Sunday, May 22, 2016

Reivindicación y una señal en el cielo en la beatificación Romero



BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO, 23 DE MAYO DEL 2015


Mons. José Luis Escobar Alas no quería que la beatificación de Mons. Romero llegara a ser un holocausto semejante a su trágico funeral en 1980, en cual 44 fieles murieron a causa de disturbios y una estampida desatada por ellos.  “Es verdad que a los organizadores nos preocupaba mucho la seguridad de las personas que en gran multitud se harían presentes en el evento, pues por desdicha estábamos viviendo una situación de gran violencia social”, el Arzobispo de San Salvador confiesa a Super Martyrio.  “Sin embargo debo decir que toda la celebración se llevó a cabo de la mejor manera, con tanto respeto, con espíritu de colaboración, con gran humildad y, sobre todo, con mucha fe”.

Mons. Escobar Alas durante la beatificación.
Lejos del panorama apocalíptico del ‘80, la ceremonia de beatificación el 23 de mayo del 2015 fue un triunfo espectacular de alegría que literalmente invadió y se impuso en la realidad salvadoreña por un breve fin de semana.  “Los obispos que acompañamos al Cardenal [Angelo] Amato, desde el lugar de la presidencia de la ceremonia, pudimos ver una estampa maravillosa como nunca la hemos visto antes”, dice el arzobispo, “el pueblo de Monseñor Romero congregado por centenares de miles de personas—según nuestro cálculo, más de 400,000 personas—acompañado de su Santo, viviendo con inmensa alegría y gran espiritualidad la beatificación de su Obispo, Pastor, y Padre”.
El teatro de la acción fue enorme—las zonas y calles afectadas abarcaban un espacio del tamaño del Parque Central de Nueva York.  Temprano en la mañana del sábado, navegar las zonas aledañas era algo como manejar por la Franja de Gaza—los conductores tenían que entregar sus licencias para poder ingresar a la zona.  Los acercamientos a la Plaza Salvador del Mundo se asemejaban a un caos organizado, con varias filas para pasar por controles de ingreso a la zona.  Buses llenos de estudiantes uniformados, grupos de monjas, Boy Scouts, y el sonido de idiomas extranjeros, se unían a la emoción bulliciosa de aquel día.
Emerson Didier Páez Martínez trasnochó en la Plaza Salvador del Mundo con 90 jóvenes del Complejo Educativo Católico San Francisco y algunos padres de familia.  Habían llegado a las cuatro de la tarde del viernes, y aguantaron lluvias torrenciales, la helada de la noche, el hambre y la sed, para amanecer en un puesto privilegiado cerca del templete.  Estuvieron a punto de ser evacuados de sus puestos a primera fila detrás de los invitados especiales para permitir ingresos VIP a la “Zona Cero”, pero una religiosa anciana intervino por ellos.  “Solo pensé en Mons. Romero que había mandado un ángel a abogar por nosotros, cuando inicio aquella ceremonia solemnísima”, recuerda Emerson.
Cuando los sacerdotes comenzaron su procesión desde el Seminario San José de la Montaña hasta el templete, el mundo se dio cuenta de la magnitud de la escena.  El desfile eclesial duró media hora para lograr ingresar unos 1,300 sacerdotes, 100 obispos y seis cardenales al altar temporario erigido en la plaza.  Fue tan grande el número de con-celebrantes que en algún momento hubo un atasco de tráfico en la procesión hacia el altar y los prelados, incluyendo el celebrante principal, el Cardenal Amato, se quedaron parados en la rampa que los subía al altar esperando que se aliviara el bloqueo.  El coro tuvo que repetir los cantos para dar tiempo adicional para que la procesión pasara. [Música.]  Todo esto no disminuyó el ánimo del Cardenal Amato, que sonreía y bendecía evidentemente eufórico con aquel ambiente (comparando su aspecto en otras beatificaciones pone su exuberancia en manifiesto).
Tres presidentes: Juan Carlos Varela (Panamá), Rafael Correa (Ecuador), Juan Orlando Hernández (Honduras).
La ceremonia fue transmitida en vivo alrededor del mundo.  El Papa y el Presidente de los Estados Unidos emitieron mensajes de felicitación.  El Secretario de Estado de EE.UU y el canciller del Vaticano también dieron declaraciones.  Cuatro jefes de estado asistieron a la ceremonia, y numerosos gobiernos enviaron delegaciones oficiales.  Varios ex mandatarios regionales también se hicieron presentes, junto a la aglomeración masiva del pueblo cuyo júbilo era palpable. 
Paulita Pike estaba enfrente de la Torre de la Telefónica.  “Miraba a mi alrededor y éramos un solo pueblo”, recuerda.  “Ahí no se veía protocolo, ni gafetes oficiales ni gafetes de la Iglesia, ni elegancias, ni tacones ni corbatas, ni sillas reservadas, ni binchas regaladas”.  El ejército, la policía y profesionales de seguridad fueron innecesarios, argumenta Pike. “Mejor se hubieran ido de vacación ese día porque fueron salarios de por gusto.  El temor se había ido a otra parte”.

