Friday, March 18, 2016

Por el camino de la Cruz con el Beato Romero


 
BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO, 23 DE MAYO DEL 2015
 
Arte de Luis Lazo Chaparro

“Entonces llamó a la multitud y a sus discípulos. Si alguien quiere ser mi discípulo —les dijo—, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz y me siga”. (Marcos 8:34)

Por Duane W. H. Arnold, PhD *
En la Palestina del primer siglo, si uno veía un hombre rodeado por soldados con un madero de cruz atado a sus hombros ensangrentados dando pasos dolorosos por un camino polvoso afuera de las paredes de la ciudad de Jerusalén, sólo se podía llegar a una conclusión—que este estaba destinado a morir. Hoy, sin embargo, cuando hablamos del “Camino de la Cruz” normalmente tenemos en mente algo relacionado con las actividades litúrgicas de la Semana Santa que culminan con la celebración de la Pascua. Podríamos pensar en el Viernes Santo y los sermones sobre las siete palabras de Cristo en la cruz. Tal vez pensamos en las devociones relacionadas con las Estaciones de la Cruz, o el despojo del altar, o las oraciones ante el altar de reposo, o incluso la propia Vigilia de Pascua. Pocos de nosotros experimentamos la realidad de la pasión y muerte de Cristo. Muchos menos somos los llamados por las circunstancias o la divina providencia a ser “testigos” vivientes (martyria) del sufrimiento de Cristo, para reflejar la muerte y la pasión de Cristo en nuestras propias vidas. Los que toman asumen ese llamado, son los que consideramos “mártires”. Pocos lo han mostrado con más claridad que el Beato Óscar A. Romero.

Durante esta Semana Santa vamos a contemplar al Beato Óscar A. Romero caminando “El Camino de la Cruz”, un camino que lo condujo a su muerte en el altar el 24 de marzo de 1980. Sobre él fijaremos nuestra mirada siendo uno que refleja la pasión y la muerte de Cristo, que reconoció que si buscamos imitar a Cristo en su encarnación, también podríamos ser llamados a imitar a Cristo en su sufrimiento y muerte. Como el mismo Romero dijo, justo un mes antes de morir:
Este es el compromiso de ser cristiano: seguir a Cristo en su encarnación y si Cristo es Dios majestuoso que se hace hombre humilde hasta la muerte de los esclavos en una cruz y vive con los pobres, así debe ser nuestra fe cristiana. El cristiano que no quiere vivir este compromiso de solidaridad con el pobre, no es digno de llamarse cristiano. Cristo nos invita a no tenerle miedo a la persecución porque, créanlo hermanos, el que se compromete con los pobres tiene que correr el mismo destino de los pobres. Y en El Salvador ya sabemos lo que significa el destino de los pobres: ser desaparecido, ser torturados, ser capturados, aparecer cadáveres”. (Monseñor Romero, 17 de febrero de 1980)
En su imitación de Cristo, Romero estaba plenamente consciente de donde podría conducir el camino que viajaba. (Recordemos que en sus últimas semanas viajaba a menudo a solas, por no querer poner un chofer o acompañante en riesgo.) Sin embargo, debido a su conocimiento profundo y vital de la encarnación, Romero también sabía que Cristo no sólo iba con él en el viaje, sino que el mismo Cristo había recorrido el mismo camino y había seguido ese camino hasta el final. Esta seguridad permitió a Romero comprender la encarnación de Cristo más plenamente y aplicar ese conocimiento a la situación que enfrentaba tanto él como muchos otros en El Salvador.
Cristo no es un ser insensible. Cristo es un hombre de carne y hueso, de nervios y músculos como nosotros. Un hombre que siente lo que siente alguien cuando lo lleva la Guardia Nacional y lo lleva a ese lugar de tortura”. (Monseñor Romero, 1 de abril de 1979)
Debo confesar, que cuando me di cuenta de que este año, el primer año de la beatificación de Romero, el día de su fiesta caería el Jueves Santo (24 de marzo) y que su celebración sería transferida a otro día (la iglesia salvadoreña conmemora a Romero el 18 de marzo) quedé decepcionado. Después de la alegría de la beatificación y la efusión de amor y admiración a Romero que parecía venir de todos los rincones del planeta, yo tenía el ansia de celebrar esta primera fiesta del Beato Oscar Romero. Tras reflexionar sobre ello, sin embargo, he llegado a la conclusión de que la Semana Santa nos da una oportunidad única para ver a Romero desde una perspectiva muy singular. Es una perspectiva que nos permite ver cómo Romero se identificó no sólo a sí mismo, sino quizás lo más importante, a todo el pueblo de El Salvador con la figura de Cristo en la Vía Dolorosa, cargando la cruz hasta el Gólgota. Como dijo el mismo Romero:
Sentimos en el Cristo de la Semana Santa con su cruz a cuestas, que es el pueblo que va cargando también su cruz. Sentimos en el Cristo de los brazos abiertos y crucificados, al pueblo crucificado pero que desde Cristo, un pueblo que crucificado y humillado, encuentra su esperanza”. (Monseñor Romero, 19 de marzo de 1978)
Esta es, entonces, una oportunidad para abrazar a esa figura con la cruz a cuestas caminando el camino polvoriento afuera de los muros de Jerusalén, así como todos los que sufren y han sufrido, con él. También es una oportunidad para abrazar a Romero, que caminó los pasos de Cristo, no por un camino polvoriento, sino en un altar en la capilla de un hospital, donde, en medio del sacrificio eucarístico, el arzobispo fue acribillado por la bala de un asesino—el contenido del cáliz de su eucaristía inconclusa se mezcló con su propia sangre sobre el piso.
Por lo tanto, acojamos la oportunidad providencial de esta Semana Santa de 2016. Acojámosla como un tiempo de reflexión. Acojámosla como un momento de recuerdo. Acojámosla como un momento de compromiso. Quizá sobre todo, acojámosla como un momento para caminar con el Beato Romero por el camino de la cruz, siguiendo a Cristo desde el Domingo de Ramos hasta el Viernes Santo y, posteriormente hacia la esperanza y la gloria de la Resurrección.
* Duane es un amigo del blog, y un miembro de The Project.  Tómese un minuto para ver el video de la canción de The Project, “Romero”.

