questo autunno, il tema della spiritualità di Romero e la famiglia è uno di attualità. All’inizio di quest’anno, monsignor Paglia ha suggerito che Romero sarebbe un santo per le famiglie. “Assolutamente sì”, ha detto. Paglia ha detto che Romero ha parlato di uno Spirito del Martirio all’interno della famiglia. “Romero affermò – ed è questa la cosa straordinaria”, ha detto Paglia, “che il martirio è anche quello di una mamma che concepisce un figlio, lo tiene nel suo grembo, lo fa nascere, lo allatta e lo educa: è martirio perchè la mamma sta dando la vita a quel figlio. Una testimonianza come questa è enormemente importante per i cristiani di oggi”, ha detto Paglia.

Romero ha visto il sacrificio materno prima persona in la sua madre, Guadalupe de Jesus, che ha sollevato sette figli, tra cui Óscar. Guadalupe, che era stato un insegnante di scuola, curato i figli a casa mentre il marito, Santos, ha guadagnato la vita lavorando come telegrafista della sua piccola città. Quando il giovane Romero, il secondo dei sette, aveva 20 anni, il padre di Romero morì, lasciando Guadalupe a crescere i figli da sola. Tragicamente, uno dei fratelli di Romero è morto di una malattia improvvisa allo stesso tempo. Guadalupe aveva perso anche un’altra figlia durante il parto. Poi ha subito un ictus, che la lasciò paralizzata sul suo lato destro. Lei morì nel 1961.

Senza dubbio, la strada di Romero alla santità iniziò a casa dal momento in cui è nato il 15 agosto 1917. Romero è venuto nel mondo in occasione della festa dell’Assunta, e nel mezzo delle apparizioni mariane a Fatima, dove la Vergine ha rivelato una profezia di “un Vescovo vestito di Bianco” che sarebbe stato “ucciso da un gruppo di soldati che gli spararono vari colpi di arma da fuoco e frecce” ai piedi di una croce (Mons. Romero sarebbe stato ucciso sull’altare da uno squadrone della morte paramilitare). Il bambino è stato dato il secondo nome Arnulfo, in onore di S. Arnolfo di Soissons, un vescovo, la cui festa è il 14 agosto.  Fu battezzato Domenica, 11 maggio 1919. In una lettera in lutto dopo la morte del padre, il giovane Romero ha ricordato che Santos gli aveva insegnato a recitare le sue prime preghiere. “Dalla sua madre, ha imparato la devozione alla Beata Vergine e dei santi”, dice il riflesso San Salvador Arcidiocesi per il Triennio: “potremmo anche dire che egli allattato sul pietà popolare che era presente nella culla della sua casa come è stato per la Famiglia di Nazareth”.

Devoti Romero sono pronti a sottolineare paralleli a Gesù. Alcuni di questi risalgono all’infanzia di Romero, per esempio, quando si impara carpenteria. La famiglia Romero era economicamente stabile, ma l’ambiente rurale e il tempo storico ha significato vivere senza acqua corrente o elettricità, e sono dotate di servizi rustico: per un tempo, Romero dormiva sul pavimento. Ma la famiglia non era povera. Il padre di Romero aveva terreni per la coltivazione del caffè, e la sua responsabilità di telegrafo significava che era ben collegato. I bambini sono cresciuti fino a diventare professionisti, come i loro genitori erano stati.

Durante l’infanzia, il bambino Oscar sviluppato un intenso interesse per la religione. La casa dei Romeros ‘confinava la piazza della città, che, a sua volta, confinava con la chiesa parrocchiale e Romero si fermava ogni giorno per pregare. Si è offerto volontario per spazzare la chiesa. Il suo interesse era così ben noto che quando il Vescovo ha visitato il borgo, il sindaco ha sottolineato per il presule: “Guarda, c’è un ragazzo qui che è una meraviglia, che dovrebbe portarlo al seminario”, gli disse.

Con un parallelo finale con l'infanzia di Gesù, Romero è andato in seminario a 12 o 13 anni, ed è stato perso nella Casa del Padre. (Cfr Lc 2, 48-49).

Riflessioni

1. La vita familiare e l’infanzia di Romero e la sua idea di uno Spirito del martirio in famiglia ci mostrano come possiamo rispondere alla chiamata alla santità nella vita quotidiana. Piccoli gesti come insegnare ai bambini a pregare e mostrare uno spirito di dono disinteressato li potrebbe preparare per qualcosa di più grande.

2. La vita familiare e l’infanzia di Romero illustra anche un collegamento tra la vita familiare e la lotta per la giustizia sociale. Anche se noi non moriremo da martiri per la dottrina sociale, possiamo contribuire un granello di sabbia da vivere in dignità con i poveri e insegnare ai nostri figli a fare lo stesso. Nel sermone che aveva appena finito quando fu assassinato, Mons. Romero aveva parlato di questo. E ‘stato un servizio funebre per una madre defunta. Romero ha osservato che aumentando i suoi figli e incoraggiandoli nei loro sforzi per un mondo migliore, che aveva anche contribuito.

3. La famiglia di Romero ha fatto molti sacrifici. E ‘stato un atto di fede per il padre di Romero di lasciarlo andare in seminario. Si dice talvolta che il padre di Romero non era profondamente religioso, ma lasciare che un bambino capace che aveva iniziato a lavorare e contribuire alla famiglia e scambiare questi contributi economici per i nuovi obblighi finanziari in quella iscrizione seminario, è stato un atto di fede per Santos. Più tardi, naturalmente, tutto il clan Romero ha sofferto quando il loro congiunto è stato calunniato e poi brutalmente assassinato. Essi sono stati socialmente ostracizzati dopo la sua morte, e sono stati sottoposti a mormorio crudele.