Los aplausos irrumpían con cada mención del nombre de Mons. Romero, incluyendo las más casuales y las menos esperadas, como fue la inclusión del nuevo beato entre los santos mencionados en la plegaria eucarística.  El entusiasmo era a veces asombroso; cohetes estallaban durante la Misa, incluyendo durante el evangelio.  Igualmente eufóricas eran las “vivas” que resonaron durante la ceremonia, especialmente aquellas a favor del papa.
Toda la liturgia—sus cantos, lecturas y alocuciones—se puede resumir en el tono trágico-triunfal del Salmo Responsorial: “Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares”. [Resumen - Compendio - Trivia.]
El momento culminante llegó a las 10:26 a.m. hora local, cuando el Cardenal Amato pronunció el nombre de Mons. Romero en latín, “Ansgarius Arnolfus Romero Galdamez”, seguido por la formula “episcopus et martyr … beati nomine in posterum appelletur”, desde cuando el hijo de Santos y Guadalupe, “el niño de la flauta”, se convirtió en el primer Beato salvadoreño.
Julian Filochowski, el presidente de la Romero Trust, viajó desde Londres y estaba sentado con unas monjas irlandeses, detrás de las filas del clero.  “Mi sensación general era de euforia ilimitada”, recuerda Filochowski, responsable de nominar a Romero para el Premio Nobel de la Paz en 1979.  “Y, sin embargo, todo eso se mezcló con una extraña sensación de un vacío en el estómago”, recuerda—“exactamente la misma sensación que tuve cuando Nelson Mandela fue liberado de 27 años de cárcel” en 1990.  “El Beato Oscar Romero ahora pertenecía realmente a toda la Iglesia universal y ya no solo a nuestra pequeña confraternidad de creyentes verdaderos que habíamos perseguido tenazmente el reconocimiento de su martirio”.
A Emerson Páez, el coordinador del grupo juvenil de la Parroquia San Francisco, se le rodaron las lágrimas.  “Sentí que era la victoria de los justos, los pobres, los humildes, los marginados, los que no tienen voz; sentía que Monseñor Romero nos representaba a todos y que lo que el pueblo ya había dicho, Monseñor Romero Santo, la iglesia ahora solo estaba confirmándolo”.
El grupo juvenil de la parroquia San Francisco.
Jenny Concepción Fuentes Ayala, una de las estudiantes del grupo, de 16 años de edad, pensó en las cadenas de oración que habían realizado pidiendo por esa beatificación.  “Hubo llantos, sonrisas, lágrimas, pero sobre todo alegría”—recuerda la joven—“alegría al saber que tanto sacrificio de años atrás con las oraciones rezadas día con día con gran devoción en nuestra parroquia San Francisco se hicieron realidad”.
Sandra Judith Zuleta Cornejo se encontraba detrás del altar, siguiendo la ceremonia a través de una pantalla gigante.  “Siento que me comporté como una incrédula, pero en mi mente pensé ¿por qué no nos das una señal?,” recuerda la maestra del Instituto Católico Padre Richard Mangini, “así como en las apariciones de Fátima para que esos que tuvieron el privilegio de ser invitados especiales, a pesar de ser los mayores opositores, se sonrojen de vergüenza y reconozcan, así como aquellos soldados romanos que al pie de la cruz reconocieron a Jesús como hijo de Dios, que Mons. Romero es un santo”.
La profesora Zuleta y millares de personas miraron hacia el cielo.  Todos vieron y grabaron un fenómeno singular.  “Mi recuerdo perdurable es el arco iris, el halo solar que es el término técnico”, dice Julian Filochowski.  “Apareció alrededor del sol en el momento en que se leyó el decreto de beatificación y se prolongó durante unos 45 minutos”.
Jorge Bustamante, director de Grupo Radio Stereo, estaba cerca de la entrada de los invitados especiales.  “Recuerdo el mar de sombrillas que luego desaparecieron para admirar el halo solar”, dice Bustamante un año después.
Mons. Escobar no vio el halo hasta después de concluida la ceremonia.  “Debo decir que nosotros los obispos que acompañábamos al Cardenal Presidente de la ceremonia, no tuvimos la oportunidad de ver esa señal del cielo, porque el techo del templete nos lo impidió totalmente”, recuerda Monseñor.   “Lo hemos visto después en las fotografías y en los videos que tomaron”, dice el prelado.
Para Julian Filochowski, si bien el fenómeno no fue un milagro en el sentido estricto de la palabra, sí fue una señal.  “Para mí lo que vino a la mente fue la descripción bíblica de cuando Jesús fue bautizado en el Jordán y aquella voz desde el cielo: ‘Este es mi Hijo amado en quien tengo complacencia’. No fue un milagro, pero ¡sí fue un signo!
El arzobispo coincide en ese punto: “es verdaderamente grandioso y muy significativo, pienso que de esa forma Dios puso su firma en tan extraordinario acontecimiento que llena de alegría el cielo y la tierra”, profundiza.  “Jamás en mi vida había visto el halo solar y tengo entendido que en este país no se da, pero para Dios nada es imposible”, dice el arzobispo.  “Quiso de esta manera hacerle ver al mundo que en el cielo hay un astro luminoso y que a su vez está iluminando siempre al pueblo de Dios con su doctrina, con su espíritu y con su intercesión—nuestro Monseñor Óscar Romero”.
Herberth Huberto Hernández Hernández, otro de los estudiantes del Colegio San Francisco, concuerda.  A sus 18 años de edad, el joven comprende de que “Romero significa una luz que sigue viva y que cada vez crece más hasta llegar a muchos corazones que lo necesitan”.