Thursday, March 17, 2016

Bl. Oscar Romero and St. Patrick


 
BEATIFICATION OF ARCHBISHOP ROMERO, MAY 23, 2015
 

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#BlessedRomero #MartyrOfMercy
In November 1979, Blessed Archbishop Oscar Romero accepted an invitation from the National Council of Churches to visit New York.  They had planned three days of activity, including a service in Riverside church next to their headquarters and a mass in St. Patrick's cathedral,” recalled Romero’s biographer James R. Brockman.  A great crowd gathered for Romero in St. Patrick’s on Wednesday November 7, 1979.

They heard a dictated message that Romero gave over the telephone to Dr. Jorge Lara Braud, one of the organizers.  Romero had to cancel the trip due to the deepening crisis in El Salvador.  This afternoon, a Mass had been scheduled in St. Patrick’s Cathedral with the Salvadorans and Central Americans of that great metropolis,” Romero recorded in His Journal.  I dictated to him an outline of the message I had prepared,” Romero reported, “as well as a message for the Salvadorans who will gather this afternoon in New York’s Cathedral.”  Romero had spent days crafting a speech he was ultimately not able to deliver.
Like Patrick, the bishop and great missionary to Ireland of the fifth century, Blessed Romero was a tireless evangelizer who spoke to anyone and everyone who would listen, building bridges and seeking solidarity and support.  During the three years he was archbishop, he crisscrossed El Salvador making pastoral visits and made numerous trips across Central America.  But it may not be known that he also made other international journeys, including four trips to Rome in three years for consultations with the Roman Curia and the Popes.  He traveled to Mexico, the Dominican Republic and Spain in 1979, and to Belgium in 1980.
Romero canceled his 1979 trip to New York because he did not love traveling more than he loved his own people.  In fact, he traveled because he believed his responsibility to the Church and the poor required it.  As he noted after concluding another journey, “I always believe that the best part of any trip is the return home.” (His Journal, May 13, 1979.)

Friday, March 11, 2016

The conversion of Rutilio Grande


 
BEATIFICATION OF ARCHBISHOP ROMERO, MAY 23, 2015
 
Distributing Communion at the altar rail; the Apopa Sermon.

#BlessedRomero #MartyrOfMercy
To say “Rutilio Grande” and “conversion” is to evoke the impact that the murder of Father Grande had on Blessed Oscar Romero—what Pope Francis calls the great miracle of Father Grande. But we may not think of the conversion that had to come first—the conversion of Rutilio Grande himself. Again, Pope Francis shows us evidence of that conversion: “He left the ‘center’ to go to the peripheries.”

[See also: El Salvador’s forgotten martyr]

