Monday, November 16, 2015

VALLADARES


BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO, 23 DE MAYO DEL 2015




En los estudios sobre la vida de Mons. Óscar A. Romero, se ha reconocido el impacto del P. Rutilio Grande sobre el pensamiento del obispo mártir, pero poco se ha escrito sobre otro amigo igualmente—o más—influyente, Mons. Rafael Valladares y Argumedo, amigo de la juventud, seminario, y sacerdocio de Romero, quien llegó a ser obispo auxiliar de San Salvador en 1956 (esta semana es el aniversario de su ordenación episcopal el 18 de noviembre).  Valladares llegó al episcopado 14 años antes que Romero pero murió prematuramente en 1961.  En cierto sentido, Valladares presagia a Rutilio Grande, y puede ser un eslabón perdido en la interpretación de Romero.
No es ninguna exageración decir que Valladares fue una de las figuras más importantes en la vida de Romero.  Compañeros del seminario, vivieron aventuras inolvidables durante sus años de seminario y sacerdocio.  Convivieron en Roma durante seis años de estudio seminarista; y estuvieron detenidos juntos por tres meses en un campo de concentración cubano durante su viaje de regreso a su patria.  Romero estuvo presente durante la ordenación sacerdotal de Valladares, en su ordenación episcopal, y hasta en el momento preciso de su muerte.  Valladares presenció la consagración de Romero como sacerdote y la alabó con una conmovedora poesía.  Valladares es uno de solo dos amigos a quien Romero llama su “hermano” (aparte de sus hermanos naturales—el otro es Rutilio Grande), y confiesa en su diario en 1979 que “lo siento siempre tan cerca”.
Valladares fue identificado con Romero desde el principio.  Era sobrino de Mons. Juan Antonio Dueñas, el obispo que llamó a Romero al sacerdocio.  Valladares y Romero eran sus mejores seminaristas.  Según una versión de los hechos, Valladares y Romero salieron empatados en el concurso para ir a hacer el seminario en Roma.  Valladares, cuatro años mayor que Romero, fue primero en 1935.   Cuando Romero llega a la Ciudad Eterna en 1937, Valladares lo espera para ser su hermano mayor consejero; un compatriota y conocido que vive con él los momentos más culminantes de su vida espiritual.  Cuando Romero es ordenado sacerdote el 4 de abril de 1942, Valladares le dedica estos versos, algunos de ellos muy proféticos (el negrillo es mío):
HOSTIA DE PAZ 

Fue un instante no mas … y el pobre barro
al calor de unos labios se esfumó!
y, atónito, dilató mis pupilas
y me hallo ante un milagro del amor! 

Sacerdote, ese ósculo de Cristo
ha invadido tu ser,
penetró hasta tu alma y te hizo eterno,
divino como él! 

taumaturgo, en la cuenca de tus manos
sus prodigios dejó;
para que ames y sufras, en tu pecho
metió su corazón. 

Amor, dolor, siempre en sublime,
siempre asi en armoniosa dualidad;
en la cruz son la muerte que redime
y en el pan son la hostia del altar! 

sacerdote, eres hostia. No has sentido
la culpa de los hombres sobre ti?
tu sublime estructura se ha formado
para amar y sufrir. 

Sacerdote, eres hostia. Abre tus ojos
y en un fondo de llanto y de pavor,
mira que se alzan mil escuetos brazos
siluetas del dolor. 

El odio con su rictus de venganza
se arroja por doquier.
Y es Caín fratricida que se sacia
con la sangre de Abel. 

Fue un instante nomas ... y se abrió el cielo
con su aurora pascual
y en las manos de Cristo el pobre barro
se hizo una hostia de paz! 

Sacerdote, tu nombre es un poema
de amor y de dolor;
para amar y sufrir, Cristo en tu pecho
con un beso dejó su corazón. 

En tu rica patena los dolores
de los hombres estrecha a tu dolor;
y la llama que abrase el holocausto…
sea siempre tu amor ... ! 

