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Friday, November 27, 2015

Caso Delgado: De justos y pecadores




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Ha sacudido la noticia: Mons. Secundino de Jesús Delgado Acevedo, "primer sacerdote salvadoreño acusado de pederastia".  La noticia ha tocado la causa de canonización del Beato Mons. Óscar A. Romero: Delgado es conocido como el ex “secretario personal” de Mons. Romero, como un postulador de su canonización, y como un líder en la Iglesia Salvadoreña.  El ‘shock’ ha suscitado informaciones encontradas, que nos lleva a plantear la pregunta: ¿Qué significa para el Beato Romero?
La reacción reflexiva de muchos seguidores del obispo mártir ha sido de querer poner distancia entre Romero y Delgado.  Quizás es comprensible que algunos han tildado a Delgado de ser el “Judas” de Romero.  Otros han querido desmentir que Delgado haya sido el “secretario personal” de Romero.  De hecho, ha habido quejas por varios años, de que Delgado ha presumido para sí mismo una indebida importancia sobre el papel que jugó en el ministerio de Romero.  El reclamo de que no fue verdaderamente el secretario de Romero no es nuevo.
El problema con el querer hacer esta protesta en este momento tiene varios aspectos.  En primer lugar, el mismo Beato Romero se refiere en Su Diario al “padre Jesús Delgado, que me acompaña como secretario” a la conferencia episcopal de Puebla (26 de enero de 1979).  Segundo, aún si se acepta que Delgado fungió como secretario en una capacidad menor a la que ostenta, no podemos negar que fue un colaborador cercano de Romero, y que el entonces acosado arzobispo nominó a Delgado varias veces al episcopado, buscando cambiar la alianza de opositores en la conferencia.  Tercero, el problema más grande con protestar ahora es que si en verdad hubo causa para hacerlo, se debió haber hecho mucho más antes y hacerlo ahora tendría demasiada similitud a la actitud defensiva y protectora que ha resultado tóxica en la historia de abuso sexual en la Iglesia.  No es el momento para proteger intereses ... por justos que nos parezcan.
La verdad que todos debemos aceptar, es que a pesar de sus virtudes heroicas y voz profética en defensa de los pobres y en denuncia de toda injusticia, el Beato Romero fue incapaz de prever el escándalo de abuso sexual infantil en la Iglesia y su mera presencia fue insuficiente para inmunizar a sus cercanos contra este mal. Según los datos que se han dado a conocer, el abuso en el caso Delgado que lo llevó a ser el primer sacerdote salvadoreño acusado de pederastia, comenzó en aproximadamente 1982, dos años después que Romero ofrendara su vida en un acto singular de martirio que lo llevaría a los altares como el primer Beato salvadoreño.  Otro ex colaborador de Romero, el sacerdote Saúl David Rodríguez, quien fungió como su canciller diocesano cuando fue Obispo de Santiago de María, fue posteriormente procesado por abuso sexual de menores en la Arquidiócesis de Los Ángeles, California.
En este mundo hay luces y sombras.  Por varios años, gente de mala fe acusaban que el mismo Mons. Romero había tenido “un hijo” que la Iglesia escondía.  Los conocedores del tema saben que la acusación es una falsedad de las más baratas y maliciosas; el muchacho señalado era un sobrino, y la integridad moral de Romero siempre ha sido indudable.  Sin embargo, tales rumores venenosos pueden volver a respirar tras esta triste noticia.  Indudablemente, los seguidores de Mons. Romero debemos haber ya aprendido que la verdad siempre triunfará y por ende debemos confiarnos en que Romero resurgirá sobre todo esto.
Al final de cuentas, la verdad vencerá.  La justicia vencerá.  Y eso es la mejor forma de defender a Romero, sobre cualquier deseo de ganar una batalla mediática hoy.
Dios ampare a las víctimas de los pecados y las injusticias.  Beato Romero, ¡Ruega por nosotros!

Thursday, November 26, 2015

Happy Thanksgiving!


