Wednesday, June 22, 2016

Una imagen falsa del Beato Romero


 
BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO, 23 DE MAYO DEL 2015
 

 
La escritora (derecha) observa el levantamiento de un afiche del beato

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En una columna de opinión en la revista nicaragüense Confidencial, la escritora María López Vigil propone como un “consejo” del Beato Mons. Romero contra la homofobia aceptar las partes de la Biblia que agradan y descartar las que no parecen.  Citando un supuesto pronunciamiento apócrifo del obispo mártir, López Vigil le atribuye estas palabras:

«Lean toda la Biblia, pues. Y si lo que leen les ayuda a vivir mejor, a caminar, si les da paz, se lo echan a la bolsa buena del pantalón. Y lo guardan. Pero si lo que leen no les sirve, si les aflige, si no están en acuerdo con eso que leen, échenlo a la bolsa rota del pantalón...y así mejor lo van botando por el camino».

La declaración atribuida, de procedencia dudosa, es sumamente anti-Romeriana y por eso no debería ser aceptada como una auténtica enseñanza del Beato y Mártir.

El sentimiento atribuido choca con múltiples enseñanzas del Beato, quien predicaba de que:

  • Hemos de creer una fe no a nuestro gusto sino según la voluntad del Señor, y hemos de vivir una moral no inventada por nosotros sino como Dios la quiere con sus Mandamientos” (Homilía del 19 de febrero de 1978).
  • No debe de jugar uno con el evangelio, no debe de interpretarlo o manipularlo uno, según sus conveniencias … Muchas veces es duro contra nuestros propios caprichos, contra nuestros deseos de placer, contra nuestros egoísmos; pero dichoso el que hace prevalecer no sus caprichos, sino el evangelio del Señor” (Hom. 10 feb. 1980).
  • Es conveniente leer el Viejo Testamento, leer sobre todo los profetas y escuchar en el acento de los profetas las reprensiones severas, los llamamientos al orden que los profetas hacían … Conviértanse, renuévense” (Hom. 29 ene. 1978).
  • Esta palabra que se ha leído, aunque fue escrita hace muchos siglos, es palabra de un Dios eterno hablándole hoy aquí a [los] salvadoreños” (Hom. 9 abr. 1978).
  •  La palabra que salva no es la palabra del hombre, sino la Palabra de Dios; y por eso tiene que tener el cuidado de mantenerse en sintonía perfecta con lo que Dios quiere, con lo que Dios pide” (Hom. 7 abr. 1977).

El Beato Romero explícitamente insiste en la vigencia de la moralidad sexual derivada de la Biblia y plasmada en el Magisterio de la Iglesia:

  • Aunque muchos digan: ‘¿Por qué la doctrina de la Iglesia se va a meter en la intimidad del matrimonio?’ Sí, tiene derecho, porque es guardiana de la Ley de Dios y de la naturaleza. Y en nombre de esa ley habla … desde su competencia evangélica, el reclamo de Dios a la humanidad” (Hom. 2 jul. 1978).
  • Cuando el Papa dice: esto es lícito, esto no es lícito, no estemos jugando con interpretar de otro modo sus palabras … no busquemos interpretaciones permisorias” (Hom. 27 ago. 1978).
  • El día en que un sacerdote, o una comunidad, o un catequista, un agente de pastoral prefiera los caprichos del pueblo a las inspiraciones del Magisterio de la Iglesia, ya no es Iglesia, ya está predicando algo muy terrenal, muy humano” (Hom. 6 ene. 1980).

De hecho, Mons. Romero contradice aquello que la Sra. López Vigil explícitamente aconseja hacer.  Escribe ella “cuando alguien lea un mensaje homofóbico, en el libro del Levítico o en las cartas de Pablo, tenga la libertad de [ignorarlo y descartarlo]”.  Pero Mons. Romero aconseja otra cosa sobre estas mismas escrituras:

  • Lean en el Levítico ... Cristo respeta las leyes eclesiásticas de su tiempo, como las debemos de respetar todos” (Hom. 9 oct. 1977).
  • Quiero salvar a todos, le dice Pablo a Timoteo. Él nos quiere santificar, es iniciativa suya.  Queridos hermanos, la religión no es invento de hombre, nadie se puede forjar un cristianismo a su gusto ... Es Dios el que nos manda predicar, es palabra de Evangelio la que tenemos que decir” (Hom. 19 feb. 1978).