Los dos jóvenes sacerdotes, Romero y Valladares, fueron íntimos colaboradores.  El Padre Rafael Valladares fue su mejor amigo entre todos los sacerdotes”, recuerda Doris Osegueda, secretaria de Romero en Piezas Para Un Retrato (UCA Editores; Sexta Edición, 2011).  Muy distintos los dos, pero se complementaban. Valladares era más de escribir, Romero de hablar”.  Valladares era alegre y llevadero, y Romero más estricto y reservado.  Osegueda recuerda que Valladares hacía bromas de los disgustos de Romero al ver sacerdotes jóvenes sin sotana y otros comportamientos que él consideraba escandalosos.  ¡Éste se enferma porque se enoja! Con lo fácil que se le sale el indio siempre va a estar lleno de achaques. Yo, como no me enojo”, reía Valladares.
El humorismo de Valladares ocultaba dos tremendas realidades.  Una era su salud, que siempre fue delicada.  Sufrió en Roma, bajo la escasez de alimentos debido a la Segunda Guerra Mundial.  Su salud decayó notablemente después del episodio de la detención en Cuba, y le costó recuperar, y finalmente su condición se volvió precaria después de ser nombrado obispo.  Finalmente, murió en 1961, a causa de insuficiencia renal crónica después de una prolongada dolencia.
Segundo, Valladares compartía la ortodoxia de Romero, pero sabía expresarla a través de las risas.  En su reseña sobre Valladares, en la segunda edición de su libro La ciudad donde se arrancan corazones, alma y memoria de San Juan Opico, 2013, Saúl Antonio de Paz Chávez revela que Valladares sufrió mucho porque “no quería que nadie lo viera sin sotana ni en la cama”.  Los dos, Valladares y Romero, eran “excelentes latinistas” dice Oscar Manuel Doñas e instruían a los seminaristas en el lenguaje litúrgico de la Iglesia en el seminario menor de San Miguel, que los dos regían.  Entre las últimas palabras de Valladares, el día de su muerte fue pedir “Mi breviario… en latín”, para rezar las preces de su agonía final.  Óscar Romero estuvo presente cuando su amigo exhaló su último suspiro, y escribió sobre el hecho en una reflexión que tituló “Murió como santo porque vivió como sacerdote” (compárese el título de la biografía de Mons. Romero por Jesús Delgado, Así tenía que morir: ¡sacerdote! porque así vivió: Mons. Óscar A. Romero, Ediciones de la Arquidiócesis de San Salvador, 2010).
Mons. Romero y Mons. Valladares.
Es de suponer que Mons. Valladares inspiró e influenció sobre el ministerio de Mons. Romero.  Pero, ¿cuáles fueron los puntos de coincidencia?  Propondría tres inspiraciones de Valladares.
Primero, en el estilo episcopal.  Valladares tomó las palabras “SINT UNUM” (Sean Una Cosa) de la Oración Sacerdotal de Cristo (Juan 17:1-5) como su lema episcopal.  Escribe Saúl de Paz que “hacia esa unificación en la calidad en torno de la jerarquía [Valladares] ordenó toda su inteligencia y santidad”.  Romero también adoptó una expresión de unión eclesial como su lema—“Sentire Cum Ecclesia” (Sentir con la Iglesia) de los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola, que explicó, “concretamente significa apego incondicional a la Jerarquía”.
Segundo, por su fama como “constante voz por una auténtica reforma social con base en la Doctrina Social de la Iglesia”. Desde su niñez, Valladares amó la justicia, veneraba una imagen de Mons. Ricardo Casanova y Estrada, el arzobispo guatemalteco exiliado por el general Manuel Lisandro Barillas Bercián por sus críticas al gobierno.  Mons. Arturo Rivera y Damas, sucesor de Mons. Romero como Arzobispo de San Salvador fue obispo a la par de Valladares. Rivera recordaba que Valladares llamaba a los pobres “los preferidos de Dios”, y le presentó de modelos a San Nicolás, “el obispo de los pobres”, y Mons. Von Galen, “el León de Münster”.
Finalmente, no se debe despreciar el aspecto sentimental.  Por supuesto, no podemos saber el alcance de esos vínculos, pero me atrevo a especular sobre dos.  Primero, me parece que Valladares presagia y prefigura al P. Rutilio Grande.  Valladares tenía 48 años cuando murió; Grande tenía 49.  No sé si la muerte de Grande hubiera tenido el mismo impacto sobre Romero si Grande no hubiera sido un sacerdote apegado a la doctrina y en comunión con el arzobispado, con un historial de amistad con Romero, así como Valladares.  Segundo, el aniversario de la ordenación sacerdotal de Valladares puede haber influido en un día decisivo de Mons. Romero.  Cuando Mons. Romero se encontraba en Tierra Santa para el aniversario de la ordenación de Valladares en 1956, ofreció una misa en la Basílica de la Bienaventuranzas en su nombre.  La última homilía de Mons. Romero ofrecida el 23 de marzo de 1980 fue en el 40 ° aniversario de la ordenación de Valladares. Yo pensaría que esta fue el más grande tributo (ya sea deliberadamente o por coincidencia) a su gran amigo.
Cuando Mons. Valladares falleció en 1961, Opico (la tierra donde nació) y San Miguel se disputaban el derecho de recibir sus restos mortales.  El Arzobispo de San Salvador, Mons. Luis Chávez y González, determinó que sus restos reposarían en la cripta de la nueva catedral que se estaba construyendo en la ciudad después del incendio de la iglesia antigua.  Esa cripta ahora es conocida como “La Cripta de Mons. Romero”, y allí reposan dos viejos amigos que no supieron que iban a estar unidos en la muerte como lo estuvieron en la vida, haciendo cumplir el evangelio que nos dice que Jesús envía a sus discípulos “de dos en dos” (Marcos 6, 7).
La Catedral en construcción, fotografiada por Romero. Área de la cripta.
En el 50 ° aniversario del Pacto de las Catacumbas y el 26 ° aniversario de los Mártires de la UCA.