Il prossimo mese: Romero presso al Seminario.

Thursday, September 04, 2014

(Fulton Sheen) Fail!




A glorious note about the Church” is how Msgr. Óscar A. Romero of El Salvador introduced the subject of Archbishop Fulton Sheen when he passed away in 1979.  Bishop Fulton Sheen ended his days on this earth,” Romero told his flock in El Salvador.  He was more than eighty years old and after a meritorious life he has gone to receive his reward from the Lord. Let us pray for him.”

A much less 'glorious note' was sounded today, when the Diocese of Peoria, Illinois, which was in charge of Archbishop Sheen’s sainthood cause, announced via a press release that the canonization process would be suspended because the Archdiocese of New York would not release Archbishop Sheen’s body to Peoria for an official inspection to be made and first class relics to be taken.  The Archdiocese of New York responded via a dueling press release that the Vatican had not requested the body to be moved and, in any event, Archbishop Sheen’s will and the Sheen family were opposed to his body’s relocation.

The decision to indefinitely suspend Archbishop Sheen’s canonization cause is particularly lamentable because the process had been reportedly advancing “extremely well,” with a miracle attributed to the Venerable Sheen about to be approved and every indication that a possible beatification date could be set as early as the coming year.  According to a report in Vatican Insider, the Bishop of Peoria “responded drastically to the decision of the Big Apple’s diocesan authorities not to allow the transfer of the body buried in the crypt of St. Patrick’s Cathedral.”  According to that report’s analysis, “The monsignor’s decision intends to put pressure on New York, sending out a message that more or less goes like this: if you refuse to let us have Sheen’s remains we will halt the whole thing.”

Vatican Insider predicted that the decision will be compared to other instances when external considerations disrupted the smooth progress of other beatification causes.  Devotees of Archbishop Romero will certainly be able to relate, and empathize with Archbishop Sheen’s followers who may be feeling disheartened today.  To them, we can say what the Holy Father Pope Francis said to us: we “must have faith that the canonization … is proceeding at an appropriate speed.”  Faith.  That’s exactly what you need.  In fact, many of the Church’s processes can be seen through the lens of politics and palace intrigue, but we must have faith that God does not abandon our Church.  That is why a canonization process can draw us closer and to adhere more faithfully to our Church.

In the meantime, to our reverend Lord Bishops: Excellences, Eminences, for shame!  Really— speaking to each other through press releases?  Exercising the “nuclear option” on a saint’s cause in order to gain a tactical advantage in the negotiations over his relics?  Nobody is coming off in a particularly angelic light here.  Not the Big Apple.  Not Peoria.  And, worst of all, not the canonization process or the dignity of Holy Mother Church.

Sunday, August 24, 2014

“Romero,” The Movie, 25th Anniv. Edition



Raul Julia and John Duigan.  Four Seasons Entmt. (c) 1989.


Español | Italiano

The first Hollywood feature film ever to be financed by the Roman Catholic Church was released twenty-five years ago on August 25, 1989.  “Romero” starred the Puerto Rican Raul Julia (“Kiss of the Spiderwoman” and the “The Addams Family” franchise) as Salvadoran Archbishop Óscar A. Romero, and was directed by the Australian John Duigan.  The writer was John Sacret Heart (TV’s “The West Wing”), and the producer was Paulist Pictures’ Fr. Ellwood E. Kiesel.  “[I]ts religious origins notwithstanding,” the New York Times wrote, the film was “a frankly commercial venture aimed at a mass audience.”  But unlike what happens in other movie sets, the cast and crew of “Romero” would gather each week to celebrate Mass, with the producer (Fr. Kiesel) as its celebrant.

A quarter century later, “Romero” still holds up, with an unusually reverent reception (e.g., 75% critical approval and 81% audience appreciation on RottenTomatoes), and it has undeniably made its mark culturally by elevating its subject to the iconic stature that seems best attained on the silver screen:

  • Released before ten years had elapsed from Romero’s 1980 assassination, the film became essentially the first draft of the Romero legend, presenting what has become the dominant paradigm used in telling Romero’s story—complete with its motif of a bookish conservative who becomes a firebrand after experiencing a late life about-face, due to the murder of a close friend.
  • The movie has been instrumental in making Romero familiar to audiences, especially in the English-speaking world.  To be sure, Romero’s assassination made international headlines when it occurred at the end of the Cold War, but the movie presents an intimate portrait that resonates much more than a flashing headline, bringing viewers face to face with Raul Julia’s well-crafted and elegant portrayal of the modern martyr.  The movie predated the institution of Archbishop Romero’s canonization cause in 1994, and the unveiling of Romero’s statue on the West façade of Westminster Abbey in London in 1998.
  • Twenty five years on, “Romero” has taken its rightful place in the Catholic marquee.  In 2004, the National Catholic Register and Faith & Family magazine ranked “Romero” no. 26 in their “Top100 Pro-Catholic Movies”, and when the U.S. Catholic Bishops “Fortnight for Freedom” was launched in 2012, the Register recommended watching “Romero” during the F4F.  “Romero” is routinely listed in top Catholic film lists, including one released earlier this year.