The Holy Father speaks with wisdom. Father Grande himself admits that his conversion process was completed with his pastoral insertion in his “peripheral” parish: Grande professed to have undergone “two conversions”: one after Vatican II, and the second when he left the seminary where he was rector and took up as pastor in his hometown of Aguilares. “He left the ‘center’ to go to the peripheries.” Or as Father Salvador Carranza explains, “we can simply say that going in a team to Aguilares marks the crossing of the Red Sea of the exodus or ‘return to Galilee’ of the followers of Jesus.”
In making this reflection as we celebrate the 39th anniversary of the assassination of Father Grande on March 12, we might be wondering whether his death is close to being recognized for the martyrdom it was, and whether we can expect an announcement to that effect in the context of this anniversary. Sources close to the process have confirmed to «Super Martyrio» that the cause is proceeding slowly, not for any substantive reasons, just the ordinary bureaucracy that characterizes these processes. Elsewhere, «Super Martyrio» has learned that the documentation for the three miracles attributed to Blessed Romero announced by the Salvadoran Church in early October of last year was just forwarded to the Vatican in January. Two women and a man recovered from incurable cancer, and a coma. The progress of the two cases—Grande and Romero—is being coordinated to try to finish the two causes together. Grande and Romero; always together!
The conversion of Father Grande has great parallels with the conversion of Archbishop Romero. For example, the decisive break in Romero’s conversion is his decision to sever relations with the government. Clearly, after March 1977, Archbishop Romero showed a complete lack of confidence in the good faith and credibility of the Salvadoran state. The same is evident in the mind of Grande, and the difference is evident if we compare two of his important sermons.
The first is the Homily on the Feast of the Transfiguration, which Grande gave in the Cathedral of San Salvador in August 1970. Invited to deliver this important speech in national life, in front of the diocesan clergy and the great statesmen, Fr. Grande appears to trust the good faith of the national leaders, exhorting them fraternally to conversion:
The Hon. President of our Republic here present and every constituted government, can be fully assured, that in this clearly evangelical line, this line of the Pope and all the bishops of the universal Church, they will always have the cooperation of the Church in our country, with a view to achieving together, jointly, the total, complete and true transfiguration of each and all of the inhabitants of this sacred land to which we were born, which we love, and for whose good we all have to aspire ...
The Church within its sphere and the Government within its own, with mutual respect within their legitimate areas must collaborate effectively, boldly and urgently in order to promote “fair, honest and appropriate laws”, as required by the “sovereignty” of the people in Article 1 of our constitution.
Seven years later, in his famous “Apopa Sermon,” Father Grande lets us glimpse that he has left behind all naive belief that government can be a partner of the Church in the pursuit of social peace:
We have said that there is in this country, a nominalist, false democracy. There is much talk, mouths are full of “democracy”. The power of the people is in the hands of a minority, not the people! Let us not fool ourselves! ...
No privileged minority in our country has, a Christian purpose for being in and of itself, but according to the vast majority who make up the Salvadoran people.
Neither do we religious minorities have such purpose, nor the conscious elites of our Christianity, including their lay leaders and ordained ministers or minorities who hold political, economic or social power. They have no reason to be unless they are for the people!
Prophetically, “Father Tilo” questions the legitimacy of the Church when it becomes a “religious minority”, an “elite of Christianity” and accuses the hierarchy of wanting to become a partner of oligarchic power in these circumstances. Where before, Father Grande had spoken of a collaboration between the religious elite and government elite, now he warns that such collaboration must never impose its own vision on the people, but must act “according to the vast majority who make up the Salvadoran people.”
In fact, before he gravitated toward the periphery, Father Grande had a guaranteed place in the center. His studies and formation had been privileged: first, Venezuela, Quito and Panama, then Spain and Belgium. His rise in the San José de la Montaña Seminary pointed upwards: he served as a teacher, pastoral animator and prefect of discipline. He could have become a great thinker, a molder of opinion within the ruling class, shaping the political discourse and thinking of the rulers. But Father Tilo decides to leave it all behind to draw near to the poor and marginalized. He would return to his hometown.
Man’s greatness is not going to the big city, is not having titles, riches, money,” Blessed Romero preached when he marked the first anniversary of Father Grande in El Paisnal. “True greatness ... is not to have gone from here to be richer in another town but to return to his people, loving his own, being more human. This is true greatness. True development consists not in having more but in being more.” (March 5, 1978 Homily.)

La conversión de Rutilio Grande


 
BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO, 23 DE MAYO DEL 2015
 
Repartiendo la Eucaristía en el Comulgatorio; el Sermón de Apopa.

Decir “Rutilio Grande” y “conversión” nos hace pensar en el impacto que el asesinato del P. Grande tuvo sobre el Beato Mons. Óscar A. Romero—lo que el Papa Francisco llama el gran milagro del P. Grande.  Pero quizá no pensamos en la conversión que debió anteceder a esta—la conversión del propio Rutilio Grande.  El mismo Papa Francisco nos señala la evidencia de esa conversión: “Él dejó el ‘centro’ para ir a las periferias”.

[Ver tambien: El mártir olvidado de El Salvador]