L’anima gemella di Oscar Romero


 
BEATIFICAZIONE DI MONSIGNOR ROMERO, 23 MAGGIO 2015
 

 



Negli studi della vita di monsignor Oscar A. Romero, l’impatto del Padre Rutilio Grande sul pensiero del vescovo martire, è stato ampiamente riconosciuto, ma poco è stato scritto su un altro amico che era altrettanto—e, forse più—influente: Mons. Rafael Valladares Argumedo, un amico della gioventù di Romero, degli anni del seminario, e del sacerdozio, che ha diventato vescovo ausiliare di San Salvador nel 1956 (questa settimana è il anniversario della sua ordenazione episcopale il 18 novembre). Valladares ha raggiunto l’episcopato 14 anni prima di Romero, ma scomparso prematuramente nel 1961. In un certo senso, Valladares prefigura Rutilio Grande, e può essere un anello mancante per l’interpretazione Romero.
Non è esagerato dire che Valladares è stato una delle figure più importanti nella vita di Romero. Compagni di seminario, hanno vissuto avventure indimenticabili negli anni del seminario e nel sacerdozio. Erano a Roma insieme per sei anni di studi in seminario; e sono stati arrestati insieme per tre mesi in un campo di concentramento cubano durante il loro viaggio di ritorno a casa. Romero ha stato presente durante l’ordinazione sacerdotale di Valladares, nella sua ordinazione episcopale, e anche nel momento della sua morte. Valladares assistito la consacrazione di Romero come sacerdote e lodato questa con una poesia struggente. Valladares è uno degli unici due amici che Romero chiamava il suo “fratello” (a parte i fratelli naturali—l’altro è Rutilio Grande), e ha confessato nel suo diario nel 1979 che “lo sento sempre di essere così vicino.”
Valladares è stato identificato con Romero dall’inizio. Era il nipote di mons. Juan Antonio Dueñas, il vescovo che ha chiamato Romero al sacerdozio. Valladares e Romero erano i suoi migliori seminaristi. Secondo una versione dei fatti, Romero e Valladares hanno legato in un concorso per andare a fare il loro seminario a Roma. Valladares, quattro anni più di Romero, è andato prima, nel 1935. Quando Romero andò alla Città Eterna nel 1937, Valladares lo stava aspettando per essere il suo fratello maggiore e mentore; un amico e connazionale che ha visuto con lui i momenti culminanti della sua vita spirituale. Quando Romero è stato ordinato sacerdote il 4 aprile 1942, Valladares era lì e ha dedicato questi versi, alcuni molto profetici (vedi testo in grassetto):
OSTIA DELLA PACE 

È stato un momento, non di più ... e il povero argilla
vaporizzato davanti il calore delle labbra!
ero sbalordito, e le mie pupille dilatate
davanti a un miracolo d’amore! 