Es notable que la Sra. López Vigil tiene antecedentes de atribuir a Mons. Romero palabras que contradicen sus posturas establecidas.  La escritora ha insistido sobre una versión del encuentro del Beato con el Papa San Juan Pablo II que difiere dramáticamente del relato que el mismo Romero cuenta en sus diarios y homilías.  Se detecta en la Sra. López Vigil una tendencia a usar la persona de Romero para promover ideas suyas, que tienden todas a aprovechar la figura del mártir para restar credibilidad a la Iglesia.  De hecho, la Sra. López Vigil provocó el enojo del mismo Romero en octubre de 1979, cuando este apoyó provisionalmente a la Junta Revolucionaria que tomó el poder en El Salvador y ella dio el respaldo a un movimiento cercano a la guerrilla que había criticado duramente a Romero.


Lo que se debe “echar al bolsillo roto” son las tergiversaciones antojadizas.

Saturday, June 18, 2016

¡Sí a la extradición!



BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO, 23 DE MAYO DEL 2015



¿Dónde está la justicia en nuestra patria? ¿Dónde está la Corte Suprema de Justicia? ¿Dónde está el honor de nuestra democracia si han de morir así las gentes como perros, y se quedarán sin investigar las muertes?”
Beato Óscar A. Romero, 21 de junio de 1979

#SíALaExtradición

Wednesday, June 15, 2016

Blessed Romero, Witness to Freedom


 
BEATIFICATION OF ARCHBISHOP ROMERO, MAY 23, 2015
 

 
Bl. Romero in Washington, D.C. during the 1950s.


#BlessedRomero #MartyrOfMercy

The United States Conference of Catholic Bishops has included Blessed Oscar Romero amongst the fourteen “Witnesses to Freedom” it wishes to highlight during this year’s Fortnight for Freedom.  The Fortnight for Freedom is a campaign to foster religious liberty and defend the right of religious institutions and religious faithful to exercise their freedom of conscience in contemporary American society.

The other “Witnesses to Freedom” include the Little Sisters of the Poor, who fought back against the contraceptive mandate of the Affordable Care Act, and Sts. John Fisher and Thomas More, whose relics are touring the U.S. this summer, alongside a mix of ancient and modern saints such as Sts. Peter and Paul; St. John the Baptist, Sts. Felicity and Perpetua, St. Maximilian Kolbe, St. Edith Stein, St. Kateri Tekakwitha and Bl. Miguel Pro.

While some progressives dismiss Fortnight as a conservative excess of the USCCB, there is a case to be made for Blessed Romero as a “Witness to Freedom” in the religious liberty mold.  Central to this case are the facts that Romero fought back against government attacks on the Church; while he favored a fairer distribution of wealth, Romero did not promote statism; and Romero generally wanted to restore a “Christian civilization” to generate civic virtue and promote humanistic values in society.  In these general parameters, Romero is credible as the type of “Witness to Freedom” that the USCCB seeks to promote.

First, Romero obviously fended off a vicious campaign of persecution against his Church.  But the persecution Romero resisted was not limited to the obvious killing of priests who defended the poor.  Romero accused the government of persecution for liberalizing abortion restrictions against the Church’s staunch opposition (October 2, 1977 sermon) and he likened abortion to state repression (June 17, 1979 sermon).

Second, Romero wanted a more just distribution of wealth in El Salvador.  But he sought to accomplish that mostly by having the government retreat—“Stop the repression” and stop being an enforcer of the unjust economic politics and the hired thugs of the oligarchy.  While Romero favored land reform and other specific measures, he cautioned that even urgently needed reforms would be meaningless if they came “stained with blood” (March 23, 1980 sermon).

Third, Romero believed that the Salvadoran people—the faithful, Christian Salvadoran people—would be their own saviors.  The demands of the people are just and we must continue to defend social justice and love for the poor,” he said to the reformers.  But if we truly love the people and if we attempt to defend the people, then we cannot take away that which has the greatest value, namely, their faith in God, their love for Jesus Christ, and their Christian sentiments.”  (January 13, 1980 sermon.)

In this sense, Blessed Romero stands on a par with St. Thomas More, whose relics will tour various U.S. cities as part of the Fortnight campaign this year.  St Thomas’ martyrdom reminds us what can happen when the state seeks to dominate religious belief and reshape it to its own ends, to its own selection of values,” the Archbishop of Westminster, Cardinal Vincent Nichols of Westminster, said earlier this year.  When observance of those particular values becomes absolute requirements,” he warned, “then we are on a path of confrontation.”

Blessed Romero would agree with that.  It is clear that when the freedom of the Church is respected and civil authority serves the interests of the common good, then there will be no conflict between Church and state,” said the Salvadoran martyr.  This is the freedom that the Church requests and her freedom will never be used for subversion or to oppose any legitimate authority but rather will respect and collaborate with every legitimate authority but always on behalf of the people that the Church and the state must serve.” (October 7, 1979 sermon.)