The late Roger Ebert gave “Romero” modest praise, writing that “[t]he film has a good heart, and the Julia performance is an interesting one, restrained and considered.”  However, Ebert qualified, “[t]he film's weakness is a certain implacable predictability: We can feel at every moment what must happen next, and the over-all trajectory of the film seems ordained even in the first few shots. As a result, the film doesn't stir many passions, and it seems more sorrowing than angry.”  Although Ebert makes a valid criticism (which is why he is cited here), his final point seems to miss the mark.  The real Romero was not angry, and in this way the movie paints an authentic portrait of its subject.

One thing “Romero” did not set out to be, and should never be mistaken to be, is history.  It is very accurate as a character sketch, as a psychological examination, and as an emotional x-ray of the story it tells.  But most of the characters onscreen have been renamed, probably to avoid defamation claims from the actual people, who were still living when the film was made.  Many other characters are entirely fictionalized or, at best, represent composites of several historical figures, edited to simplify the story or move it along.  There is nothing dishonest in this: the practice is the same in other films, like “For Greater Glory”/“Cristiada” (2012).  Along the same lines, there are sequences and events that never happened (e.g., Romero being thrown in jail), but the dramatizations are allegorical and ring true, while other important events that did occur were left out (e.g., Romero’s meetings with the popes).

The most consequential editorial decision was arguably the determination to portray Romero as road-to-Damascus styled conversion.  When the film opens, Romero is a retiring, reserved, and reviled cleric (“Anyone but Romero!” we hear young priests gripe amongst themselves, in his presence).  He is shown to be chummy with the aristocrats.  By the end of the film, Romero is an impassioned and fearless defender of human rights, beloved by the common poor, and now reviled by the oligarchs who were his friends at the beginning.  The film itself is balanced in its treatment, but by setting Romero up in such stark contrasts, it invites abuse of the “conversion” model of Romero’s life.  Take for instance, this description of the pre-conversion Romero: “he sided with the greedy landlords, important power brokers, and violent death squads.”  That’s a grotesque mischaracterization—especially the part that Romero “sided with … death squads” is an obscene falsehood.  But this base caricature emerges from the day-and-night about-face plot device so successfully implemented in this film.

A related storytelling decision that may have been a short-shrift was the decision to tell only the last three years of Romero’s life.  Today, even among Romero admirers, people are generally only familiar with his years as archbishop. If you come across Romero quotes, they are almost certainly from his sermons during his three years as archbishop.  Although he kept diaries and papers all of his life, only his diaries from his three years as archbishop have been published and translated.  Arguably, to understand what made Romero tick, you have to understand who he really was before any conversion.  Even if you accept the fact of the conversion, the nature and extent of it will only be understood if you have a sense of what Romero did with the first sixty years of his life, as opposed to just the last three.

Ironically, in these notes that ring off-key, “Romero” gains added relevancy, as it continues to represent the best reference point (and, often times, the source material) for understanding the myth of Romero, as opposed to the man.  And even when it comes to approaching the truth about Romero, this highly stylized and slightly fictionalized account continues to rival and compare favorably to Romero documentaries that have come along, including the 2011 offering “Monseñor: The Last Journey of Oscar Romero” and the 2012 Mexican documentary “El Cielo Abierto.  While these films recovered much of the historical detail that “Romero” left on the cutting room floor, they never rise to the sense of artistry and poetry by which every shot of “Romero” surpasses those other more factual accounts.  (Óscar Romero was also portrayed in the 1986 Oliver Stone film “Salvador” and in the 1983 made-for-TV movie “Choices of the Heart;” “Romero” is superior to both as far as the portrayal of the Archbishop goes.)




Finally, as “Romero” turns twenty-five, it is striking how relevant it remains in terms of telling the world that persecution and martyrdom are real, even when they come tied-up in complex cultural and political contexts.  The day’s headlines about the persecution of Christians in Iraq and other troubled regions are enough to prove the point that Romero’s story is not some anachronistic throwback to some bygone era—martyrs who are swept up in intricate political maelstroms exist today.  Pope Francis’ remarks flying back to Rome after having beatified 124 martyrs in Korea are instructive. Martyrdom could be a death imposed “for confessing the credo or for performing the works that Jesus commands us to do for our neighbor,” the Pope said.  For me, Romero is a man of God.”

John Duigan’s 1989 film is still the best movie about “Romero” and still as urgent as it was 25 years ago.

“Romero,” La Película, Edición 25 Aniv.





Raul Julia y John Duigan.  Four Seasons Entmt. (c) 1989.



English | Italiano

La primera película de Hollywood financiada por la Iglesia Católica estrenó hace veinticinco años, el 25 de agosto de 1989. “Romero” hizo debut con la actuación estelar del puertorriqueño Raúl Julia (“El beso de la mujer araña” y la franquicia de “La Familia Addams”) como el arzobispo salvadoreño Óscar A. Romero, y fue dirigida por el australiano John Duigan. El escritor fue Juan Sacret Heart  y el productor fue el P. Ellwood E. Kiesel de Paulist Pictures. “No obstante su origen religioso”, escribió el New York Times, la película fue “francamente un proyecto comercial dirigido a un público de masas”. Pero a diferencia de lo que ocurre en otros sets de películas, el reparto y el equipo de “Romero” se reunían cada semana para oir la misa, con el productor (el P. Kiesel) de celebrante.