[Más: Una beatificación en Pentecostés]
Su bloguero

Vindication e un segno nel cielo alla beatificazione Romero



BEATIFICAZIONE DI MONSIGNOR ROMERO, 23 MAGGIO 2015


Mons. Jose Luis Escobar Alas non voleva che la beatificazione di Mons. Oscar Romero diventasse un tragico olocausto così come il suo funerale nel 1980, in cui 44 fedeli sono stati morti in disordini e la stampede che hanno innescato. “È vero che gli organizzatori eravamo molto preoccupati per la sicurezza delle persone che avrebbero partecipato in maniera massiccia all’evento perché purtroppo stiamo vivendo una situazione di grande violenza sociale”, l’Arcivescovo di San Salvador confessa Super Martyrio. “Tuttavia devo dire che tutta la celebrazione si è svolta nel migliore dei modi, con tanto rispetto, uno spirito di collaborazione, con grande umiltà e, soprattutto, con molta fede”.

Mons. Escobar Alas alla beatificazione.
Lontano dallo scenario apocalittico del ‘80, la cerimonia di beatificazione il 23 maggio 2015 è stato un trionfo spettacolare di gioia, che letteralmente ha invaso e ha vinto la realtà salvadoregna per un breve weekend. “I vescovi che abbiamo accompagnato il Cardinale [Angelo] Amato, dal sito della Presidenza della cerimonia, abbiamo visto una stampa meravigliosa come non abbiamo visto mai prima”, dice l’Arcivescovo, “il popolo di Monsignor Romero si è riunito da centinaia di migliaia di persone—più di 400.000 persone, secondo la nostra stima—accompagnato da suo Santo, per vivere con grande gioia e grande spiritualità la beatificazione del loro Vescovo, Pastore e Padre”.
Il teatro dell’azione era vasto—le aree e strade colpite hanno coperto un’area delle dimensioni di Central Park a New York. Sabato mattina presto, la navigazione nelle zone circostanti era qualcosa come guidare sulla Striscia di Gaza—i piloti hanno dovuto cedere le loro licenze per entrare nell’area. Gli approcci alla Piazza Salvatore del Mondo assomigliavano un caos organizzato, con diverse file per passare attraverso i punti di controlli di ingresso nella zona. Comitive di studenti in uniforme, gruppi di suore, Boy Scouts, e il suono delle lingue straniere, si sono uniti all’emozione vivace di quel giorno.
Emerson Didier Paez Martinez ha trascorso la notte in Piazza Salvatore del Mondo con 90 giovani e alcuni genitori del Complesso Educativo Cattolico “San Francisco”. Erano arrivati ​​alle quattro Venerdì pomeriggio, e hanno resistito piogge torrenziali, il freddo della notte, la fame e la sete, per incontrare l’alba in una posizione privilegiata nei pressi del palco. Stavano per essere evacuati dalle loro posizioni in prima fila dietro i ospiti speciali per permettere ingressi VIP a “Ground Zero”, ma una religiosa ha intervenuto per loro. “Ho solo pensato che Mons. Romero aveva mandato un angelo ad avvocare per noi, quando ha cominciato la solenne cerimonia”, ricorda Emerson.
Quando i sacerdoti hanno iniziato la loro processione dal Seminario San Jose de la Montaña al tempioimprovvisato, il mondo ha realizzato la grandezza della scena. La parata ecclesiale è durato una mezz’ora per l’ingresso di circa 1.300 sacerdoti, 100 vescovi e sei cardinali all’altare provvisorio eretto in piazza. Così grande era il numero di con-celebranti che ad un certo punto c’era un ingorgo nella processione verso l’altare ei prelati, tra cui il celebrante principale, il cardinale Amato, hanno dovuto stare in piedi sulla rampa fino all’altare in attesa della fine dell’ostruzione. Il coro ha dovuto ripetere le canzoni per dare la processione più tempo di passare. Tutto questo non ha smorzato gli spiriti del cardinale Amato, che sorrideva e benediceva ovviamente euforico con quell’ambiente (confrontando la sua comparsa in altre beatificazioni mette la sua esuberanza in manifesto).
Tre presidenti: Juan Carlos Varela (Panama), Rafael Correa (Ecuador), Juan Orlando Hernández (Honduras).
La cerimonia è stata trasmessa in diretta in tutto il mondo. Il Papa e il presidente degli Stati Uniti emessi messaggi di congratulazioni. Il segretario di Stato americano e il ministro degli Esteri del Vaticano hanno anche fatto commenti. Quattro capi di Stato hanno partecipato alla cerimonia, e molti governi hanno inviato delegazioni ufficiali. Diversi ex leader regionali erano presenti, insieme con la massiccia agglomerazione di persone la cui gioia era palpabile.