El Santo Padre habla con sabiduría, ya que el mismo P. Grande admite que su proceso de conversión se completó con su inserción pastoral en su parroquia “periférica”: Grande profesaba haber vivido “dos conversiones”: una después del Concilio Vaticano II, y la segunda cuando deja el seminario donde era rector y asume como párroco en su pueblo natal de Aguilares.  Dejó el ‘centro’ para ir a las periferias”.  O como explica el P. Salvador Carranza, “podemos afirmar con sencillez que la ida en equipo a Aguilares marca el paso del mar Rojo de aquel éxodo o el 'volver a Galilea' de los seguidores de Jesús”.
Al hacer esta reflexión, celebrando el 39 ° aniversario del asesinato del P. Grande el 12 de marzo, nos preguntamos si su muerte estaría ya cerca de ser reconocida como el martirio que fue, y si podríamos esperar un anuncio en ese sentido en el marco de este aniversario.  Fuentes cercanas al proceso han confirmado a «Súper Martyrio» que la causa procede con lentitud, pero no por razones de peso, sino la burocracia ordinaria que caracteriza estos procesos.  Por otro lado, «Súper Martyrio» ha conocido que la documentación de los tres milagros atribuidos al Beato Romero anunciados por la Iglesia Salvadoreña a principios de octubre del año pasado apenas ha sido remitida al Vaticano en enero.  Se trata de dos mujeres y un hombre recuperados de cáncer incurable, y de una coma.  El progreso de las dos causas—Grande y Romero—se está coordinando para tratar de sacar las dos juntas.  Siempre juntos, ¡Grande y Romero!
La conversión del P. Grande tiene un gran paralelismo con la conversión de Mons. Romero.  Por ejemplo, la brecha decisiva en la conversión de Romero es su decisión de romper relaciones con el gobierno.  Es evidente que, a partir de marzo 1977, Mons. Romero manifiesta una desconfianza total en la buena fe y la credibilidad del estado salvadoreño.  Lo mismo se evidencia en el pensamiento de Grande, y la diferencia se marca al comparar dos importantes sermones del sacerdote.
El primero es la Homilía en la solemnidad de la Transfiguración, que Grande pronunció en la Catedral de San Salvador en agosto de 1970.  Invitado a decantar este importantísimo discurso en la vida nacional, ante todo el clero diocesano y los grandes gobernantes, el P. Grande da un espaldarazo a la buena fe de los padres de la patria, exhortándolos fraternalmente a la conversión:
Puede estar plenamente seguro el Excmo. Señor Presidente de nuestra república aquí presente, y todo gobierno constituido, que en esta línea netamente evangélica, en esta línea del papa y de todos los obispos de la Iglesia universal, contará siempre con la colaboración de la Iglesia en nuestro país, a fin de conseguir todos juntos, solidariamente, la transfiguración total, íntegra y verdadera de todos y cada uno de los habitantes de este suelo sagrado, en el que hemos nacido, al que amamos, y por cuyo bien todos nos hemos de afanar ...
La Iglesia dentro de su esfera y el Gobierno en la suya propia, con el mutuo respeto dentro de sus ámbitos legítimos, han de colaborar eficazmente, audazmente y urgentemente a fin de propiciar “leyes justas, honestas y convenientes”, según lo exige la “soberanía” del pueblo en el artículo 1 de nuestra constitución.
Siete años después, en su famoso “sermón de Apopa,” el P. Grande hace entrever que ha dejado atrás toda creencia ingenua de que el gobierno pueda ser un socio de la Iglesia en la búsqueda de la paz social:
Ya dijimos que también existe en el país, en este país, una falsa democracia nominalista. Mucho se habla, la boca se llena de “democracia”. ¡El poder del pueblo es el poder de una minoría, no del pueblo! ¡No nos engañemos! ...
Ninguna minoría privilegiada en nuestro país tiene, cristianamente, razón de ser en sí misma, sino en función de las grandes mayorías que conforman el pueblo salvadoreño.
Ni las minorías religiosas tenemos razón de ser, ni las élites conscientes de nuestro cristianismo, incluidos sus dirigentes seglares o ministros constituidos, ni las minorías que ostentan el poder político, económico o social. ¡No tienen razón de ser sino en función del pueblo!
En forma profética, el “Padre Tilo” también cuestiona la legitimidad de la Iglesia cuando se vuelve una “minoría religiosa”, una “élite del cristianismo” y acusa a la jerarquía de volverse un socio del poder oligárquico en esas circunstancias.  Cuando antes, el P. Grande hablaba de una colaboración entre la élite religiosa y la élite gubernamental, ahora amonesta que esa colaboración jamás debe imponer su propia visión sobre el pueblo, sino que debe actuar “en función de las grandes mayorías que conforman el pueblo salvadoreño”.
De hecho, antes de gravitar hacia la periferia, el P. Grande había tenido un puesto asegurado en el centro.  Sus estudios y formación han sido privilegiados: Venezuela, Quito y Panamá primero, luego España y Bélgica.  Su ascenso en el Seminario San José de la Montaña apunta hacia arriba: fungió de profesor, de animador pastoral y de prefecto de disciplina.  Podría haberse convertido en un gran pensador, un manipulador de opinión adentro de la clase pudiente, moldeando el discurso político y el pensamiento de los gobernantes.  Pero el Padre Tilo decide apartarse de eso para acercarse a los humildes y marginados.  Volvería a su tierra natal.
La grandeza del hombre no es ir a la gran ciudad, no es el tener títulos, riquezas, dinero”, predicó el Beato Romero marcando el primer aniversario del P. Grande en El Paisnal.  La verdadera grandeza ... no está en haberse ido de aquí para ser más rico en otro pueblo sino en volver a su pueblo, amando a los suyos, siendo más hombre. Esto es la verdadera grandeza. El verdadero desarrollo no consiste en tener más sino en ser más”. (Homilía del 5 de marzo de 1978.)