BEATIFICATION OF ARCHBISHOP ROMERO, MAY 23, 2015

 
Traditional Salvadoran "pan con pavo" (turkey sandwich), which many Salvadoran Americans, including yours truly, will savor this Thanksgiving.  Photo credit Claudia del Cid, latinaysocial.wordpress.com
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Español | italiano

#BlessedRomero #MartyrOfMercy
Happy Thanksgiving to readers in the U.S., where I too will be giving thanks for all of God’s many blessings.  I wanted to share a few of them with you.

I am thankful for all the progress in the canonization process of Archbishop Romero.  As Pope Francis said, he was overlooked and disrespected in the church, and his followers had gotten used to being dismissed as a quixotic bunch.  Now, Romero is a symbol of hope and we can aspire to see his enrollment in the ranks of the saints in the near future.
I am thankful for the opportunity to have attended the beatification ceremony in San Salvador in May.  It was a moment of national catharsis, and also a moment of future promise at a time of crisis in El Salvador.  I am grateful for having been able to witness that historic hour.
I am thankful for my job, which gives me the luxury of pursuing this “intense hobby” (in the words of Rhina Guidos).  I fully appreciate that not everyone has the luxury of pursuing intellectual pursuits that require not only time, but—I hate to say it—means, connections, it helps to have education, research skills and tools, and similar advantages.
I am thankful for the friends I have made while blogging, as well as on the Facebook page, Twitter account, Google Plus profile and blog partnership that assist this blog.  I won’t embarrass them by mentioning them by name, but they are angels of Romero, El Salvador, and the poor and I cherish our daily interactions.
Last but not least, I am thankful for you reading this blog.  I am always surprised and invariably happy to hear second hand that someone reads the blog.  I am humbled by the trust and confidence you extend to what is stated here, and I will always do my best to live up to the responsibility.  I take it very seriously.

God bless you, and have a very Happy Thanksgiving.

Monday, November 23, 2015

Six months a Blessed


 
BEATIFICATION OF ARCHBISHOP ROMERO, MAY 23, 2015
 

 


A Salvadoran air force helicopter overflies the beatification ceremony.

Español | italiano
#BlessedRomero #MartyrOfMercy

Saturday, March 23, 2015 was not an ordinary day in El Salvador.  It was on that day, six months ago, that Archbishop Oscar A. Romero, killed 35 years earlier at the start of the Salvadoran Civil War, was beatified in a massive outdoor ceremony in San Salvador.  Half a year later, we look back on seven things that made the Romero beatification remarkable.
1. It was, as we said at the time, the largest non-papal beatification ceremony in church history.  The largest beatifications in history have been those where either the beatified subject was a pope or the celebrant leading the ceremony was a Pope.  Apart from such occasions, the Romero beatification, with half a million in attendance, was the largest on record.
2. The ascension of Archbishop Romero to the altars was also the most newsworthy event for the Congregation for the Causes of Saints for 2015.  Even the canonization of Junipero Serra, a U.S. saint, by Pope Francis, on U.S. soil, took a backseat in terms of all around coverage, positive coverage, and impact.
3. It was a planetary celebration, proclaimed the Italian TV2000 broadcasters, and if you think that claim is hyperbole, consider that Italian TV carried it live, as did Salt + Light TV in Canada, TeleSur in South America, ESNE in the Americas and Europe, and CNN En Español, among others.
4. This next distinction is unique, but I believe it says something.  It was the only beatification ceremony that happened literally on the streets.  Most beatifications are held in some enclosed space, like a church, a stadium, or at least some park or field.
5. It was the first beatification on Central American soil.  Back in 2002, John Paul canonized Central America’s first saint in Guatemala, but none had been beatified in these lands yet.
6. If that last point seems trivial (this was intended as a trivia list), this next one is very significant for the people of El Salvador.  Romero was the first Salvadoran “blessed,” but he is expected not to be the last.  The local church is talking about proposing 500 others, most of them en masse, all martyrs of the recent Salvadoran Civil War.
7. There were statements issued the day of the beatification from both the Pope and the President of the United States (and the Secretary of State).  It’s not unheard of for the pope to issue a statement in addition to the beatification decree, but he doesn’t do it for everyone who is beatified.  The fact that the most powerful men on earth had something to say about this beatification reflects something of its unique and unusual nature.