See also: Romero and the F4F (2013)

Beato Romero, Testigo de la Libertad


 
BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO, 23 DE MAYO DEL 2015
 

 
El Beato Romero en Washington, D.C. durante los años 50.



La Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos ha incluido al Beato Oscar Romero entre los catorce “Testigos de la Libertad” que desea destacar durante la Quincena por la Libertad de este año. La Quincena por la Libertad es una campaña para fomentar la libertad religiosa y defender el derecho de las instituciones y fieles religiosos a ejercer su libertad de conciencia en la sociedad contemporánea norteamericana.

Los otros “Testigos de la Libertad” incluyen las Hermanitas de los Pobres, por su lucha en contra del mandato anticonceptivo de la ley sanitaria EE.UU, y los Santos. John Fisher y Tomás Moro, cuyas reliquias andan de gira por los Estados Unidos este verano, junto con otros santos antiguos y modernos tales como los SS. Pedro y Pablo; San Juan Bautista, SS. Felicidad y Perpetua, San Maximiliano Kolbe, Santa Edith Stein, Santa Kateri Tekakwitha y el Bto. Miguel Pro.

Mientras que algunos progresistas descartan la Quincena como un exceso conservador de los Obispos, existen los elementos para proponer al Beato Romero como un “Testigo de la Libertad” en el ámbito de la libertad religiosa. Los argumentos centrales serían que Romero luchó contra los ataques del gobierno de la Iglesia; y si bien estaba a favor de una distribución más justa de la riqueza, Romero no promovió el estatismo; y Romero generalmente quería restaurar una “civilización cristiana” para generar virtud cívica y promover valores humanistas en la sociedad. En estos parámetros generales, Romero es creíble como el tipo de “Testigo de la Libertad” que los Obispos buscan promover.

En primer lugar, Romero, obviamente, defendió contra una campaña feroz de persecución de la Iglesia. Pero la persecución que Romero resistía no se limitó al asesinato de sacerdotes que defendían a los pobres. Romero acusó al gobierno de persecución a causa por liberalizar las restricciones al aborto contra la firme oposición de la Iglesia (homilía del 2 de octubre de 1977) y comparó el aborto a la represión estatal (homilía del 17 de junio de 1979).

En segundo lugar, Romero quería una distribución más justa de la riqueza en El Salvador. Pero trató de lograrla más que todo apartando al gobierno—pidiendo que “Cese la represión” y deje de ser un ejecutor de la política económica injusta y poniendo matones a sueldo en servicio de la oligarquía. Si bien Romero favoreció la reforma agraria y otras medidas específicas, advirtió que las reformas aún las más urgentes no tendrían valor si venían “teñidas de sangre” (homilía del 23 de marzo de 1980).

En tercer lugar, Romero creía que el Pueblo Salvadoreño—el fiel y santo Pueblo Salvadoreño—sería su propio liberador. “Las reivindicaciones del Pueblo son justas y hay que defender la justicia social y el amor a los pobres”, dijo a los reformadores. “Pero si de verdad amamos al Pueblo y si queremos defender al Pueblo, entonces no podemos quitarle lo que tiene el mayor valor, es decir, su fe en Dios, su amor por Jesucristo, y sus sentimientos cristianos” (homilía del 13 de enero de 1980).

En este sentido, el Beato Romero se encuentra a la altura de Santo Tomás Moro, cuyas reliquias recorrerán varias ciudades EE.UU como parte de la Quincena de este año. “El martirio de Santo Tomás nos recuerda lo que puede suceder cuando el Estado busca dominar las creencias religiosas y darle una nueva figura a sus propios fines, a su propia selección de valores”, dijo el arzobispo de Westminster, el cardenal Vincent Nichols de Westminster, a principios de este año. “Cuando el cumplimiento de esos requisitos particulares se convierte en un absoluto”, advirtió, “entonces entramos en un camino de confrontación”.

El Beato Romero estaría de acuerdo. “Claro, que cuando se le respeta la libertad a la Iglesia y la autoridad civil también sirva a los intereses del bien común, la Iglesia y el Estado no tendrían ningún conflicto”, dijo el mártir salvadoreño. “Esta es la libertad que la Iglesia pide, y su libertad no la ocupará nunca para la subversión ni para oponerse a ninguna autoridad legítima sino para respetarla y para colaborar, pero siempre en servicio del pueblo al que la Iglesia y el Estado tienen que servir” (homilía del 7 de octubre de 1979).