Sacerdote, quel bacio di Cristo
ha invaso il tuo essere,
è penetrato la tua anima e ti ha fatto eterno,
divino come Lui! 

stampo, nel bacino delle vostre mani
ha lasciato le sue meraviglie;
per amare e soffrire, nel tuo petto
ha messo il suo cuore. 

Amore, dolore, sempre sublimi,
sempre così, nella dualità armoniosa;
sulla croce, sono morte redentrice
e nel pane sono l’Ostia dell’altare! 

Sacerdote, sei Ostia. Non avete sentito
la colpa degli uomini su di voi?
la tua sublime forma è stata fatta
per amare e soffrire. 

Sacerdote, sei Ostia. Apri gli occhi
e da lo sfondo di pianto e di terrore,
vedi mille braccia scoperte alzate
sagome di dolore. 

l’odio con la sua smorfia di vendetta
si è gettato ovunque.
è il fratricida Caino che si sazia
con il sangue di Abele. 

È stato un momento non di più ... e il cielo aperto
con la sua aurora di Pasqua
e nelle mani di Cristo il povero argilla
divenne un’Ostia di pace! 

Sacerdote, il tuo nome è una poesia
di amore e di dolore;
di amare e soffrire, Cristo nel tuo petto
con un bacio lasciato il suo cuore. 

Nella vostra ricca patena i dolori
dei uomini allunga il propio dolore;
e la fiamma che spara l’olocausto ...
sia sempre il tuo amore ...! 