Paulita Pike era di fronte alla torre Telefónica. “Mi guardai intorno e ho visto un popolo unito”, ricorda. “Sembrava che non ci fosse nessun protocollo o targhette ufficiali nominative o distintivi della Chiesa, né fronzoli, né tacchi né legami, né posti riservati, né diademi consegnati”. L’esercito, la polizia ei professionisti di sicurezza non erano necessarie, sostiene Pike. “Meglio dovrebbero sono andati in vacanza in quel giorno perché hanno richiamato i loro stipendi per divertirsi. La paura era andata altrove”.
L’applauso è stato fulminante con ogni menzione di Mons. Romero, tra cui i più casuali e meno previsti, come l’inserimento del nuovo beato tra i santi citati nella preghiera eucaristica. L’entusiasmo era a volte sorprendente; razzi è esploso durante la Messa, anche durante il Vangelo. Altrettanto euforico erano i gridi di “viva” che risuonavano durante la cerimonia, in particolare quelli a favore del papa.
L'intera liturgia—le sue canzoni, letture e orazioni—può essere riassunta nel tono tragico-trionfale del Salmo responsoriale: “Chi semina nelle lacrime mieterà con giubilo”. [Sommario - Compendium - Curiosità]
Il culmine è venuto alle 10:26 del mattino ora locale, quando il cardinale Amato ha pronunciato il nome di Mons. Romero in latino, “Ansgarius Arnolfus Romero Galdamez” seguito dalla formula “episcopus et martire ... Beati nomine in posterum appelletur”, dal momento in cui il figlio di Santos e Guadalupe, “il bambino del flauto”, è diventato il primo salvadoregno Beato.
Julian Filochowski, Presidente della Romero Trust, ha viaggiato da Londra ed era seduto con alcune suore irlandesi, dietro le fila del clero. “La mia sensazione generale era euforia senza limiti”, ricorda Filochowski, chi ha stato responsabile di nominare Romero per il premio Nobel per la Pace nel 1979. “Eppure, tutto questo è stato mescolato con una strana sensazione di vuoto nello stomaco”—ricorda lui—“esattamente la stessa sensazione che ho avuto quando Nelson Mandela è stato liberato da 27 anni di carcere” nel 1990. “Il Beato Oscar Romero ora davvero apparteneva alla Chiesa universale e non solo alla nostra piccola fraternità dei veri credenti che aveva perseguito tenacemente il riconoscimento del suo martirio”.
Emerson Paez, coordinatore del gruppo giovanile della parrocchia di San Francisco, ha versato qualche lacrima. “Sentivo che era la vittoria dei giusti, dei poveri, gli umili, gli emarginati, i senza voce; Monsignor Romero rappresentava tutti noi e ciò che il popolo aveva detto—‘Monsignor Romero, Santo’—la chiesa ora solo confermava”.
Il gruppo giovanile della parrochia di San Francisco.
Jenny Concepción Fuentes Ayala, una degli studenti del gruppo, di 16 anni, ha pensato delle catene di preghiera che avevano fatto chiedendo per la beatificazione. “Ci sono state lacrime, sorrisi, pianti, ma soprattutto la gioia”, ricorda la ragazza: “gioia nel sapere che tanto sacrificio di anni fa, con le preghiere giorno dopo giorno con grande devozione nella nostra parrocchia di San Francisco, è diventato realtà”.