Full coverage of the beatification HERE.
 

Seis meses de Beato


 
BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO, 23 DE MAYO DEL 2015
 

 


Un helicóptero de la fuerza aérea salvadoreña sobrevuela la ceremonia de beatificación.

English | italiano
El sábado, 23 de marzo de 2015 no fue un día cualquiera en El Salvador. Fue en ese día, hace seis meses, que Monseñor Óscar A. Romero, asesinado 35 años atrás en el inicio de la guerra civil salvadoreña, fue beatificado en una ceremonia masiva al aire libre en San Salvador. Medio año después, damos una mirada hacia atrás sobre siete cosas que hicieron la beatificación Romero notable.
1. Fue, como ya dijimos en su momento, la ceremonia de beatificación no papal más grande en la historia de la iglesia. Las beatificaciones más grandes de la historia han sido aquellas en los que o bien el sujeto beatificado ha sido un Papa o el celebrante de la ceremonia fue un Papa. Aparte de tales ocasiones, la beatificación Romero, con medio millón de asistentes, fue la más grande de la historia.
2. La ascensión de Monseñor Romero a los altares también fue el evento de más interés periodístico para la Congregación para las Causas de los Santos en 2015. Incluso la canonización de Junípero Serra, un santo de Estados Unidos, por el Papa Francisco, en suelo estadounidense, tomó un asiento trasero en términos de cobertura, cobertura positiva, e impacto.
3. Fue una celebración planetaria, proclamó la televisión italiana TV2000, y si usted piensa que es una hipérbole, considere que la televisión italiana lo transmitió en vivo, al igual que que Salt + Light TV en Canadá, TeleSur en Sudamérica, ESNE en las Américas y Europa, y CNN en Español, entre otras.
4. La siguiente distinción es única, pero creo que dice algo. Fue la única ceremonia de beatificación que ocurrió literalmente en la calle. La mayoría de las beatificaciones se celebran en un espacio cerrado, como una iglesia, un estadio, o al menos algún parque o campo.
5. Fue la primera beatificación en territorio centroamericano. Ya en 2002, Juan Pablo canonizó el primer santo de América Central en Guatemala, pero ninguno había sido beatificado en estas tierras todavía.
6. Si este último punto parece trivial (esto fue pensado como una lista de curiosidades), el próximo es de suma importancia para el pueblo salvadoreño. Romero fue el primer "Beato" salvadoreño, pero se espera que no será el último. La iglesia local está hablando de proponer otros 500, la mayoría de ellos en masa, todos mártires de la reciente guerra civil salvadoreña.
7. Hubo declaraciones emitidas el día de la beatificación tanto del Papa y el Presidente de los Estados Unidos (y el Secretario de Estado). No es inaudito que el Papa emita algún comunicado, además del decreto de beatificación, pero no lo hace para todos los que son beatificados. El hecho de que los hombres más poderosos de la tierra tenían algo que decir sobre esta beatificación refleja algo de su carácter único e inusual.

Cobertura completa de la beatificación aquí.

 

Sei mesi un Beato


 
BEATIFICAZIONE DI MONSIGNOR ROMERO, 23 MAGGIO 2015
 

 


Un'elicottero della aviazione salvadoregna sorvola la cerimonia di beatificazione.