La conversione di Rutilio Grande


 
BEATIFICAZIONE DI MONSIGNOR ROMERO, 23 MAGGIO 2015
 

Dire “Rutilio Grande” e “conversione” ci fa pensare sull’impatto che l’uccisione del padre Grande ha avuto sul Beato Oscar A. Romero, cosa che il Papa Francesco chiama il grande miracolo di padre Grande. Ma dovremmo pensare della conversione che viene prima di questa—la conversione del proprio Rutilio Grande. Lo stesso Papa Francesco ci mostra la prova di tale conversione: “Lasciò il ‘centro’ per andare alla periferia.”

[Vedi anche: Il martire dimenticato di El Salvador]

Il Santo Padre parla di sapienza, e lo stesso Padre Grande ammette che il sua processo di conversione è stato completato con il suo inserimento pastorale nella sua parrocchia “periferica”: Grande dichiarato di aver vissuto “due conversioni”: la prima dopo il Vaticano II, e la seconda quando lascia il seminario dove è stato rettore e assume come parroco nella sua città natale di Aguilares. “Lasciò il ‘centro’ per andare alla periferia.” O come spiega padre Salvador Carranza, “possiamo dire semplicemente che l’entrata in squadra in Aguilares segna il passaggio del Mar Rosso del esodo o ‘ritorno in Galilea’ dei seguaci di Gesù”.
Facendo questa riflessione, nel 39 ° anniversario dell’assassinio di Padre Grande questo 12 marzo, ci chiediamo se questa morte sarebbe già vicina ad essere riconosciuta come un martirio, e se ci si poteva aspettare un annuncio in tal senso, nel contesto di questo anniversario. Fonti vicine al processo hanno confermato «Super Martyrio» che la causa procede lentamente, ma non per ragioni sottostanti, solo la burocrazia ordinaria che caratterizza questi processi. D’altra parte, «Super Martyrio» ha saputo che la documentazione dei tre miracoli attribuiti al Beato Romero annunciati dalla Chiesa salvadoregna ai primi di ottobre dello scorso anno è appena stata inoltrata al Vaticano nel mese di gennaio. Si tratta di due donne e un uomo recuperati da cancro incurabile, e una virgola. Il progresso dei due cause—Grande e Romero—è coordinatoper cercare di ottenere i due insieme. Sempre insieme, Romero e Grande!
La conversione di padre Grande ha grandi analogie con la conversione di Mons. Romero. Ad esempio, la svolta decisiva nella conversione di Romero è la sua decisione di rompere i rapporti con il governo. Chiaramente, da marzo 1977 Mons. Romero mostra completa mancanza di fiducia nella buona fede e la credibilità dello Stato salvadoregno. Lo stesso è evidente nel pensiero di Grande, e la differenza è contrassegnata dal confronto di due sermoni importanti del sacerdote.
La prima è l’Omelia nella festa della Trasfigurazione, che ha dato Grande nella cattedrale di San Salvador nel mese di agosto 1970. Invitato a decantare questo importante discorso nella vita nazionale, davanti il clero diocesano ei grandi governanti, P. Grande pone la sua fiducia nella buona fede dei padri del paese, esortando fraternamente alla conversione:
Si può essere sicuri pienamente l’On. Presidente della nostra Repubblica, qui presenti, e tutti i governi costituiti, che questa linea chiaramente evangelica, questa linea del Papa e tutti i vescovi della Chiesa universale, avrà sempre la collaborazione della Chiesa nel nostro Paese, in modo da conseguire insieme, congiuntamente, la trasfigurazione totale, completa e vera di tutti e di ciascuno degli abitanti di questa terra sacra, dove siamo nati, che amiamo, e per cui bene dobbiamo tutti impegnarci ...
La Chiesa nel suo ambito e il governo nel suo ambito, con rispetto reciproco nelle rispettive aree legittimi, devono collaborare in modo efficace, con coraggio e con urgenza al fine di promuovere “leggi giuste, oneste e corrette”, come previsto dalla “sovranità” del popolo secondo l’articolo 1 della nostra costituzione.
Sette anni più tardi, nel suo famoso “Sermone di Apopa,” il Padre Grande ci permette di vedere che ha lasciato dietro tutta ingenua convinzione che il governo può essere un partner della Chiesa nella ricerca della pace sociale:
Abbiamo detto che esiste anche nel paese, in questo paese, una falsa democrazia nominalista. Si parla molto, la bocca è piena di “democrazia”. Ma il potere del popolo è il potere di una minoranza, non il popolo! Cerchiamo di non illuderci! ...
Nessuna minoranza privilegiata nel nostro Paese ha, di manera cristiana, una ragion d’essere per se stessa, ma secondo la stragrande maggioranza che compongono il popolo salvadoregno.
Né le minoranze religiose hanno ragion di essere, né le élite coscienti del nostro cristianesimo, compresi i loro leader laici e ministri ordinati o minoranze che sostengono il potere politico, economico o sociale. Non hanno motivo di essere, ma dal punto di vista del popolo!
Profeticamente, il “Padre Tilo” mette in dubbio anche la legittimità della Chiesa quando diventa una “minoranza religiosa”, un ‘“elite del cristianesimo” e accusa la gerarchia di diventare un partner del potere oligarchico in queste circostanze. Quando prima, Padre Grande ha parlato di una collaborazione tra l’elite religiosa e d’elite di governo, ora si avverte che tale collaborazione non deve mai imporre la propria visione sulle gente, ma deve agire “secondo la stragrande maggioranza che compongono il popolo salvadoregno”.
Infatti, prima di gravitare verso la periferia, Padre Grande aveva un posto garantito in pieno centro. I suoi studi e formazione sono stati privilegiati: Venezuela, Quito e Panama, poi Spagna e Belgio. La sua ascesa nel seminario di San José de la Montaña rivolta verso l’alto: ha lavorato come insegnante, animatore pastorale e prefetto di disciplina. Avrebbe potuto diventare un grande pensatore, un manipolatore di opinioni all’interno della classe superiore, plasmare il discorso politico e il pensiero dei governanti. Ma “padre Tilo” decide di discostarsi da tale ed avvicinarsi ai poveri e emarginati. Si torna nella sua città natale.
La grandezza dell’uomo non sta andando alla grande città, non sta avendo titoli, ricchezza, denaro,” predicato Beato Romero nel primo anniversario di padre Grande a El Paisnal. “La vera grandezza ... non è di essere andato da qui ad essere più ricco in un’altra città, ma nel tornare al suo popolo, amare sua propria gente, essere più umano. Questa è la vera grandezza. Il vero sviluppo non è di avere di più, ma nell’essere di più”. (Omelia del 5 marzo 1978.)