I due giovani preti, Romero e Valladares, costituivano un team. “Il Padre Rafael Valladares era il suo migliore amico tra i sacerdoti”, ricorda Doris Osegueda, segretaria di Romero in Memories in Mosaic (Epica Task Force, 2000). “I due erano molto diversi, ma si completavano a vicenda. Valladares è stato più di uno scrittore, e Romero era l’oratore”. Valladares era allegro e andava d’accordo con gli altri, mentre Romero era più rigoroso e riservato. Osegueda ricorda che Valladares ha deriso l’avversione di Romero per i giovani sacerdoti che sono andati senza i loro tonache e altri comportamenti che egli considerava scandalose. “Questo tipo si stressa diventando così sconvolto! Si arrabbia così facilmente che vivrà tutta la sua vita soffrendo da una malattia o un’altra. Ora, io, d’altra parte, non mi arrabbio”, rideva Valladares.
L’umorismo di Valladares mascherato due verità importanti. Una era la sua salute, che era sempre delicata. Ha sofferto a Roma sotto le carenze alimentari della seconda guerra mondiale. La sua salute è peggiorata considerevolmente dopo l’episodio dell’arresto a Cuba, e ha lottato per recuperare, e la sua condizione è diventata precaria dopo essere stato nominato vescovo. Infine, è morto nel 1961 dopo una lunga malattia soccombendo a l’insufficienza renale cronica.
In secondo luogo, Valladares ha condiviso l’ortodossia di Romero, ma sapeva di esprimerla attraverso la risata. Nel suo profilo di Valladares, nella seconda edizione del suo libro La ciudad donde se arrancan corazones, alma y memoria de San Juan Opico, 2013, Saul Antonio de Paz Chavez rivela che Valladares ha sofferto perché “non voleva che nessuno lo vedesse, senza la tonaca, anche nel suo letto di malattia”. I due, Valladares e Romero, sono stati “eccellenti latinisti”, dice Oscar Manuel Doñas, e hanno insegnato i seminaristi la lingua liturgica della Chiesa nel seminario minore di San Miguel, che i due hanno somministrato. Tra le ultime parole di Valladares, nel giorno della sua morte, è stato quello di chiedere “Il mio breviario ... in latino,” per pregare le sue preghiere sul letto di morte. Oscar Romero era presente quando il suo amico esalato l’ultimo respiro, e ha scritto circa il fatto in una riflessione dal titolo “È  morto come un santo perché ha vissuto da sacerdote” (cfr il titolo della biografia di Romero da Mons. Jesus Delgado, “Così doveva morire: come sacerdote, perché così ha vissuto: Mons. Oscar A. Romero,” Ediciones de la Arquidiócesis di San Salvador, 2010).
Mons. Romero e Mons. Valladares.
Mons. Valladares quasi certamente ispirato e influenzato il ministero di Mons. Romero. Ma quali sono i punti di convergenza? Io proporrei tre tocchi Valladares.
In primo luogo, lo stile episcopale. Valladares ha preso le parole “SINT UNUM” (Tutti siano una cosa) dalla preghiera sacerdotale di Cristo (Giovanni 17: 1-5) come suo motto episcopale. Saul de Paz scrive che Valladares “ordinò tutta la sua intelligenza e santità verso l’unità intorno alla gerarchia” della Chiesa. Romero ha inoltre adottato una espressione di unità ecclesiale come suo slogan: “Sentire cum Ecclesia” (Sentire con la Chiesa) dagli esercizi spirituali di Sant’Ignazio di Loyola, che ha spiegato, “significa in particolare l’adesione incondizionata alla Gerarchia.”
In secondo luogo, la sua fama di essere “voce costante per una vera riforma sociale basata sulla Dottrina sociale della Chiesa” (La Prensa Grafica). Fin da bambino, Valladares ha amato la giustizia, e venerato l’immagine di mons. Ricardo Casanova y Estrada, l’arcivescovo del Guatemala in esilio dal generale Manuel Barillas per aver criticato il governo. Mons. Arturo Rivera y Damas, che fu il successore di Romero come arcivescovo di San Salvador, fu fratello nel episcopato con Valladares. Rivera ha ricordato che Valladares gli ha detto che i poveri erano i “prediletti di Dio”, ha proposto a lui come modelli San Nicola, “il vescovo dei poveri”, e mons. Von Galen, il “Leone di Münster”.
Infine, non si dovrebbe trascurare l’aspetto emozionale. Naturalmente, non possiamo conoscere la portata dei legami, ma mi permetto di speculare su due. In primo luogo, penso che Valladares anticipa e prefigura il Padre Rutilio Grande. Valladares aveva 48 anni quando è morto; Grande aveva 49. Non so se la morte di Grande avrebbe avuto lo stesso impatto su Romero se Grande non fosse stato radicato nella dottrina e nella comunione con l’arcivescovo, con una storia di amicizia con Romero come Valladares. In secondo luogo, l’anniversario dell’ordinazione sacerdotale di Valladares può aver influenzato un giorno decisivo per Mons.Romero. Quando Romero era in Terra Santa per l’anniversario dell’ordinazione di Valladares nel 1956, ha offerto una Messa nella Basilica delle Beatitudini nel suo nome. Il sermone finale di Mons. Romero il 23 marzo 1980 cade nel 40 ° anniversario dell’ordinazione di Valladares. Sia deliberatamente o casualmente, questo potrebbe essere stato il più grande tributo al suo amico.
Quando mons. Valladares è morto nel 1961, Opico (la terra dove è nato) e San Miguel hanno contestato il diritto di ricevere le sue resti. L’Arcivescovo di San Salvador, mons. Luis Chavez y Gonzalez, ha stabilito che le sue resti riposarono nella cripta della nuova cattedrale in costruzione nella città dopo un incendio distrutto la vecchia chiesa. Questa cripta è ora conosciuta come “La Cripta di monsignor Romero,” e in esso si trovano due vecchi amici che non sapevano che sarebbero uniti nella morte come lo erano in vita, compiendo il Vangelo che ci dice che Gesù manda il suo discepoli “due a due” (Marco 6: 7).
La cattedrale in costruzione, fotografata da Romero. Area della cripta.
Nel 50 ° anniversario del Patto delle Catacombe e il 26 ° anniversario dei Martiri dell’UCA.