Un cuarto de siglo después, “Romero” se ha conservado bien, atrayendo una reverencia inusual (en el sito web RottenTomatoes le dan el 75% de aprobación crítica y el 81% de apreciación de audiencia), y ha tenido sin duda un gran impacto cultural, llevando a su sujeto a la estatura icónica que solo la gran pantalla puede lograr:

  • Lanzada antes de haber transcurrido diez años desde del asesinato de Romero en el año 80, la película fungió esencialmente como el primer borrador de la leyenda Romero, presentando lo que se ha convertido en el paradigma dominante para contar su historia—con todo y su motivo del estudioso conservador que se convierte en un revolucionario después de experimentar un cambio radical tardío, después del asesinato de un amigo cercano.
  • La película ha sido fundamental para llevar a Romero al público, sobre todo en el mundo de habla Inglés. Sin duda, el asesinato de Romero estuvo en los titulares internacionales al final de la Guerra Fría, pero la película presenta un retrato íntimo que resuena mucho más que un titular, y trajo a los espectadores frente a frente con la interpretación del mártir elegante y bien elaborada de Raúl Julia. La película anticipa la institución de la causa de canonización de Romero en 1994, y la inauguración de la estatua de Romero en la fachada oeste de la abadía de Westminster en Londres en 1998.
  • Veinticinco años después, “Romero” ya cobra un lugar legítimo en el cine católico. En 2004, el National Catholic Register y la revista Faith & Family clasificaron a “Romero” en posición no. 26 en sus “Películas Pro-católicas Top100”, y cuando se puso en marcha la “Quinquenia por la Libertad” de los Obispos Católicos de Estados Unidos en el 2012, el Register recomendó ver a “Romero” durante la QPL. “Romero” aparece habitualmente en las principales listas del cine católico, incluyendo uno publicado a principios de este año.

El fallecido Roger Ebert dio alabanzas modestas a “Romero”, escribiendo que “la película tiene un buen corazón, y la actuación de Julia es muy interesante, sobria y considerada”. Sin embargo, Ebert calificó, “la debilidad de la película es una cierta previsibilidad implacable: Podemos presentir en cada momento lo que debe ocurrir en seguida, y la trayectoria generalizada de la película parece ordenada incluso ya en los primeros tiros. Como resultado, la película no mueve muchas pasiones, y parece más bien afligida que enojada”.  Aunque Ebert hace criticismos válidos (es por eso que lo citamos), su punto final parece evadir la meta. El verdadero Romero no era enojado, y de esta manera la película pinta un retrato auténtico de su sujeto.

Algo que “Romero” no se propuso ser, y nunca debe ser pensado ser, es historia. El film es muy preciso como un boceto de un personaje, como un examen psicológico, y como una radiografía emocional de la historia que cuenta. Pero a la mayoría de los personajes que aparecen en la pantalla se les ha cambiado el nombre, probablemente para evitar demandas por difamación de las personas verdaderas, que aún vivían cuando se hizo la película. Muchos otros personajes son totalmente ficticios o representan compuestos de varias figuras históricas, editados para simplificar la historia o darle prisa. No es deshonesto: la misma práctica se da en otras películas, como “Cristiada” (2012). De la misma forma, hay episodios y eventos que nunca sucedieron (por ejemplo, Romero en la cárcel), pero las dramatizaciones son alegóricas y elucidan la verdad, mientras que otros eventos importantes que sí sucedieron quedaron afuera (por ejemplo, las reuniones de Romero con los papas ).

La decisión editorial con mayores consecuencias ha sido sin duda la determinación de retratar a Romero como una conversión de camino-a-Damasco. Cuando abre la película, Romero es un retirado, reservado, y vilipendiado clérigo (“¡Cualquiera menos Romero!” se les escucha a sacerdotes jóvenes quejarse entre sí, en su presencia). Este Romero se demuestra muy cercano a la aristocracia. Al final de la película, Romero se ha hecho un defensor apasionado y valiente de los derechos humanos, querido por las mayorías pobres, y ahora odiado por los oligarcas que eran sus amigos al principio. La película en sí se equilibra en su tratamiento, pero al establecer a Romero en esos contrastes invita al abuso del modelo de la “conversión” de la vida de Romero. Tomemos, por ejemplo, esta descripción de la pre-conversión de Romero: “se puso del lado de los terratenientes codiciosos, los agentes del poder, y los escuadrones de la muerte”. Esto es una grotesca tergiversación—especialmente la parte que Romero estaba “del lado de ... los escuadrones de la muerte” es un la mentira obscena. Pero esta caricatura surge del modelo de conversión repentina implementado con tanto éxito en “Romero”.

Otra decisión narrativa relacionada que puede haber trochado el conocimiento de Romero ha sido la decisión de contar sólo los últimos tres años de la vida de Romero. Hoy en día, incluso entre los admiradores de Romero, solo se conocen sus años de arzobispo. Si te encuentras con una cita de Romero, vendrá casi con toda seguridad de sus sermones de sus tres años como arzobispo. A pesar de que mantuvo un diario y otros apuntes por toda su vida, sólo sus diarios de sus tres años como arzobispo han sido publicados y traducidos. Podría decirse que, para entender lo que motivó a Romero, se tiene que entender quién era en realidad antes de cualquier conversión. Incluso si se acepta el hecho de su conversión, la naturaleza y el alcance de la misma sólo se entenderá si se puede adquirir un concepto de lo que Romero hizo con los primeros sesenta años de su vida, y no sólo los últimos tres.