Friday, June 10, 2016

The last journey of Oscar Romero


BEATIFICATION OF ARCHBISHOP ROMERO, MAY 23, 2015



#BlessedRomero #MartyrOfMercy
A Salvadoran crossed the US border after walking in the footsteps of many other immigrants spilling out of the Sonoran Desert to pass into Tijuana and then to San Diego, California. It is Archbishop Oscar Romero, the Blessed, whose image has been taken on a pilgrimage called “the Migrant Passage”, from his native country to the great nation of the North. The caravan arrived in the US on Thursday June 9, a few steps shy of its final destination of Trinity Episcopal Church in Los Angeles, on Sunday June 12.
The image of Blessed Romero was borne on a makeshift carriage atop a pickup truck that carried it from El Salvador to the United States, on a pilgrimage designed by the Romerista Inter-Sectoral Council of El Salvador (CRIES, for its Spanish name) to highlight the serious risks that threaten the life and liberty of people who are forced to migrate from their country. CRIES is made up of various organizations including the Lutheran World Federation/World Service Department; the Anglican Episcopal Church; and representatives of various other institutions.
The murder of Archbishop Romero triggered the Salvadoran civil war, which unleashed a wave of Salvadoran refugees to the United States during the eighties. Today, the migration of Central Americans to the United States, as well as the migration of African refugees to Europe are two of the most serious humanitarian crises that challenge the international community.
The pilgrimage began with a tour within El Salvador, which took it to iconic places like the towns of Aguilares and El Paisnal, home to another great Salvadoran martyr, Father Rutilio Grande. It visited the San Salvador Cathedral and the Chapel of Hospitalito Divina Providencia, where Blessed Romero faced his martyrdom. The pilgrimage toured 10 provinces, 27 municipalities, 32 churches and was witnessed by over 10 thousand people inside the country.
The delegation was present when Salvadoran postal officials unveiled stamps with the theme “Archbishop Romero, the passage of the migrant person”, in support of the pilgrimage.
It left El Salvador on May 28 and followed a route that took it to the following geographical points:
  • El Progreso, Jutiapa, Guatemala, on May 28;
  • Guatemala City, May 29;
  • Quetzaltenango, Guatemala, May 30;
  • Tecun Uman, Guatemala; entering Mexico through San José de Tapachula, on May 31;
  • Tierra Blanca, Veracruz and Oaxaca, on June 2;
  • It visited the Basilica of Our Lady of Guadalupe in Mexico City, June 3;
  • Guadalajara on June 4;
  • It crossed the Sonoran desert on June 7; and
  • It reached the American border on June 9.
All along the route, it visited places of import to the plight of migrants, including shelters, sanctuaries and churches.

The pilgrimage’s passage through four American countries has highlighted the figure of the Salvadoran Blessed, drawing closer to the ideal of “St. Romero of the Americas”. The trip also follows a tradition of carrying religious icons from El Salvador abroad—several years ago, an image of the Divine Savior of the World, the Salvadoran patron saint, was taken to Los Angeles in similar fashion, where he is now featured in the annual “Day of the Salvadoran” in that city.

El último viaje de Monseñor Romero



BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO, 23 DE MAYO DEL 2015


Un salvadoreño cruzó la frontera estadounidense después de caminar los pasos de tantos otros inmigrantes que desembocan del desierto de Sonora para pasar a Tijuana y después a San Diego, California del Norte.  Se trata de Mons. Óscar A. Romero, el Beato, cuya imagen ha sido llevada en una peregrinación denominada “Paso del Emigrante”, desde su nativo país hasta la gran nación del Norte.  La caravana arribó en Estados Unidos este jueves 9 de junio, a pocos pasos de su destino final que la llevará a la Iglesia Episcopal La Trinidad en Los ángeles, este domingo 12 de junio.