Wednesday, March 09, 2016

La Doncella de Hierro


 
BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO, 23 DE MAYO DEL 2015
 

 
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Cuando integrantes de Iron Maiden visitaron la Tumba del Beato Óscar A. Romero en la Cripta de la Catedral de San Salvador el domingo pasado, Paulita Pike se propuso el gran encargo de ser portavoz de Romero y su legado al informar a los rockeros sobre el significado de su obra, su vida, y su muerte martirial.  Ahora en exclusiva para Súper Martyrio, la entrevista completa con Paulita sobre la inusual visita que ha causado tanta admiración.

Súper Martyrio. ¿Cómo fue que llegó a servir de guía para «Iron Maiden» en la Cripta?

R.        Como vengo haciendo hace 20 años aproximadamente, sin tener un día específico, pero mayoritariamente en los fines de semana, llegué a la Cripta de Catedral el domingo por la tarde para atender a los peregrinos que llegan a visitar a Monseñor Romero.

Antes, le hablé a una amiga muy Romeriana, Noemy Contreras, para decirle que tenía semanas de no verla y que si no quería que pasara por ella camino a Catedral. Así hicimos.

Da gusto manejar al centro un domingo temprano por la tarde porque no hay tráfico y los vendedores también descansan. Llegamos al parqueo e hicimos lo de siempre: saludar a los amigos que descansan bajo el palo de mango, a las señoras que venden camisetas de Romero (cuando las dejan) y a toda la “majada” que siempre anda por ahí. Repartí fotos que les había tomado a muchos en distintas actividades con nuestro llorado Monseñor [Ricardo] Urioste [presidente de la Fundación Romero, fallecido a fines del año pasado] y también unos platos de comida que llevaba.

Estando en el parqueo, en medio del bullicio de la gente y de los buses, vi a unos gringos parados arriba en las gradas que bajan de catedral al parqueo. No reparé en ellos; son muchas las visitas de extranjeros que llegan a catedral y lejos de ser una ocurrencia “rara”, se ha convertido en algo de lo más normal.

Al ratito, Noemy y yo nos despedimos de los personajes que pueblan el parqueo de catedral y empezamos a bajar las gradas a la cripta que están en una entrada separada.

Vi que el grupo de gringos iba delante de nosotros. En eso, Noemy empieza a pegarme en el brazo: “Mire, ¡esos son, esos son!

No entendía. “¿Quiénes son esos?

¡Los del grupo de rock! ¡Los rockeros!

¡Era cierto! IRON MAIDEN iba bajando a la cripta. Ahora sí me fijé que iban con escoltas del PPI (Personalidades Importantes) y un señor trajeado que supuse era el guía del Ministerio de Turismo.

Al terminar las gradas [bajando a la Cripta de Catedral], estos se dirigieron a la derecha donde está el mausoleo. A la izquierda, el párroco de catedral dirigía una asamblea de unos 100 feligreses.

Eran las 3 de la tarde y Monseñor Romero estaba bastante solo como suele ocurrir a esa hora los domingos. En cambio, por la mañana es un alboroto de gente que llega a la misa del Comité Monseñor Romero o de turistas, nacionales y extranjeros, que aprovechan las horas más frescas para llegar.

El de la coleta [el baterista Nicko McBrain] estaba escribiendo en el libro de visita que hace cinco años firmó el Presidente Barack Obama, después, el Presidente Rafael Correa de Ecuador, el Secretario General de la ONU, Ban-Ki-Moon, la Princesa Masako de Japón....y así demás personalidades que han llegado a ofrecer sus respetos a nuestro primer beato, el salvadoreño más universal, Monseñor Óscar Romero.