Sandra Judith Zuleta Cornejo era dietro l’altare, seguendo la cerimonia su uno schermo gigante. “Mi sento mi sono comportato come un’incredula, ma nella mia mente ho pensato perché non ci danno un segno?”, ricorda la maestra del Istituto Cattolica Padre Richard Mangini “come nelle apparizioni di Fatima, per coloro che hanno avuto il privilegio di essere ospiti speciali, essendo i più grandi avversari, che possano arrossire di vergogna e riconoscere, così come quei soldati romani ai piedi della croce hanno riconosciuto in Gesù il figlio di Dio, che Mons. Romero è un santo”.
L’insegnante Zuleta e migliaia di persone hanno guardato verso il cielo. Ognuno ha visto e registrato un fenomeno singolare. “Il mio ricordo duraturo è l’arcobaleno, l’alone solare che è il termine tecnico”, dice Julian Filochowski. “È apparso intorno al sole, al momento che il decreto di beatificazione è stato letto ed è durato per circa 45 minuti”.
Jorge Bustamante, direttore del Grupo Radio Stereo, era vicino all’ingresso degli ospiti speciali. “Ricordo il mare di ombrelli che poi scomparve per ammirare l’alone solare”, spiega Bustamante un anno dopo.
Mons. Escobar non ha visto l’alone fino a dopo la conclusione della cerimonia. “Devo dire che noi vescovi che li hanno accompagnati al Cardinale Presidente della cerimonia, non abbiamo avuto l’opportunità di vedere il segno del cielo, perché il tetto del tempio ci lo ha impedito del tutto”, ricorda l’Arcivescovo. “Abbiamo visto più avanti in fotografie e video che hanno preso”, ha detto il prelate.
Secondo Julian Filochowski, anche se il fenomeno non è stato un miracolo nel senso stretto della parola era davvero un segno. “Per me, quello che è venuto in mente è stata la descrizione biblica di quando Gesù fu battezzato nel Giordano e la voce dal cielo: ‘Questo è il Figlio mio prediletto, nel quale mi sono compiaciuto’. Non è stato un miracolo, ma sì, era un segno!
L’Arcivescovo concorda in questo punto: “È veramente grande e molto significativo, credo che in questo modo Dio ha messo la sua firma su un evento così straordinario che porta gioia al cielo e la terra”, approfondisce. “Mai nella mia vita avevo visto l’alone solare e capisco che questo non accade in questo paese, ma per Dio nulla è impossibile”, dice l’arcivescovo. “Ha fatto in questo modo che il mondo veda che in cielo c’è una stella luminosa che sta sempre illuminando il popolo di Dio con la sua dottrina, il suo spirito e la sua intercessione—ciòe, nostro Monsignor Oscar Romero”.
Herberth Huberto Hernandez Hernandez, un altro degli studenti universitari di San Francisco, concorda. Con i sui 18 anni, il giovane capisce che “Romero si intende una luce che è ancora vive e cresce sempre più per raggiungere tanti cuori che hanno bisogno di lui”.
Il Vostro Blogger.