La imagen del Beato Romero fue portada en una carroza constituida sobre un pickup que la llevó desde El Salvador hasta Estados Unidos, en un peregrinaje ideado por el Consejo Romerista Intersectorial de El Salvador (CRIES) como una forma de evidenciar los graves riesgos que atentan contra la vida y la libertad de las personas cuando se ven obligados a migrar de su país.  CRIES está conformado por diversas organizaciones, entre estas la Federación Luterana Mundial/Departamento de Servicio Mundial; la Iglesia Anglicana Episcopal; y representantes de otras instituciones.
El asesinato de Mons. Romero desató la guerra civil salvadoreña, que desencadeno una gran oleada de refugiados salvadoreños que viajaron a Estados Unidos durante los años ochenta.  Hoy en día, la migración de centroamericanos hacia Estados Unidos, como también la migración de refugiados africanos hacia Europa son dos de las más graves crisis humanitarias que desafían la comunidad internacional. 
La peregrinación inició con un recorrido adentro de El Salvador, que la llevó a lugares icónicos como los pueblos de Aguilares y El Paisnal, tierras del otro gran mártir salvadoreño, el P. Rutilio Grande.  Pasó por la Catedral Metropolitana de San Salvador y por la Capilla del Hospitalito Divina Providencia, donde el Beato Romero vivió su martirio.  La peregrinación recorrió 10 departamentos, 27 municipios, 32 iglesias y hubo participación de más de 10 mil personas por el interior del país.
La comitiva estuvo presente cuando oficiales del Correo Salvadoreño develaron sellos postales con el esquema "Monseñor Romero, el paso de la persona migrante", en apoyo al peregrinaje.
Dejó El Salvador el 28 de mayo y siguió un recorrido que la llevo por estos puntos geográficos:
  • El Progreso, Jutiapa, en Guatemala, el 28 de mayo;
  • Ciudad de Guatemala, el 29 de mayo;
  • Quetzaltenango, Guatemala, el 30 de mayo;
  • Tecún Umán, Guatemala; ingresando a México por San José de Tapachula, el 31 de mayo;
  • Tierra Blanca, Veracruz y Oaxaca, el 2 de junio;
  • Pasando por la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en México, D.F., el 3 de junio;
  • Guadalajara el 4 de junio;
  • Cruzando el desierto de Sonora el 7 de junio; y
  • Alcanzando el perímetro estadounidense el 9 de junio.
A lo largo de la ruta, se visitó lugares de importancia a la difícil situación de los migrantes, incluyendo refugios, santuarios e Iglesias.

El paso de la peregrinación por cuatro países americanos ha resaltado la figura del Beato salvadoreño poniendo en evidencia el ideal de “San Romero de América”.  El viaje también obedece a una tradición de llevar iconos religiosos de El Salvador al exterior—hace varios años, se llevó de manera similar a una imagen del Divino Salvador del Mundo, el patrono salvadoreño a Los Ángeles, donde ahora figura en la celebración anual del “Día del Salvadoreño” en esa ciudad.

Friday, June 03, 2016

La Paz de Dios en El Salvador


 
BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO, 23 DE MAYO DEL 2015
 

 
Mons. Escobar Alas en la procesion del Corpus; ilustración del Guía para su Carta.