Irónicamente, en estas notas que suenan fuera de tono, “Romero” cobra relevancia, ya que sigue representando el mejor punto de referencia (y, muchas veces, el material de origen) para entender el mito de Romero, versus su personaje histórico. Incluso cuando se trata de acercarse a la verdad sobre Romero, esta narración tan estilizada y hasta un poco ficticia le gana a los documentales sobre Romero que se han hecho, incluyendo el ofrecimiento “Monseñor: El último viaje de Oscar Romero” de 2011 y el documental mexicano “El Cielo Abierto” del 2012. No obstante que estas películas hayan recuperado gran parte de los detalles históricos que “Romero” dejó en la sala de montaje, jamás alcanzan el sentido de arte y de poesía en la que cada toma “Romero” supera a las otras versiones más históricamente correctas. (Óscar Romero también fue interpretado en la película de Oliver Stone “Salvador” del 1986, y en el película hecha para la televisión “Choices of the Heart” (“Opciones del Corazón”) del 1983; “Romero” es superior en cuanto a la representación del Arzobispo se trata.)



Por último, de manera que “Romero” llega a los veinticinco años, es sorprendente lo relevante que sigue siendo para decirle al mundo que la persecución y el martirio son verdaderos, incluso cuando vienen atados a contextos culturales y políticos complejos. Los titulares del día sobre la persecución de los cristianos en Irak y otras regiones en conflicto son suficientes para probar el hecho de que la historia de Romero no es una alusión anacrónica a una época de antaño—los mártires batidos por los torbellinos de la política aún existen hoy en día. Los comentarios del Papa Francisco volando de regreso a Roma después de haber beatificado a 124 mártires en Corea son instructivas. El martirio puede ser una muerte impuesta “por confesar el credo o por hacer las cosas que Jesús nos manda a hacer por el prójimo”, dijo el Papa. “Para mí, Romero es un hombre de Dios”.

La película de John Duigan de 1989 sigue siendo la mejor sobre “Romero”, y sigue siendo tan urgente como hace 25 años lo fue.


Ver también:


Becket (película sobre el último arzobispo asesinado al altar, antes de Mons. Romero)

“Romero,” il Film, edizione 25 ° anniversario






Raul Julia e John Duigan.  Four Seasons Entmt. (c) 1989.
English | español

Il primo film di Hollywood mai essere finanziato dalla Chiesa Cattolica è stato rilasciato 25 anni fa, il 25 agosto, 1989: “Romero” con il portoricano Raul Julia (“Bacio della Spiderwoman” e “La famiglia Addams”) come Mons. Oscar A. Romero di El Salvador, diretto dalla australiano John Duigan. Lo scrittore era John Sacret Heart (TV “The West Wing”), e il produttore era don Ellwood E. Kiesel di Pictures Paulist. “Nonostante la sua natura religiosa”, il New York Times ha scritto, il film era “una impresa francamente commerciale rivolta a un pubblico di massa”. Ma a differenza di quanto accade in altri set cinematografici, il cast e la troupe di “Romero” si riunivano ogni settimana per celebrare la Messa, con il produttore (P. Kiesel) come celebrante.

Un quarto di secolo più tardi, “Romero” continua ancora in piedi, con un ricevimento insolitamente riverente (ad esempio, il 75% di approvazione di critica e 81% di apprezzamento del pubblico su RottenTomatoes), e il film ha innegabilmente fatto il suo marchio culturalmente elevando il suo soggetto alla statura iconica che sembra meglio raggiunto sul grande schermo:

  • Rilasciato prima di dieci anni dal l'assassinio di Romero nel 1980, il film è diventato essenzialmente la prima bozza della leggenda Romero, presentando quello che è adesso il paradigma dominante nel raccontare la storia, con il suo motivo di un conservatore libresco che diventa un tizzone dopo aver sperimentato una conversione nell'ultima parte della sua vita, a causa dell'omicidio di un caro amico.
  • Il film è stato determinante nel rendere Romero noto al pubblico, soprattutto nel mondo di lingua inglese. A dire il vero, l'assassinio di Romero ha fatto i titoli internazionali, quando si è verificato alla fine della guerra fredda, ma il film presenta un ritratto intimo che risuona molto più di un titolo lampeggiante, portando gli spettatori faccia a faccia con il ritratto ben congegnato ed elegante di Raul Julia del martire moderno. Il film ha preceduto l'istituzione del proceso di canonizzazione dell'Arcivescovo Romero nel 1994, e l'inaugurazione della statua di Romero sulla facciata ovest della Abbazia di Westminster a Londra nel 1998.
  • Venticinque anni dopo, “Romero” ha avuto il suo giusto posto nel cinema cattolico. Nel 2004, il National Catholic Register e la rivista Faith & Family classificato “Romero” no. 26 nei loro “Top100 Film Pro-cattolici”, e quando i vescovi cattolici degli Stati Uniti hanno lanciato “Due settimane per la libertà” nel 2012, il Register ha raccomandato a guardare “Romero”. Il film è abitualmente elencato nella top list cinematografiche cattoliche, tra cui uno pubblicato all'inizio di quest'anno.