Wednesday, May 18, 2016

Celebrating Blessed Romero


 
BEATIFICATION OF ARCHBISHOP ROMERO, MAY 23, 2015
 

#BlessedRomero #MartyrOfMercy
San Salvador (RevistaEcclesia.com) - With joy and enthusiasm, El Salvador is preparing to celebrate the first anniversary of the beatification of Archbishop Oscar Romero. The celebration that the Archdiocese of San Salvador has announced will be held at the Metropolitan Cathedral on Monday May 23 at 10 am.

Another Mass will also be presided by Archbishop José Luis Escobar Alas on Sunday the 22nd in the Cathedral Crypt. It will be sponsored by Cultura Romeriana of which Super Martyrio is a member.
There will also be a Mass celebrated on Monday at 6 pm, in the parish in San Salvador that now bears the name of Blessed Romero.
For the Monday Mass in the Cathedral, in every archdiocesan parish the responsible priests, rectors of educational centers and parochial schools are forming a delegation of families, school, catechists and pastoral agents.
As part of this first anniversary, the Office for the Canonization of Archbishop Romero, is also encouraging the faithful, through their social networks to share a graphic testimony of this great event held on May 23, 2015 with the objective of remembering “where we were and what we felt, so we can make #BlessedRomero resound around the world.”
Meanwhile Archdiocesan Catholic Television of El Salvador is carrying special programming, from May 16 to 23, with documentaries, films, interviews, and masses, to explore the figure of the Salvadoran Blessed. Programming can be followed live at: http://tvcaelsalvador.org
Here is the prayer to ask a favor through the intercession of Blessed Oscar Romero

Oh! God, Merciful Father,
who through Jesus Christ
and the intercession of the Virgin
Mary, Queen of Peace; and the action
the Holy Spirit, have granted to
Blessed Oscar Romero grace
to be an exemplary Pastor of
service to the Church; and in her
preferentially to the poor and
those in need. 

Grant, Lord, that I know
how to live according to the
Gospel of your Son and deign to
glorify your servant the Blessed Oscar
Romero and grant me trhough his
intercession, the favor
I ask of you ... So be it. 

Our Father, Hail Mary and Glory. 

This blog will publish a commemorative note on the anniversary of the beatification of Archbishop Romero.

Celebrando el Beato Romero


 
BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO, 23 DE MAYO DEL 2015
 

San Salvador (RevistaEcclesia.com) — Con alegría y gran entusiasmo, El Salvador se prepara para celebrar el primer aniversario de la beatificación de Monseñor Oscar Arnulfo Romero.  La celebración a la que viene convocando el arzobispado de San Salvador tendrá lugar en la Catedral Metropolitana, el lunes 23 de mayo a las 10 de la mañana.