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La Carta Pastoral del Arzobispo de San Salvador, Mons. José Luis Escobar Alas, en contra de la violencia que encara su país, continúa recibiendo elogios.  El más reciente encomio viene en la revista Factum, en cual Héctor Silva Ávalos escribe que la Carta es “un documento lúcido, valiente”, con “elementos esenciales de la doctrina romeriana, como la insistencia en abordar la pobreza y la exclusión a la hora de enfrentar las violencias que afectan a El Salvador”.  Silva califica la Carta como “uno de los documentos más revolucionarios” recientemente escritos “sobre la violencia que desborda al país”.
Si bien la Carta ha sido alabada por cuantos la han leído, queda el desafío de que muchos la desconocen, y que su extensión y densidad podrían impedirlos que se aproximen.  Para contrarrestar ese peligro, se ha publicado una Guía Para Reflexionar la Carta Pastoral: Veo en la Ciudad Violencia y Discordia [descargar].  Consiste de dibujos, y siete breves resúmenes de los varios capítulos de la Carta, junto a preguntas y temas para platicar.  A primera vista, el cuaderno presenta augurios de poder convertirse en un instrumento valioso para la interpretación de la Carta, y para la propagación de sus mensajes entre el pueblo.
Este paso es imprescindible para la próxima etapa en esta evangelización, que sería efectivamente inculcar el mensaje de paz social entre la gente, y así ganarse el favor y la voluntad del pueblo.  Cuando la Iglesia y el Pueblo cierran filas y unen criterios, crean una potencia formidable.  Esto fue la gran lección del Beato Romero: “la Iglesia está con el pueblo y el pueblo está con la Iglesia, ¡gracias a Dios!” (Homilía del 21 de enero de 1979).
Ese fue el caso en Charroux, en la Francia medieval, cuando las autoridades debilitadas no podían proteger a los campesinos de los abusos y extorsiones de los caudillos feudales—una coyuntura histórica que se asimila a la realidad actual salvadoreña.  Ante esa situación desgarradora, y el clamor del pueblo por acción protectora, en el año 989 A.D., el Arzobispo Gombald y varios obispos de la región declararon la «Pax Dei» (“Paz de Dios”).  Los obispos decretaron espacios de protección en las iglesias, alrededor de actividades religiosas, procesiones, festivales, días de fiesta, el domingo, etc., para niños, mujeres, campesinos, comerciantes. Al fin, se convirtió en todo un movimiento popular que duró casi un siglo y se propagó por toda Europa, poniendo los cimientos de la sociedad civil en ese continente.
La Carta Pastoral de Mons. Escobar Alas contiene en sí el germen de la «Pax Dei» cuando propone que Donde hay Violencia no puede estar Dios”.  La «Pax Dei» invierte ese paradigma para decir: “donde está Dios, no puede haber violencia”.  Desde esa ponencia, podemos idear un escenario en cual la conferencia episcopal declare las fiestas patronales del Divino Salvador del Mundo y de la Virgen de la Paz, Navidad, Semana Santa y la Pascua, temporadas de paz y actividades en que se debe respetar la sacralidad de sus actos, y el ejercicio de libertad religiosa del pueblo—y lo mismo con toda fiesta patronal de cada departamento, de cada municipio, con cada Misa Dominical, y los espacios o “sagreras” de cada templo por todo el territorio nacional.  Además, invitar al pueblo a integrarse a esa manifestación de paz.  Pero, ¿con que mecanismo de aplicación?  Solo con la fuerza de su autoridad moral y espiritual.
De hecho, eso fue lo que ocurrió en tiempos de Mons. Romero, en casos emblemáticos, tal como cuando los manifestantes del fraude electoral de febrero 1977 reunidos en el Parque Libertad se refugiaron en la Iglesia el Rosario, o como cuando Mons. Romero negoció la liberación de rehenes de la misma iglesia en noviembre de 1979, y especialmente, cuando Romero retomó la iglesia del P. Rutilio Grande después de una prolongada ocupación por el ejército, declarando “se apagará la ronca voz de los fusiles y quedará vibrante siempre la voz profética de Dios” (Hom. 19 jun. 1977).
Aunque Mons. Romero, jamás citó el concepto de la «Pax Dei» para justificar su accionar, citaba al Papa León XIII para explicar el papel de la iglesia al negociar conflictos laborales.  Y creo que la alusión a esta antigua ley le gustaría.  El biógrafo de Monseñor, el P. James Brockman, comentaba que a nuestro Mártir le gustaba mesclar elementos antiguos con elementos innovadores, como el amo de casa del evangelio que extrae de su tesoro cosas viejas y cosas nuevas (Mateo 13, 52).
En tiempos posteriores, tenemos el ejemplo de Mons. Arturo Rivera Damas liderando las negociaciones de paz, y la intervención del P. Ignacio Ellacuría, entre otros, para el mismo fin.  En el ámbito internacional, la comunidad de San Egidio se ha involucrado en la negociación de la paz en varios países del África, y de Europa oriental.
Un ejemplo quizá más pertinente, y más reciente, es el caso del Obispo estadounidense Joseph E. Strickland, de Tyler, Texas, quien este pasado diciembre, prohibió portar armas en sus iglesias, a pesar de la legalidad de hacerlo y la cultura a favor de las armas en su estado.  Declaró Mons. Strickland:
Creo que la portación abierta de un arma no es apropiada durante la sagrada Liturgia y puede causar un malestar comprensible a algunos de aquellos reunidos a adorar a lado nuestro. En consecuencia, como obispo, pido a los fieles de la Diócesis de Tyler y los huéspedes de nuestras iglesias acatar mi instrucción de que las armas no pueden ser portadas abiertamente durante la santa misa o en otros momentos de culto público.
De cierta manera, lo que Mons. Strickland está diciendo es que “donde está Dios, no puede haber violencia” ni signos de violencia, y por eso está ejerciendo su autoridad moral por encima de la legalidad o autoridad civil para establecer la Paz de Dios.
La última ponencia del Guía Para Reflexionar la Carta Pastoral recientemente publicado, es una exhortación a todos de adquirir un compromiso personal, comunitario y parroquial que ayude a luchar contra la violencia en cualquiera de sus formas.  De ser escuchado y acatado, ese llamado podría llevar a una verdadera transfiguración del país, por no decir revolución, en la que la Paz de Dios impera sobre la violencia y discordia de los hombres.

Sunday, May 29, 2016

Romero’s Cross



BEATIFICATION OF ARCHBISHOP ROMERO, MAY 23, 2015


#BlessedRomero #MartyrOfMercy
In a letter to Pope Francis written days before his death, the Italian radical leader Marco Pannella confessed to the pontiff, “I have taken in my hands the cross that Archbishop Romero wore and I cannot quite let go of it.” Pannella, a nonbeliever, had borrowed the pectoral cross of the Salvadoran Blessed from Archbishop Vincenzo Paglia, postulator of Romero’s cause, and felt a strong attraction to the relic that made it difficult to return it. Archbishop Paglia confessed he felt bad about having to insist on its return, as the relic seemed to arouse a spiritual hunger in his atheist friend who was dying of cancer.