Sabato 23 Marzo 2015 non è stato un giorno qualsiasi in El Salvador. Fu allora, sei mesi fa, che Mons. Oscar A. Romero, ucciso 35 anni prima, all’inizio della guerra civile salvadoregna, è stato beatificato in una massiccia cerimonia all’aperto a San Salvador. Un anno e mezzo più tardi, ci guardiamo indietro su sette cose che hanno reso la beatificazione Romero notevole.
1. È stata, come abbiamo detto, al momento, la più grande cerimonia di beatificazione non papale nella storia della Chiesa. Le più grandi beatificazioni nella storia sono stati quelli in cui sia il soggetto beatificato era un papa o il celebrante principale della cerimonia è stato un Papa. Oltre a tali occasioni, la beatificazione Romero, con mezzo milione di presenze, è stato la più grande mai registrato.
2. L’ascensione di monsignor Romero agli altari ha stato anche l’evento più notevole per la Congregazione per le Cause dei Santi per il 2015. Anche la canonizzazione di Junipero Serra, un santo degli Stati Uniti, da Papa Francesco, sul suolo americano, ha preso un sedile posteriore a termini di copertura totale, copertura positiva, ed impatto.
3. È stata una celebrazione planetaria, ha proclamato le emittenti italiana TV2000, e se si pensa che l’affermazione è iperbole, si consideri che la televisione italiana realizzata ha trasmesso la cerimonia dal vivo, così come Light + Salt TV in Canada, TeleSur in Sud America, ESNE nelle Americhe e Europa e CNN en Español, tra gli altri.
4. La prossima distinzione è unica, ma credo che dice qualcosa. È stata l’unica cerimonia di beatificazione che è accaduto letteralmente sulle strade. La maggior parte delle beatificazioni si svolgono in uno spazio chiuso, come una chiesa, uno stadio, o almeno qualche parco o campo.
5. È stata la prima beatificazione sul suolo centroamericano. Nel 2002, Giovanni Paolo II ha canonizzato il primo santo dell’America Centrale in Guatemala, ma nessuno era stato beatificato in queste terre ancora.
6. Se quest’ultimo punto sembra banale (questo è stato inteso come un elenco di curiosità), il prossimo si è molto significativo per il popolo salvadoregno. Romero è stato il primo "beato" salvadoregno, ma ci si aspetta di non essere l’ultimo. La chiesa locale sta parlando di proporre altri 500, la maggior parte di loro in massa, tutti martiri della recente guerra civile salvadoregna.
7. C’erano dichiarazioni rilasciate il giorno della beatificazione sia dal Papa e del Presidente degli Stati Uniti (e del Segretario di Stato). Non è inaudito per il papa di rilasciare una dichiarazione in aggiunta al decreto di beatificazione, ma lui non lo fa per tutti coloro che sono beatificato. Il fatto che gli uomini più potenti della terra avevano qualcosa da dire su questa beatificazione riflette qualcosa della sua natura unica e inusuale.

Copertura piena della beatificazione qui. 

 

 
 

Monday, November 16, 2015

Oscar Romero’s soul brother


 
BEATIFICATION OF ARCHBISHOP ROMERO, MAY 23, 2015
 

 

#BlessedRomero #MartyrOfMercy

In the studies of the life of Archbishop Oscar A. Romero, the impact of Father Rutilio Grande on the thought of the martyr bishop has been widely recognized, but little has been written about another friend who was equally—and, possibly more—influential: Bishop Rafael Valladares Argumedo, a friend from Romero’s youth, seminary years, and the priesthood, who went on to become auxiliary bishop of San Salvador in 1956 (this week marks the anniversary of his episcopal ordination on November 18). Valladares reached the episcopate 14 years before Romero but he died prematurely in 1961. In a sense, Valladares foreshadows Rutilio Grande, and may be a missing link to interpreting Romero.
It is no exaggeration to say that Valladares was one of the most important figures in Romero’s life. Seminary companions, they lived unforgettable adventures during their seminary years and in the priesthood. They were in Rome together for six years of seminary study; and they were detained together for three months in a Cuban concentration camp during their return trip home. Romero was present during the priestly ordination of Valladares, in his episcopal ordination, and even at the very moment of his death. Valladares witnessed Romero’s consecration as a priest and praised it with a poignant poem. Valladares is one of only two friends whom Romero called his “brother” (apart from his natural siblings; the other is Rutilio Grande), and he confessed in his diary in 1979 that “I still feel him very near.”
Valladares was identified with Romero from the beginning. He was the nephew of Mgr. Juan Antonio Dueñas, the bishop who called Romero to the priesthood. Valladares and Romero were his best seminarians. According to one version of events, Romero and Valladares tied in a contest to go do their seminary in Rome. Valladares, four years older than Romero, went first in 1935. When Romero went to the Eternal City in 1937, Valladares was waiting for him to be his older brother mentor; a friend and compatriot who lived with him the culminating moments of his spiritual life. When Romero was ordained a priest on April 4, 1942, Valladares was there and dedicated these verses to him, some of them very prophetic (see bolded text):
HOST OF PEACE 

It was a moment ... no more and the meager clay
vaporized before the heat of His lips!
I was stunned, and my pupils dilated
as I found myself before a miracle of love! 