Friday, November 13, 2015

The next Romero?


 
BEATIFICATION OF ARCHBISHOP ROMERO, MAY 23, 2015
 

 
San Salvador Archbishop José Luis Escobar Alas; Auxiliary Bishop Gregorio Rosa Chávez; Santiago de Maria Bishop Rodrigo Orlando Cabrera Cuéllar; Zacatecoluca Bishop Elías Samuel Bolaños Avelar.


#BlessedRomero #MartyrOfMercy

Two weeks ago, Pope Francis challenged the Salvadoran bishops to be a church that goes forth, as he has so often said, and to put Archbishop Romero and his values ​​to work for the benefit of his people. “A martyr,” said Francis, “is not one who remains relegated to the past, a lovely image that adorns our churches and that we remember with a certain nostalgia.” The pope recalled that El Salvador “still has ahead of it a series of difficult tasks” and needs “to foster the promotion and development of a nation that seeks true justice, genuine peace and the reconciliation of hearts.” And Archbishop Romero, the pope said, is “an incentive and a renewed endeavour of proclaiming the Gospel of Jesus Christ” in his country.
The Pope's message was unmistakable to those who knew how to hear it. The Salvadoran priest Leopoldo Sosa, who was present at the audience, has no doubt of its meaning. Meditating on the words of the pope, Sosa acknowledges that “for us in El Salvador, for all priests and for the Bishops, this is a challenge. The Lord is calling to us in a special way,” says Sosa. “Really, let us not be content with putting Romero on the altars, but let us imitate him and be for the people what Romero was for the people: identifying with the poor, defending the cause of the poor, living like Jesus among the people. This is what the pope is telling us: shepherds who smell of sheep.” Sosa finished with a remarkable acknowledgment: “Our people are bleeding in this violence and insecurity, the problem of gangs, the maras, and I think we are lacking that figure, that model, that testimony, that hope.” We need another Archbishop Romero!
But who can be the Blessed Romero of this moment? It is only a stray question, but what a question! The graphics accompanying this note show the bishops whose dioceses bear the burden of gangs homicides, but perhaps it is not so fair to impose disproportionate obligations upon them. I float the idea anyway. I hope to develop the theme in future posts, hopefully with input from you readers, whom I leave these outstanding questions, and I add the following ones: (1) God has given us the beatification of Archbishop Romero. Now, what do we do with it? (2) How can we apply the teachings of Blessed Romero to these circumstances? (3) How should we observe the Jubilee Year of Mercy the Pope has proclaimed to respond to the joys and hopes of the holy people of God on pilgrimage in El Salvador?  Pray!  Tell!
Maps showing that the dioceses of San Salvador, Santiago de María and Zacatecoluca see the most homicides. (CEDES, EL FARO.)

¿El próximo Romero?


 
BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO, 23 DE MAYO DEL 2015
 

 
El Arzobispo de San Salvador Mons. José Luis Escobar Alas; el Obispo Auxiliar Gregorio Rosa Chávez; Obispo de Santiago de Maria Rodrigo Orlando Cabrera Cuéllar; Obispo de Zacatecoluca Elías Samuel Bolaños Avelar.