Otra Misa será presidida también por el Arzobispo José Luis Escobar Alas el domingo 22 en la Cripta de la Catedral.  Esta será patrocinada por Cultura Romeriana, de cual Súper Martyrio es un constituyente.
También habrá una Misa celebrada el lunes a las 6 de la tarde, en la parroquia de San Salvador que ahora lleva el nombre del Beato Romero.
Para la Misa del lunes en Catedral, en cada parroquia de la arquidiócesis los sacerdotes responsables, los rectores de los colegios y escuelas parroquiales, están conformando una delegación compuesta por familias, escolares, catequistas y agentes pastorales.
En el marco de este primer aniversario, la Oficina de Beatificación de monseñor Oscar Arnulfo Romero, también está animando a los fieles, a través de sus redes sociales, a compartir un testimonio gráfico de este gran acontecimiento celebrado el 23 de mayo de 2015 con el objetivo de recordar “dónde estuvimos, qué sentimos, y así poder hacer que resuene el #‎BeatoRomero por todo el mundo”.
Por su parte la Televisión Católica Arquidiocesana de El Salvador está realizando una programación especial, del 16 al 23 de mayo, con documentales, películas, entrevistas, misas, para ahondar en la figura del Beato salvadoreño. La programación puede seguirse en vivo desde: http://tvcaelsalvador.org/
Aquí la oración para pedir un favor por intercesión del Beato Óscar Romero
¡Oh! Dios Padre Misericordioso,
que por mediación de Jesucristo
y la intercesión de la Virgen
María, Reina de Paz; y la acción
del Espíritu Santo, concediste al
Beato Óscar Romero la gracia
de ser un Pastor ejemplar al
servicio de la Iglesia; y en ella
preferencialmente a los pobres y
los necesitados. 

Haz, Señor, que yo sepa
también vivir conforme al
Evangelio de tu Hijo y dígnate
glorificar a tu Beato Óscar
Romero y concédeme, por su
Intercesión, el favor que te
pido… Así sea. 

Padre Nuestro, Ave María y Gloria. 

Este blog publicará una nota conmemorativa del aniversario de la beatificación de Mons. Romero.



Celebrando il Beato Romero


 
BEATIFICAZIONE DI MONSIGNOR ROMERO, 23 MAGGIO 2015
 

San Salvador (RevistaEcclesia.com) - Con gioia ed entusiasmo, El Salvador si prepara a celebrare il primo anniversario della beatificazione di Monsignor Oscar Arnulfo Romero. La celebrazione, che l’Arcidiocesi di San Salvador ha annunciato, si terrà presso la Cattedrale Metropolitana il Lunedi 23 maggio alle 10 del mattino. 

Un’altra Messa sarà presieduta anche dal Arcivescovo Jose Luis Escobar Alas Domenica 22 alle 15:00 nella cripta della cattedrale. Questa viene sponsorizzata da “Cultura Romeriana”, di cui Super Martyio è un costituente.
Ci sarà anche una Messa celebrata il Lunedi alle 6 del pomeriggio, nella parrocchia di San Salvador che oggi prende il nome del Beato Romero.
Per la Messa del Lunedi in Cattedrale, in ogni parrocchia dell’arcidiocesi, sacerdoti responsabili, rettori di scuole e scuole parrocchiali stanno formando una delegazione di famiglie, studenti, catechisti e operatori pastorali.
Come parte di questo primo anniversario, l’Ufficio di beatificazione di monsignor Oscar Arnulfo Romero, è anche incoraggiando i fedeli, attraverso le loro reti sociali di condividere una testimonianza grafica di questo grande evento il 23 maggio 2015, con l’obiettivo di ricordare “ricordare dove eravamo rimasti, come ci siamo sentiti, e quindi poter fare il #BeatoRomero risuonare in tutto il mondo”.
Nel frattempo Televisione Cattolica Arcidiocesana di El Salvador sta portando avanti programmi speciali, dal 16 al 23 maggio, con documentari, film, interviste, messe, per approfondire sulla figura del Beato salvadoregno. La programmazione può essere seguita in diretta da: http://tvcaelsalvador.org/
Qui la preghiera per chiedere un favore per l’intercessione del Beato Oscar Romero
Oh! Dio Padre Misericordioso,
che, attraverso Gesù Cristo
e l’intercessione della Vergine
Maria, Regina della Pace; e l’azione
lo Spirito Santo, hai concesso al
Beato Oscar Romero la grazia
di essere un Pastor esemplare al
servizio della Chiesa; e
preferenzialmente ai poveri e
i bisognosi. 

Concedimi, Signore, che io sappia
anche vivere secondo il
Vangelo del tuo Figlio e degni
glorificare il tuo Beato Oscar
Romero e concedimi per la sua
intercessione, la grazia che
Chiedo ... così sia. 