The episode illustrates the appeal that the figure of Romero presents to conscientious atheists, as Archbishop Romero took up precisely that challenge, of attracting intellectually curious nonbelievers to the faith. “It is not enough to say: I am an atheist; I do not believe in God; I do not offend God”, Blessed Romero said in his famous last Sunday homily. “It is not a question of whether you believe or not, but a question of whether you have broken your relationship with the source of all life.  If you do not discover this God, and follow God and love God then you are disconnected from your origin,” Romero said, foreseeing the longing for the Absolute by someone like Pannella. Romero’s Cross is a totem of that thirst for the Transcendent in those who work for justice.
Archbishop Paglia obtained the cross from Msgr. Ricardo Urioste, Romero’s vicar, after being appointed postulator. The martyr’s friend said, “This is the cross of Archbishop Romero. I give it to you so that it may accompany you and help you in the work of the Cause because it will be a difficult cause and you will have to overcome many obstacles.” It is one of several crosses associated with Romero, the most precious of three pectoral crosses used by the martyred archbishop during his years as archbishop. Contrary to what some have written, it is not the cross that Romero was wearing at the time of his martyrdom; in fact, it is a cross Romero very seldom used, perhaps because of his personal austerity.
Blessed Romero’s pectoral crosses.  The one on the right, a simple “IHS” cross, was the one he wore most often.  It was buried with him.
It is a pontifical cross (one made for a bishop), known as “St. Chad’s Cross,” which combines elements of the “Jerusalem Cross” (or “Crusader’s Cross”) and the Quadrate Cross. All of the symbolism of this cross points to evangelization, to the urgency of bringing the message of Christ to the four corners of the earth.
According to the vesting prayers, the pectoral cross is also linked to the disposition for martyrdom. «Munire digneris me, Domine Jesu Christe,» prays the ancient rite: “Deign Thou, Lord Jesus Christ, to guard me, from all the snares of every enemy, by the sign of Thy most holy Cross: and deign Thou to grant to me, Thy unworthy servant, that as I hold before my breast this Cross ... so may I ever keep in mind the memory of the Passion, and the victories of the Holy Martyrs.”
Now this Romero Cross becomes a potent symbol of the evangelizing power of his own martyrdom.


La Cruz de Romero



BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO, 23 DE MAYO DEL 2015


En una carta al Papa Francisco escrita días antes de su muerte, el líder radical italiano Marco Pannella confesó al pontífice, “He tomado en mano la cruz que llevaba Mons. Romero y no logro despegarme de ella”.  Pannella, un no creyente, había pedido la cruz pectoral del Beato salvadoreño prestada a Mons. Vincenzo Paglia, postulador de la causa de Romero, y sintió una fuerte atracción a la reliquia que le dificultó devolverla.  Mons. Paglia confesó que se sintió mal en tener que insistir que se la devolviera, ya que la reliquia parecía despertar un ansia espiritual en su amigo ateo, que estaba muriendo de cáncer.

El episodio pone en manifiesto el atractivo que la figura de Romero presenta a los ateos comprometidos, ya que Mons. Romero se propuso el reto de atraer precisamente a tales personas a la fe.  “No basta decir: yo soy ateo; yo no creo en Dios; yo no lo ofendo”, el Beato Romero dijo en su famosa última homilía dominical.  “Si no es cuestión de que tú creas, es que objetivamente tú tienes rotas tus relaciones con el principio de toda vida. Mientras no lo descubras, y no lo sigas, y no lo ames, tú eres una pieza descoyuntada de su origen”, dijo Romero, previendo el anhelo de alguien como Pannella por lo Absoluto.  La cruz de Romero es un tótem de esa sed de trascendencia en los que trabajan por la justicia.
Mons. Paglia obtuvo la cruz de Mons. Ricardo Urioste, vicario de Romero, luego de ser nombrado postulador.  Le dijo el amigo del mártir, “Esta es la cruz de Mons. Romero.  Te la regalo para que te acompañe y te ayude en el trabajo de la Causa porque será una causa difícil y tendrás que superar muchos obstáculos”.  Se trata de una de varias cruces asociadas con el arzobispo mártir, la más preciosa de tres cruces pectorales utilizadas por Romero durante sus años de arzobispo.  Contrario a lo que algunos han escrito, no es la cruz que Romero llevaba puesta en el momento de su martirio; de hecho, es una cruz de Romero que casi no utilizó, quizá debido a su austeridad personal. 
Cruces pectorales del Beato Romero. La de la derecha, con un simple “IHS”, era la que usaba con más frecuencia.  Fue sepultada con él.
Es una cruz pontificia (para un obispo), conocida como una “Cruz de San Chad”, que combina elementos de la “Cruz de Jerusalén” (o “Cruz de los Cruzados”) y la Cruz Cuadrada.  Todo el simbolismo de dicha cruz apunta a la evangelización, a la urgencia de llevar el mensaje de Cristo a los cuatro ángulos de la tierra.
Según las oraciones al revestirse para la misa pontifical, la cruz pectoral también está ligada a la disposición al martirio.  «Munire digneris me, Domine Jesu Christe», rezaba la antigua plegaria: “Digna protegerme, Señor Jesucristo, de toda trampa de los enemigos, por la señal de Tu Santísima Cruz: y digna conceder a este siervo inmerecido, que mientras tenga sobre mi pecho esta Cruz ... tenga siempre en cuenta la memoria de la Pasión y las victorias de tus Santos Mártires”.
Ahora esta cruz de Romero se vuelve un símbolo potente del poder evangelizador de su propio martirio.