Priest, that kiss of Christ
has invaded your being,
it penetrated your soul and made you eternal,
divine like He is! 

caster, in the basin of your hands
he left his wonders;
for you to love and suffer, in your chest
He put his heart. 

Love, pain, always sublime,
always so, in harmonious duality;
on the cross, they are redeeming death
and in the bread they are the Host of the altar! 

Priest, you are a Host. Have you not felt
The guilt of men upon you?
your sublime form was made
to love and suffer. 

Priest, you are a Host. Open your eyes
and from a background of weeping and dread,
see a thousand bare arms rise
silhouettes of pain. 

hatred with its grimace of revenge
is hurled all around.
it is the fratricidal Cain who sates himself
with the blood of Abel. 

It was a moment no more ... and the sky opened
with its Easter aurora
and in the hands of Christ the poor clay
became a Host of peace! 

Priest, thy name is a poem
of love and pain;
to love and suffer, Christ in your chest
with a kiss left his heart. 

in your dense cry the pains
of men strain your own pain;
and may the flame that fires the holocaust ...
always be your love ...! 

The two young priests, Romero and Valladares, were a team. “Father Rafael Valladares was his best friend among the priests,” recalls Doris Osegueda, secretary to Romero in Memories In Mosaic (Epica Task Force, 2000). “The two were very different, but they complemented each other. Valladares was more of a writer, and Romero was the talker.” Valladares was cheerful and got along well with others, while Romero was stricter and more reserved. Osegueda remembers that Valladares joked about Romero’s dislike of young priests who went without their cassocks and other behaviors that he considered scandalous. “This guy stresses himself out by getting so upset! He blows his top so easily he’s going to spend his entire life suffering from one sickness or another. Now, I, on the other hand, never get angry,” Valladares would tease.
Valladares’ humor masked two significant truths. One was his health, which was always delicate. He suffered in Rome under the food shortages of World War II. His health declined considerably after the episode of the arrest in Cuba, and he struggled to recover, and his condition became precarious after being named bishop. Finally, he died in 1961 after a long illness succumbing to chronic renal failure.
Secondly, Valladares shared Romero’s orthodoxy, but he knew to express it through laughter. In his profile of Valladares, in the second edition of his book La ciudad donde se arrancan corazones, alma y memoria de San Juan Opico, 2013, Saul Antonio de Paz Chavez reveals that Valladares suffered because “he did not want anyone to see him without his cassock even in his sick bed.” The two, Valladares and Romero, were “expert Latin speakers,” says Oscar Manuel Doñas, and they instructed the seminarians in the liturgical language of the Church in the minor seminary of San Miguel, which the two administered. Among the last words of Valladares, on the day of his death was to call for “My breviary ... in Latin,” to pray his deathbed prayers. Oscar Romero was present when his friend breathed his last, and he wrote about the fact in a reflection titled “He died as a saint because he lived as a priest” (cf. the title of the biography of Romero by Msgr. Jesus Delgado, entitled “Thus he had to die: as a priest because thus he lived: Bishop Oscar A. Romero,” Ediciones de la Arquidiócesis de San Salvador, 2010).
Bishop Romero and Bishop Valladares.
Bishop Valladares almost certainly inspired and influenced the ministry of Archbishop Romero. But what were the points of convergence? I would propose three Valladares touches.
First, in the episcopal style. Valladares took the words “SINT UNUM” (Be As One) from the priestly prayer of Christ (John 17: 1-5) as his episcopal motto. Saul de Paz writes that Valladares “ordered all his intelligence and holiness towards unity around the hierarchy” of the Church. Romero also adopted an expression of ecclesial unity as his slogan: “Sentire cum Ecclesia” (To Think and Feel with the Church) from the spiritual exercises of St. Ignatius of Loyola, which he explained, “specifically means unconditional adherence to the Hierarchy.”
Second, from his reputation as a “constant voice for a genuine social reform based on the Social Doctrine of the Church” (La Prensa Grafica). Since childhood, Valladares loved justice, and venerated the image of Mgr. Ricardo Casanova y Estrada, the Guatemalan archbishop exiled by General Manuel Barillas for criticizing the government. Mgr. Arturo Rivera y Damas, who was Romero’s successor as archbishop of San Salvador, was Bishop Valladares’ peer. Rivera recalled that Valladares told him the poor were “God’s favorites,” proposed to him as models St. Nicholas, “the bishop of the poor”, and Mgr. Von Galen, the “Lion of Münster”.
Finally, one should not neglect the emotional aspect. Of course, we cannot know the extent of the bonds, but I dare to speculate about two. First, I think Valladares foreshadows and prefigures Father Rutilio Grande. Valladares was 48 when he died; Grande was 49. I do not know if the death of Grande would have had the same impact on Romero if Grande had not been rooted in the doctrine and in communion with the archbishop, with a history of friendship with Romero as Valladares had been. Second, the anniversary of the priestly ordination of Valladares may have influenced a decisive day for Archbishop Romero. When Romero was in the Holy Land for the anniversary of the ordination of Valladares in 1956, he offered a Mass in the Basilica of the Beatitudes in his name. Archbishop Romero’s final sermon on March 23, 1980 fell on the 40th anniversary of Valladares’ ordination. Whether deliberately or coincidentally, this may have been the greatest tribute to his friend.
When Mgr. Valladares died in 1961, Opico (the land where he was born) and San Miguel disputed the right to receive his remains. The Archbishop of San Salvador, Msgr. Luis Chavez y Gonzalez, determined that his remains should rest in the crypt of the new cathedral being built in the city after a fire destroyed the old church. This crypt is now known as “The Crypt of Archbishop Romero,” and in it lie two old friends who did not know they were going to be united in death as they had been in life, fulfilling the Gospel that tells us that Jesus sends forth his disciples “two by two” (Mark 6: 7).
The Cathedral under construction, photographed by Romero.  Area of the crypt.
On the 50th anniversary of the Pact of the Catacombs and the 26th Anniversary of the UCA Martyrs.