Hace dos semanas, el Papa Francisco retó a los obispos salvadoreños a ser una iglesia en salida, como ha dicho en tantas ocasiones, y poner a Mons. Romero y sus valores a trabajar para el beneficio de su pueblo.  “El mártir”, les dijo Francisco, “no es alguien que quedó relegado en el pasado, una bonita imagen que engalana nuestros templos y que recordamos con cierta nostalgia”.  El papa recordó que El Salvador “tiene aún por delante una serie de difíciles tareas” y necesita “la promoción y el desarrollo de una nación en busca de la verdadera justicia, la auténtica paz y la reconciliación de los corazones”. Y Mons. Romero, dijo el papa, es “un estímulo y una obra renovada de la proclamación del Evangelio de Jesucristo” en su país.
El mensaje del papa fue inconfundible para los que han sabido escucharlo.  El sacerdote salvadoreño Leopoldo Sosa, que estuvo presente en la audiencia, no duda de su significado.  Meditando las palabras del papa, Sosa reconoce que “para nosotros en El Salvador, para todos los presbíteros y para los señores obispos esto se convierte en un reto.  El Señor nos está haciendo un llamado especial a nosotros”, dice Sosa.  Realmente, no nos quedemos poniendo a Romero en los altares, sino que nosotros lo imitemos y seamos para la gente lo que Romero fue para la gente: identificarse con el pobre, defender la causa del pobre, vivir al estilo de Jesús en medio del pueblo.  Es lo que el papa nos está diciendo: pastores con olor a oveja”.  Sosa finaliza con un rotundo reconocimiento: “Nuestro pueblo se está desangrando en la violencia, en la inseguridad, en el problema de las pandillas, de las maras, y yo creo que nos hace falta ver esa figura, ese modelo, ese testimonio, esa esperanza”.  ¡Hace falta un Monseñor Romero!
Pero, ¿quién podría ser el Beato Romero de este momento?  Es solo una pregunta descarriada, pero ¡que pregunta!  En los gráficos que acompañan esta nota vemos los obispos cuyas diócesis llevan la carga de los homicidios causados por las maras, pero puede ser quizá no tan justo imponerles a ellos obligaciones desproporcionadas.  De todos modos, les floto la idea.  Espero desarrollar el tema en notas futuras, ojalá que con aportes de ustedes los lectores, a quien les dejo esas preguntas pendientes, y agrego las siguientes: (1) Dios nos ha dado la beatificación de Mons. Romero. Ahora, ¿qué hacemos con ella? (2) ¿Cómo se puede aplicar las enseñanzas del Beato Romero a estas circunstancias? (3) ¿Cómo se debe observar el Año Jubilar de la Misericordia que ha proclamado el papa para que responda a las alegrías y esperanzas del santo pueblo de Dios que peregrina en El Salvador?  ¡Orad!  ¡Decid!
Mapas indicando que las diócesis de San Salvador, Santiago de María y Zacatecoluca ven la mayor cantidad de homicidios. (CEDES, EL FARO.)

Il prossimo Romero?


 
BEATIFICAZIONE DI MONSIGNOR ROMERO, 23 MAGGIO 2015
 

 
L'arcivescovo di San Salvador Mons. José Luis Escobar Alas; il Vescovo Ausiliare Gregorio Rosa Chávez; vescovo di Santiago de Maria Rodrigo Orlando Cabrera Cuéllar; vescovo di Zacatecoluca Elías Samuel Bolaños Avelar.



Due settimane fa, il Papa Francesco sfidato i vescovi salvadoregni di essere una chiesa in uscita, come si è spesso detto, e mettere Mons. Romero e valori di lavorare per il bene del suo popolo. “Il martire”, ha detto Francesco, “non è qualcuno che è rimasto relegato nel passato, una bella immagine che adorna le nostre chiese e che ricordiamo con una certa nostalgia”. Il papa ha ricordato che El Salvador “ha ancora dinanzi a sé una serie di difficili compiti” e ha bisogno della “promozione e lo sviluppo di una nazione alla ricerca della vera giustizia, dell’autentica pace e della riconciliazione dei cuori”. E Mons. Romero, ha detto il papa, è “uno stimolo e una opera rinnovata della proclamazione del Vangelo di Gesù Cristo” nel suo paese.
Il messaggio del Papa era inconfondibile a coloro che hanno saputo sentirlo. Il sacerdote salvadoregno Leopoldo Sosa, che era presente all’udienza, non ha dubbio del suo significato. Meditando sulle parole del papa, Sosa riconosce che “per noi in El Salvador, per tutti i sacerdoti e per i Vescovi questo diventa una sfida. Il Signore ci sta facendo una chiamata speciale a noi”, dice Sosa. “Davvero, non dobbiamo accontentarci di mettere Romero sull’altare, ma cerchiamo di imitarlo ed essere per il popolo ciò che Romero è stato per il popolo, di identificarsi con i poveri, difendere la causa dei poveri, vivendo come Gesù in mezzo alla gente. Questo è ciò che il papa dice, pastori con l'odore delle pecore”. Sosa conclude con un riconoscimento rimarchevole: “La nostra gente sanguinano in questa violenza e l'insicurezza, il problema delle bande, le maras, e credo che ci manca quella figura, quel modello, quella testimonianza, quella speranza”. Ci vuole un altro Monsignor Romero!
Ma chi potrebbe essere il Beato Romero di questo momento?  È solo una semplice domanda, ma che domanda! I grafici che accompagnano questa nota mostrano i vescovi le cui diocesi portano il peso di omicidi causati da bande, ma può essere forse non così giusto imporre obblighi sproporzionati per loro. Comunque, ho lanciato l’idea. Spero di sviluppare il tema in note futuro, si spera con il contributo di voi lettori, a cui lascio queste domande in sospeso, e aggiungo le seguenti: (1) Dio ci ha dato la beatificazione di monsignor Romero. Ora cosa facciamo con esso? (2) Come si può applicare gli insegnamenti del Beato Romero a queste circostanze? (3) Come dovrebbe esssere osservato il Giubileo della Misericordia che il Papa ha proclamato, per rispondere alle gioie e le speranze del popolo santo di Dio in pellegrinaggio in El Salvador?  Vi prego, di dire!
Mappe mostrando che le diocesi di San Salvador, Santiago de María e Zacatecoluca vedono il maggior numero di omicidi. (CEDES, EL FARO.)