La Croce di Romero



BEATIFICAZIONE DI MONSIGNOR ROMERO, 23 MAGGIO 2015


In una lettera a Papa Francesco scritta giorni prima della sua morte, il leader radicale italiano Marco Pannella ha confessato il pontefice, “Ho preso in mano la croce che portava monsignor Romero, e non riesco staccarmene”. Pannella, un non credente, aveva chiesto la croce pettorale del Beato salvadoregno in prestito da Mons. Vincenzo Paglia, postulatore della causa di Romero, e ha sentito una forte attrazione per la reliquia che ha reso il ritorno difficile. Mons. Paglia ha confessato sentire rimorso di dover insistere sul ritorno, perché la reliquia sembrava suscitare una sete spirituale nel suo amico ateo che stava morendo di cancro.

L’episodio rende manifesto il fascino che la figura di Romero presenta gli atei impegnati, dato che Mons. Romero ha preso la sfida di attrarre queste persone alla fede. “Non basta dire: io sono un ateo; che non credo in Dio; Non lo offendo”, ha detto il Beato Romero nella sua famosa ultima omelia di Domenica. “Non è una questione di se si crede o non, ma una questione di se hai rotto il tuo rapporto con la fonte di tutta la vita. Se una persona non scopre Dio, e non segue Dio, tale persona è un pezzo sconnesso della sua origine”, ha detto Romero, immaginando il desiderio di qualcuno come Pannella per l’Assoluto. La Croce di Romero è un totem di quella sete di trascendenza da parte di coloro che lavorano per la giustizia.
Mons. Paglia ha ottenuto la croce da Mons. Ricardo Urioste, vicario di Romero, dopo essere stato nominato postulatore. Ha detto l’amico del martire, “Questa è la croce di mons. Romero. Te la dono perché ti accompagni e ti aiuti nel lavoro della Causa perché sarà una Causa difficile e dovrai superare molti ostacoli”. Si tratta di una dei numerosi ncroci associati con l’arcivescovo martirizzato, la più preziosa di tre croci pettorali utilizzati da Romero durante i suoi anni come arcivescovo. Contrariamente a ciò che alcuni hanno scritto, non è la croce che Romero indossava al momento del suo martirio; in realtà, è una croce che Romero quasi mai usato, forse a causa della sua austerità personale.

Croci pettorali del Beato Romero. Quella a destra, con un semplice “IHS”, era quella che portava il più delle volte. Ha stato sepolta con lui.
Si tratta di una croce pontificale (per un vescovo), conosciuta come la “Croce di San Chad”, che combina elementi della “Croce di Gerusalemme” (o “Croce Crociati”) e la Croce Quadrata. Tutto il suo simbolismo ci parla di una croce per l’evangelizzazione, e l’urgenza di portare il messaggio di Cristo ai quattro angoli della terra.
Secondo le preghiere per la vestizione, la croce pettorale è legata anche alla disposizione al martirio. «Munire me digneris, Domine Jesu Christe», prega l’antica orazione: “Degnatevi di proteggermi, Signore Gesù Cristo, da tutte le insidie di ogni nemico, per il segno della tua santissima croce: e degni concedere questo tuo servo indegno, che, che mentre ho sul mio seno questa Croce ... possa sempre tenere a mente la memoria della Passione, e le vittorie dei tuoi Santi Martiri”.
Ora questa croce di Romero diventa un potente simbolo del potere evangelizzatrice del suo proprio martirio.