Padre nostro, Ave Maria e Gloria. 

Questo blog pubblicherà una nota commemorativa l’anniversario della beatificazione di Mons. Romero.

Sunday, May 15, 2016

A beatification at Pentecost


 
BEATIFICATION OF ARCHBISHOP ROMERO, MAY 23, 2015
 

#BlessedRomero #MartyrOfMercy
The accepted narrative about the beatification of Oscar Romero, Bishop and Martyr, is that it represents the triumph of the progressive wing of the Church over the conservative opposition—a victory facilitated by the entry of Pope Francis on the stage. Surely there are elements of truth in this version of events, but there is another reading of the same facts, in which the Romero beatification represents not so much a unilateral success as a balanced deal. The elevation of Archbishop Romero to the altars is a celebration of the harmony achieved after a period of conflict—not only in El Salvador but in the entire Church.

The beatification of Monseñor Romero, Bishop and Martyr, is a celebration of joy and brotherhood,” said Cardinal Angelo Amato in his beatification homily. In fact, we have seen how the beatification ceremony—so splendid and majestic—placated the tensions that arose in the days before the event: tensions between activists and church people, among historic followers of Romero and admirers of recent vintage, among progressive Catholics and those of a more traditionalist bent. The beatification held on the weekend of Pentecost forged a truce of sorts within the church, with the various factions apparently unified around Romero; their diversities harmonious as the colors of the famous solar halo that crowned the celebration.
But beyond a symbolic peace, the beatification was “a turning point for Catholicism,” according to Vatican observer John Allen Jr., and “arguably the most important beatification of the early 21st century” because it consolidated a settlement of historical debates within the Church. Similarly, columnist Ross Douthat of the New York Times believes that “it’s fair to look at the progress of the slain archbishop’s cause—which was originally unblocked, not by Francis, but by Benedict—as a case study in how Catholicism often unpolarizes itself after an era of division.” Both Allen and Douthat highlight the fact that the joint action of the “conservative” Pope Benedict and the “liberal” Pope Francis, gave impetus to the beatification.
As explained by Allen, the agreement that the beatification of Archbishop Romero formalizes is a Catholic social doctrine that excludes the most strident currents of liberation theology, but accepts and embraces its moderate vision. “If ‘liberation theology’ means fighting poverty and struggling for justice, the answer is yes; if it means armed Marxist rebellion and class struggle, it’s no.”
A book published in the wake of the beatification, Religious Responses to Violence (Notre Dame University Press, 2015), recognizes the Romero beatification as the seal of approval to such understanding, and goes further to say that it was Romero’s martyrdom that gave rise to that arrangement. According Virginia Garrard-Burnett in the book, Archbishop Romero’s martyrdom became an exemplary model for committed clergy, who had to account for Romero’s total repudiation of armed insurrection, and his constant interpellation to nonviolence. On the other hand, his execrable assassination exposed the ignoble face of violence, and by contrast the virtue and moral superiority of the victim of violence who allows himself to be immolated without succumbing to the temptation to respond with force. Of course, there was also pressure and correction from the Vatican that channeled the liberationist movement toward moderation.
It was Pope Benedict, the great promoter of corrections to Liberation Theology during the eighties, who unblocked the Romero cause, and it was Angelo Amato, a co-signer of the doctrinal correction to liberation theologian Jon Sobrino, who presided over the beatification ceremony. And while it is true that the arrival of Pope Francis accelerated the thaw between the Vatican and Liberation Theology, Benedict had already paved the way with the appointment of Gerhard Ludwig Müller, the great friend of the “father” of the movement, as prefect of the Congregation for the Doctrine of the Faith.
In his last Pentecost homily, Benedict said that “unity can only exist as a gift of God’s Spirit.” In fact, said the now emeritus pontiff, “This is what happened at Pentecost. Where there had been division and alienation, unity and understanding were born.”
During the Romero beatification, Cardinal Amato said that “Romero is not a symbol of division, but of peace, of harmony, of fraternity.”  His beatification “is a gift of the Holy Spirit for the Church and for the noble nation of El Salvador.”
It is the gift of a beatification celebrated on Pentecost weekend.