Friday, November 06, 2015

Nelson and Manuel, Companion Martyrs


BEATIFICATION OF ARCHBISHOP ROMERO, MAY 23, 2015

 
Fr. Grande and Peasants, Aguilares.
#BlessedRomero #MartyrOfMercy

The two peasants killed alongside Father Rutilio Grande will accompany him to the altars as “companion martyrs.” Manuel Solorzano, 72 and Nelson Lemus, barely 15 years old, were among the passengers of the Salvadoran Jesuit on March 12, 1977 when he was ambushed by armed men in the middle of sugarcane fields, and they riddled his Safari automobile with bullets as it traveled from Aguilares to El Paisnal, killing all three. The other passengers escaped.
It is not unusual for the Church to recognize the martyrdom of those who accompany a prominent martyr like Grande, since the death of the companions would have been motivated by the same hatred of the faith as the main martyr. For example, during his trip to Korea in 2014, Pope Francis canonized Paul Yunji Chung and 123 companions. The martyrs of the Spanish Civil War have also been beatified and canonized in groups. It is customary to do so when multiple victims are killed in the same attack or wave of repression.
In the case of the El Paisnal martyrs, it is fitting to do so since the three were members of the pastoral team of the Jesus of Mercy Parish in Aguilares (the church of Father Grande). The old man, Manuel, was the guardian of the church, while the boy, Nelson, was the bell ringer. Father Grande was heading to El Paisnal to continue the St. Joseph Novena, defying threats he had received because of his closeness to the peasants. Grande asked his guardian to come along to keep him company and they picked up Nelson along the way.
Manuel Solorzano was born in 1905. He was a faithful collaborator of Father Grande, one of the most active members of the parish. His faithfulness shone forth in the last moments of his life, as he tried to cover Father Grande and Nelson during the hail of bullets, absorbing ten bullet impacts over his body. “The bullets had torn off his arm.”
Nelson Rutilio Lemus was born in 1961—he was not yet 16. He was in seventh grade. His family had been threatened because of their participation in the Delegates of the Word movement in the parish. Nelson offered to help with the ringing of the church bells and he helped out in the monastery and temple. “Nelson also carried his own cross from childhood, he was epileptic.”
Rutilio Grande and his companions, Nelson R. Lemus and Manuel Solorzano are a symbol of hope for the people of El Salvador”, writes Father Rodolfo Cardenal in his biography (Historia de una esperanza: Vida de Rutilio Grande, 1985). “They represent a life force that cannot be killed or contained. The power of life that exceeds beyond all limits.”
At Mass over the three bodies in El Paisnal, Archbishop Romero preached that, “True love is what moved Father Rutilio Grande as he died with the two campesinos at his side.  That is how the Church loves,” the Martyr-Bishop said. “She dies with them, and with them she presents herself to heaven’s transcendence.” And now she presents the three from the altars.