Me acerqué y lo único que se me ocurrió fue balbucear: “Excuse me, but are you ....” [“Disculpe, pero ¿es usted …?”] El tipo de la coleta se volteó para mirarme y sin pestañear me dijo: “Please. If you don`t mind. We are in church and request privacy” [“Por favor, si sería tan amable.  Estamos en la iglesia y pedimos privacidad.”] en un inglés británico que me cortó la respiración.

Claro que tenía toda la razón. ¿Cómo era posible que hasta en una iglesia les siguiera acosando una groupie [fanáticas que acompañan a los rockeros en sus giras]? Una groupie mayor, pero para los groupies, no hay edad.

Me alejé y los dejé solos unos minutos. Cuando vi que andaban dando vueltas a la escultura con cara de perdidos, de necia me volví a acercar. El de la seguridad hizo como para pararme y no me quedó otra opción que gritarles: “Thank you so much for visiting the tomb of Monseñor Romero!” [“¡Gracias por visitar la tumba de Mons. Romero!”]

Eso fue lo que permitió que se rompiera el “cerco” y se abriera la conversación. El otro integrante [el guitarrista Janick Gers] se me acercó y preguntó: “So, do you know what this is all about?  [“Pues, ¿sabe Usted de que se trata todo esto?”]

A partir de ese momento, supe que sería una sesión larga.

P.         ¿Qué preguntas o comentarios tuvieron los integrantes de MAIDEN durante la visita?

R.        Desde el inicio, tanto Janick Ders como Nicko McBrian (el de la coleta) quisieron saber todo sobre Monseñor Romero. Preguntaron el por qué estaba enterrado ahí y qué significado tenía.

¡Dios mío!, pensé. ¿Por dónde empezar? Pues por el principio.

Por eso les pregunté: “So, what made you guys come downtown and specifically to the Cathedral?” [“Pues, ¿qué los motivó a venir al centro y en particular a Catedral?”]

Nicko contestó que cuando llegan a un país nuevo a tocar, les gusta conocer el lugar, y ¿Qué mejor manera de conocer una ciudad si no era visitando el centro? “I like to get a feel for the place, mix with the people, see the architecture; I don`t like just staying at the hotel or going to posh places and then to the venue: I want to know where I am”.  [“Me gusta tener una idea del lugar, mezclarme con la gente, ver la arquitectura; No me gusta sólo quedarme en el hotel o ir a lugares lujosos y luego a la tocada: Quiero conocer dónde estoy”.]

Los felicité por esa sana curiosidad y por haberse “atrevido” a llegar al centro, un lugar considerado de los más peligrosos en el país. Que hasta podían servir de ejemplo.

Los llevaron a la Plaza Barrios y se quedaron admirados del Palacio Nacional. Preguntaron por el edificio blanco y al saber que era la Catedral, dispusieron entrar. Nicko nos dijo que se puso en contacto con Dios ante el altar mayor de catedral, y que sintió una conexión muy especial, “or as I like to call him, `The Governor`”. [“O como prefiero llamarlo: ‘El Gobernador’.”] Pero algo lo empujaba a conocer más de ese lugar que sentía santo, y cuando salieron de arriba, seguía con la sensación que algo faltaba.  I asked the guide if there was anything else to see, and he said, `Yes, the crypt`. Come on! Let`s go!” [“Pregunté al guía si no había otra cosa que ver en Catedral, me dijo que si: la cripta. ‘Ah pues, ¡vamos!’.”]

Ambos concordaron que mientras la parte superior de catedral les había parecido muy bella, especialmente la pintura de la cúpula, sintieron una fuerza muy diferente cuando bajaron a la cripta. Por eso es que Nicko se apresuró a escribir en el libro de visitas inmediatamente al llegar al mausoleo. Le fui a pedir unas estampitas que tiene en su escritorio la Hermana Elba y que son para repartir a los peregrinos que llegan. Entregué dos a cada uno y les expliqué lo que decían. El BFF de Nicko, un señor jovial y gordito que andaba una camisa Hawaiana, está casado con un Colombiana y prometió traducirles la oración. Todos viven en el sur de Florida.

Tras preguntarme ¿por qué estaba yo ahí?, ¿que si era gringa?, ¿que qué hacía?, entré de lleno en la historia de nuestro Beato, de cómo lo conocí siendo yo profesora/coordinadora en el Externado de San José, de cómo impactó mi vida para siempre y de la explosión de la guerra civil tras su asesinato mientras decía Misa cuando le dispararon una bala certera al corazón. No podían disimular el horror y me preguntaron,  Here? At this church?” [“¿Aquí?  ¿En esta iglesia?”]  Les expliqué que fue en la capilla del Hospitalito donde vivía Monseñor, junto a los cancerosos más pobres del país.

But why did they kill him?” [“Pero, ¿por qué lo mataron?”]