Il defunto Roger Ebert ha dato “Romero” modesto lode, scrivendo che “il film ha un buon cuore, e la performance Julia è interessante, sobria e considerata”. Tuttavia, Ebert qualificato, “la debolezza di questo film è una certa prevedibilità implacabile: Possiamo sentire in ogni momento ciò che deve accadere, e la traiettoria sembra ordinata anche nei primi fotogrammi. Di conseguenza, il film non mescolare molte passioni, e sembra più dolente che arrabbiato”. Anche se Ebert fa una critica valida (che è il motivo per cui è citato qui), il suo ultimo punto sembra mancare il bersaglio. Il vero Romero non era arrabbiato, e in questo modo il film dipinge un ritratto autentico del suo soggetto.

Una cosa che “Romero” mai ha precisato essere, e non dovrebbe mai essere scambiato per essere, è storia. É molto preciso come uno schizzo del personaggio, come un esame psicologico, e come x-ray emotivo della storia che racconta. Ma la maggior parte dei personaggi sullo schermo, sono stati rinominati, probabilmente per evitare la diffamazione delle persone reali, che erano ancora in vita quando è stato fatto il film. Molti altri personaggi sono del tutto romanzate o, nel migliore dei casi, rappresentano composti di diversi personaggi storici, a cura di semplificare la storia. Non c'è nulla di disonesto in questo: la pratica è lo stesso in altri film. Sulla stessa linea, ci sono sequenze ed eventi che non sono mai accadute (ad esempio, Romero in prigione), ma le drammatizzazioni sono allegorici e suonano vere, mentre altri importanti eventi che hanno si verificano sono stati lasciati fuori (ad esempio, incontri di Romero con i papi).

La decisione editoriale più consequenziale ha stato la determinazione di ritrarre Romero, come conversione nella strada al Damasco. Quando si apre il film, Romero è un taciturno, riservato, e vituperato chierico (“Chiunque, ma Romero!” sentiamo dire giovani sacerdoti, in sua presenza). É amichevole con gli aristocratici. Entro la fine del film, Romero è un difensore appassionato e intrepido dei diritti umani, amato dai poveri comune, ed ora insultato da oligarchi che erano i suoi amici all'inizio. Il film stesso è equilibrato nel suo trattamento, ma impostando Romero in tali contrasti, invita l'abuso del modello “conversione” di Romero. Prendete per esempio, questa descrizione di Romero pre-conversione: “si schierò con i proprietari avidi, importanti mediatori di potere, e gli squadroni della morte”. [Scrito di John Dear.] Questo è una falsità grottesca —esoprattutto la parte che Romero “schierato con ... squadroni della morte” è osceno. Ma questa caricatura di base emerge della voltafaccia dal-e-notte giorno implementato con successo in questo film.

Un’altra decisione relativa alla narrazione che potrebbe troncare Romero è stata la decisione di raccontare solo gli ultimi tre anni della vita di Romero. Oggi, anche tra ammiratori di Romero, c’e familiarità solo con i suoi anni come arcivescovo. Se avete letto qualche frase parlata da Romero, sono quasi certamente dai suoi sermoni durante i suoi tre anni come arcivescovo. Anche se teneva diari e documenti tutta la sua vita, solo i suoi diari di suoi tre anni come arcivescovo sono stati pubblicati e tradotti. Probabilmente, per capire cosa motivato Romero, devi capire chi era veramente prima di qualsiasi conversione. Anche se si accetta il fatto della conversione, la natura e la portata della conversione sarà compreso solo se si ha un senso di ciò che Romero ha fatto con i primi 60 anni della sua vita, in contrasto con gli ultimi tre.

Ironia della sorte, in queste note che suonano off-chiave, “Romero” ha aggiunto pertinenza, perche continua a rappresentare il miglior punto di riferimento (e, spesso, il materiale sorgente) per comprendere il mito di Romero. E anche quando si tratta di avvicinarsi alla verità su Romero, questo account altamente stilizzato e leggermente romanzato continua a confrontare favorevolmente a documentari Romero che sono venuti, come l'offerta “Monseñor: l'ultimo viaggio di Oscar Romero” nel 2011 ei documentario messicano “El Cielo Abierto” nel 2012. Mentre questi film hanno recuperato gran parte del dettaglio storico che “Romero” lasciato sul pavimento della sala taglio, non hanno mai salire al senso di arte e poesia da “Romero”. (Óscar Romero è stato anche interpretato nel film del 1986 di Oliver Stone “Salvador”, e nel fa-per-TV movie “Scelte del Cuore” nel 1983; “Romero” è superiore per quanto riguarda il ritratto dell'arcivescovo.)


Infine, oggi che “Romero” raggiunge venticinque, è sorprendente quanto sia rilevante rimane in termini di dire al mondo che la persecuzione e il martirio sono reali, anche quando vengono legati in contesti culturali e politiche complesse. I titoli del giorno sulla persecuzione dei cristiani in Iraq e in altre regioni in difficoltà sono sufficienti a dimostrare il punto che la storia di Romero non è un ritorno al passato anacronistico perche i martiri che sono travolti in vortici politici intricati esistono oggi. L’osservazioni di Papa Francesco nel aereo a Roma dopo aver beatificato 124 martiri in Corea sono istruttive. Il martirio potrebbe essere una morte inflitta “sia per aver confessato il Credo, sia per aver fatto le opere che Gesù ci comanda, con il prossimo”, ha detto il papa. “Per me, Romero è un uomo di Dio”.

Il film di John Duigan del 1989 è ancora il migliore film su “Romero” e ancora così urgente come lo era 25 anni fa.