Because he was with the poor. Because he was a ‘teller of the truth’. Because he denounced the injustices that gravely affected the poorest of the poor. Because he called on the government to stop the atrocities and ordered the soldiers not to kill their own brothers...” [“Porque estaba del lado de los pobres. Porque era un ‘hablador de la verdad’. Porque denunciaba las injusticias que afectaban gravemente a los más pobres de los pobres. Porque llamó al gobierno a frenar las atrocidades y ordenó a los soldados de no matar a sus propios hermanos”.] Bueno, a todo esto, ambos parados pegados a la escultura y a Nicko le rodaron unas lágrimas. Confesó que en 1999, un pastor Metodista llegó a uno de los conciertos y luego se les acercó para decirles que la letra de su música tenía mucho de la biblia, mucho del mal contra el bien, de la oscuridad contra la luz. Este pastor lo encarriló a encontrarse con Dios y desde ese día mantienen una sólida amistad.

Preguntaron si las estructuras de la injusticia habían cambiado en estos 36 años, que si el país se había estabilizado tras la guerra civil y así. Me sorprendieron las preguntas hechas con tanta seriedad. Me sorprendió aún más cuando Janick preguntó ¿si no habían sido asesinadas cuatro monjas también?

Yes, the Maryknoll sisters and the layworker in 1980.” [“Si las hermanas de la orden Maryknoll y la trabajadora laica en 1980.”]

No, I am talking about yesterday or last week.” [“No, yo digo ayer o la semana pasada.”] No, eso no lo sabía. “Me refiero a otras 4 monjas asesinadas en la frontera de Marruecos...me parece que fue en Marruecos, pero no estoy seguro”, dijo Janick. Cuando comentó que la opción de Monseñor Romero por los pobres se parecía mucho a la filosofía del Papa Francisco ... ¡eso selló la amistad!

Habían transcurrido 40 minutos y sentía yo que los había detenido demasiado tiempo, pero Nicko dijo que para nada; que todavía les quedaba tiempo antes del concierto. Hacía 10 minutos que Janick había salido de la cripta por el enorme calor que hace ahí abajo. No hay circulación en la cripta y en los días calurosos, el calor es insoportable.

Llegando al final de nuestra conversación, se empezó a acercar la gente que quería fotos con Nicko y este accedió gustosamente, hasta fotografiándose con el guardia y su metralleta. El joven policía estaba feliz. Mi amiga Noemy, había salido a buscar camisetas de Monseñor Romero para que se las regaláramos y bajó con 2: una blanca en “XL”, y la negra en “L”. Con lo pechito que es Nicko, la “L” fue su talla.

Estaba fascinado con el regalo. Le pregunté si se la pondría durante el concierto y se quedó pensando: “You know when I will change into it? [“¿Sabe cuando me la voy a poner?”] Faltando tres canciones para el final, me la pondré y diré “THIS IS FOR MONSEÑOR ROMERO”. [“Esto es para Mons. Romero”.] Tuvimos que practicar “Monseñor Romero” varias veces porque Nicko decía “Señor” Romero, pero al final, lo dijo bien.

Íbamos para la hora y los “handlers” [asistentes personales] se estaban poniendo nerviosos. Nos fuimos todos juntos para arriba, con la gentecita que había llegado a rezarle al Mártir y se quedaron a ver el metalero.

Besos y abrazos a la salida, y una promesa que yo le enviaría fotos e información sobre Monseñor Romero, porque como dijo Nicko: “Hoy fue el primer día de mi aprendizaje”.

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Foto La Prensa Gráfica.
Epílogo.  Lo que hizo Paulita debe felicitarse. Si no hubiera estado Paulita, Iron Maiden todavía hubiera llegado a la Cripta. Pero fue Paulita la que decidió acercárseles, y a raíz de su absorbente presentación, permanecieron en el lugar por 40 minutos, asegurando que fueran fotografiados en el lugar y que la noticia de su presencia se propagara por toda la capital. Y la corona de todo esto, regalarles camisetas y plantearles la idea de vestirla en el concierto. Todo el episodio ha sido un golpe publicitario que un equipo de relaciones públicas desde Nueva York o Londres difícilmente pudiera haber igualado. La noticia ha dado vuelta al mundo, y ha sido reportada en varios idiomas. Pero más allá del valor publicitario, tiene un valor aún más importante—es parte de una “evangelización”. Es notable que este gesto se dio el domingo que todas las iglesias proclaman el evangelio del hijo pródigo. Los rockeros “hedonistas”, “ateos”, “satánicos”, etc., pueden ser descartados, rechazados, y vistos de menos—son los hijos pródigos de la actualidad—por aquellos que se creen justos y autosuficientes. Pero fíjense en la lección maestral del metalista rockero, concientizado que se avoca a la iglesia a buscar el mensaje justiciero del auténtico evangelio, y Paulita que los acoge, que los recibe, con informes y fineza de explicaciones. Eso tiene mucho valor, y creo que será una estampa para reflexionar y profundizar por mucho tiempo.


Paulita, ¡you rock!