Monday, August 18, 2014

Francis: «Romero is a man of God»




Pope Francis has spoken explicitly for the first time about his desire to see the beatification of Archbishop Oscar A. Romero of El Salvador, saying that, “For me, Romero is a man of God” and stating that there are no more doctrinal problems standing in the way of the martyred prelate’s beatification.  It is important to do it quickly,” the Pontiff added.

Francis made his remarks aboard the papal plane flying back from his trip to Korea on Monday, August 18, 2014.  The Pope was asked by a reporter about the status of the beatification cause and the Pontiff responded that theologians still need to clarify whether Romero was killed because of his faith.  Francis even suggested a way for theologians to resolve what has been the stickiest issue in the process.  What I would like is that they clarify when there's a martyrdom for hatred of the faith — for confessing the faith — as well as for doing the work for the other that Jesus commands,” the Pontiff was quoted as saying. 

Under Francis’ proposed solution, death for the cause of Christian justice—sometimes called «odium iustitiae»—would be established as an alternative formula to prove martyrdom in relation to the traditional test (called «odium fidei» or “hatred of the faith”).  It is currently a subsidiary test, but the analysis can often get bogged down in theological debates.

Francis’ remarks today represent the first time the Pope publicly expressed his support for Romero’s beatification.  He is said to have been even more enthusiastic in private, and commentators have observed that Romero’s message seems to fit the themes of Francis’ papacy, especially the emphasis on the poor from a son of the Latin American church.

Francis explained that the process had been “blocked out of prudence” by Vatican officials but should be now allowed to advance.  The Pope said that the investigation must take its course, and suggested the matter was in the hands of God.  But the process must go ahead, and God must give his sign. If he wants to do so, he will,” the Pontiff said.

He also hinted that the progress in the process depends also on human hands: “now the postulators have to move, because there are no longer impediments,” he said.

Francis’ comment that “Romero is a man of God” should be particularly well-received in San Salvador, where the Church has just launched a “Romero Triennium”—a three year program of commemorations leading to the 100th anniversary of Romero’s birth in 2017.  The theme for the first year is “Romero, Man of God.

Saint John Paul II discussed Archbishop Romero in seven different public speeches/audiences.  The most famous of these was a 1983 mass in San Salvador where he called Romero a “zealous pastor, whom love of God and service of brethren drove to surrender his life in a violent manner.”  Pope Benedict XVI spoke about Romero during three different public events, including an in-flight press conference after a 2007 trip to Brazil, during which he said,  “That Romero as a person merits beatification, I have no doubt ... Archbishop Romero was certainly an important witness of the faith, a man of great Christian virtue who worked for peace and against the dictatorship, and was assassinated while celebrating Mass. Consequently, his death was truly 'credible', a witness of faith.”  For his part, Pope Francis, while not making public statements before this press conference, had held high profile meetings about Romero, including with two presidents of El Salvador and with a delegation of Salvadoran bishops.

UPDATE:

The following is Zenit's translation of the question Francis was asked and his complete answer:

Q.  At what stage is the process for the cause of Archbishop Romero.   And what would you like to come out of this process?

A.  The process was blocked in the Congregation for the Doctrine of the Faith “ for prudence”, it was said.  Now it is unblocked and it is in the Congregation for Saints and follows the normal path of a process. It depends on how the postulators move, it’s very important to move in haste. What I would like is to have clarified when there is martyrdom in ‘odium fidei’ (out of hate for the faith),  whether it is for confessing the credo or  for performing the works that Jesus commands us to do  for our neighbor. This is a work of theologians that is being studied.  Because behind him (Romero), there is Rutillio Grande and there are others.  There are other that were also killed but are not at the same height as Romero. This has to be distinguished theologically. For me, Romero is a man of God.   He was a man of God but there has to be the process, and the Lord will have to give his sign (of approval). But if He wishes, He will do so!   The postulators must move now because there are no impediments.

Analysis

Francis' message reads differently based on which part of it people choose to emphasize.  The very first report yesterday focused on the Pope saying, "To me, he's a man of God" but we should let the process run its course--which sounded as though Francis wanted to stay hands off.  Salvadoran officials seem to be homing in Francis' comment that there are no doctrinal impediments, which suggests that beatification is assured now.  That's not really news, as it was reported last year that such an all-clear was given by the Vatican's doctrinal agency under Pope Benedict.  The Salvadorans say: well, it's the first time we hear the Pope say it, and that's true--though arguably he's not the most direct source for that information.  What I am focusing on the day after is Francis' comment that "the postulators need to move."  I think it's a not so subtle message from Francis that he expects the officials handling the matter to expedite it.

Francisco: «Romero es un hombre de Dios»





El Papa Francisco ha hablado explícitamente por primera vez acerca de su deseo de ver la beatificación de monseñor Oscar A. Romero de El Salvador, diciendo que, “Para mí, Romero es un hombre de Dios”, e indicando que ya no hay problemas doctrinales que puedan detener el camino a la beatificación del prelado martirizado. “Es importante que el tema avance rápidamente”, agregó el Pontífice.

Francisco hizo estas declaraciones a bordo del avión papal que volaba de regreso de su viaje a Corea el lunes 18 de agosto de 2014.  El Papa fue interrogado por un periodista sobre el estado de la causa de beatificación y el pontífice respondió que los teólogos todavía tienen que aclarar si Romero fue asesinado a causa de su fe. Francisco llegó a sugerir un camino a los teólogos para resolver lo que ha sido el tema más cerrado del proceso. “Lo que me gustaría es que se aclarara cuando hay un martirio por odio a la fe — por confesar la fe — y cuando por hacer el trabajo por el otro que Jesús manda”, dijo el Pontífice, según informes.

Bajo la propuesta de solución de Francisco, la muerte por la causa de la justicia cristiana — a veces llamada «odium iustitiae» — podría establecerse como una fórmula alternativa para probar el martirio en relación a la prueba tradicional (llamada «odium fidei» o “odio a la fe”). Actualmente, es un criterio subordinado, pero el análisis de frecuencia puede enredarse en debates teológicos.

Los comentarios de Francisco de hoy representan la primera vez que el Papa ha expresado públicamente su apoyo a la beatificación de Romero. Se dice que ha sido aún más entusiasta en privado, y los comentaristas han observado que el mensaje de Romero parece encajar con los temas del papado de Francisco, especialmente el énfasis en los pobres de un hijo de la Iglesia latinoamericana.

Francisco explicó que el proceso había sido “bloqueado por prudencia” por funcionarios del Vaticano, pero debe ser ahora permitido avanzar. El Papa dijo que la investigación debe seguir su curso, y sugirió que el asunto estaba en manos de Dios. “Pero el proceso debe seguir adelante, y Dios tiene que dar su signo. Si quiere hacerlo, lo hará”, dijo el Pontífice.

También insinuó que el progreso del proceso depende también de la mano del hombre: “Ahora los postuladores tienen que moverse, ya que no existen impedimentos más”, dijo.

El comentario de Francisco que “Romero es un hombre de Dios” debe ser particularmente bien recibido en San Salvador, donde la Iglesia acaba de lanzar un “Trienio Mons. Romero”, un programa de tres años de conmemoraciones que lleva a los 100 años del nacimiento de Romero en 2017.  El tema para el primer año es precisamente “Romero, hombre de Dios”.

San Juan Pablo II habló de Mons. Romero en siete discursos públicos/audiencias. El más famoso de estas fue una misa en San Salvador en 1983 en que llamó a Romero un “celoso Pastor a quien el amor de Dios y el servicio a los hermanos condujeron hasta la entrega misma de la vida de manera violenta”. El Papa Benedicto XVI habló de Romero durante tres eventos públicos, incluyendo una conferencia de prensa durante el vuelo después de un viaje de 2007 a ​​Brasil, durante la cual, dijo, “De que Romero como una persona amerita la beatificación no tengo ninguna duda ... Ciertamente, monseñor Romero fue un gran testigo de la fe, un hombre de gran virtud cristiana, que se comprometió en favor de la paz y contra la dictadura, y que fue asesinado durante la celebración de la misa. Por tanto, una muerte verdaderamente 'creíble', de testimonio de la fe”.  Por su parte, el Papa Francisco, no obstante que no haiga hecho declaraciones públicas antes de esta rueda de prensa, ha celebrado reuniones de alto nivel sobre Romero, incluso con dos presidentes de el Salvador y con una delegación de obispos salvadoreños.

Pregunta y respuesta completa del Papa

P. ¿En qué fase se encuentra el proceso para la causa de monseñor Romero. ¿Qué es lo que le gustaría ver salir de este proceso?

R. El proceso estaba en la Congregación para la Doctrina de la Fe, bloqueado "por prudencia", se decía.  Ahora está desbloqueado.  Ha pasado a la Congregación de los Santos, y sigue el camino normal de un proceso. Depende de cómo se mueven los postuladores. Esto es muy importante hacerlo rápidamente.  Lo que me gustaría es haber clarificado cuando hay martirio en 'odium fidei' (por odio a la fe), si es por confesar el credo o por la realización de las obras que Jesús nos manda a hacer por nuestro prójimo. Este es un trabajo de los teólogos que se está estudiando. Porque detrás de él (Romero), está Rutillio Grande y hay otros. Hay otros que también fueron asesinados, pero no están a la misma altura de Romero. Esto tiene que ser distinguido teológicamente. Para mí, Romero es un hombre de Dios. Él era un hombre de Dios, pero hay que hacer el proceso, y también el Señor tendrá que dar su signo (de aprobación). Pero si Él quiere, Él lo hará! Pero ahora los postuladores tienen que moverse porque no hay impedimentos.

Análisis

El mensaje de Francisco se lee diferente según cual parte lleva el énfasis. El primer informe de ayer se centró en las palabras del Papa que: "Para mí, él es un hombre de Dios", pero que debemos dejar que el proceso siga su curso -- lo que sonaba como si Francisco quería lavarse las manos del asunto. Funcionarios salvadoreños parecen estar concentrandose en el comentario de Francisco de que no existen impedimentos doctrinales, lo que sugiere que la beatificación está más o menos asegurada. Eso no es realmente noticia, ya que se había informado el año pasado que el buen ojo había sido dado por la agencia doctrinal del Vaticano durante el papado de Benedicto XVI. Los salvadoreños dirán: bueno, es la primera vez que escuchamos al Papa decirlo, y eso es cierto -- aunque podría decirse que él no es la fuente más directa para esa información. Lo que yo estoy viendo el día después es el comentario de Francisco que "los postuladores necesitan moverse." Creo que es un mensaje no tan sutil de Francisco que él espera que los funcionarios que manejan el asunto lo agilicen.