VALLADARES


BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO, 23 DE MAYO DEL 2015




En los estudios sobre la vida de Mons. Óscar A. Romero, se ha reconocido el impacto del P. Rutilio Grande sobre el pensamiento del obispo mártir, pero poco se ha escrito sobre otro amigo igualmente—o más—influyente, Mons. Rafael Valladares y Argumedo, amigo de la juventud, seminario, y sacerdocio de Romero, quien llegó a ser obispo auxiliar de San Salvador en 1956 (esta semana es el aniversario de su ordenación episcopal el 18 de noviembre).  Valladares llegó al episcopado 14 años antes que Romero pero murió prematuramente en 1961.  En cierto sentido, Valladares presagia a Rutilio Grande, y puede ser un eslabón perdido en la interpretación de Romero.
No es ninguna exageración decir que Valladares fue una de las figuras más importantes en la vida de Romero.  Compañeros del seminario, vivieron aventuras inolvidables durante sus años de seminario y sacerdocio.  Convivieron en Roma durante seis años de estudio seminarista; y estuvieron detenidos juntos por tres meses en un campo de concentración cubano durante su viaje de regreso a su patria.  Romero estuvo presente durante la ordenación sacerdotal de Valladares, en su ordenación episcopal, y hasta en el momento preciso de su muerte.  Valladares presenció la consagración de Romero como sacerdote y la alabó con una conmovedora poesía.  Valladares es uno de solo dos amigos a quien Romero llama su “hermano” (aparte de sus hermanos naturales—el otro es Rutilio Grande), y confiesa en su diario en 1979 que “lo siento siempre tan cerca”.
Valladares fue identificado con Romero desde el principio.  Era sobrino de Mons. Juan Antonio Dueñas, el obispo que llamó a Romero al sacerdocio.  Valladares y Romero eran sus mejores seminaristas.  Según una versión de los hechos, Valladares y Romero salieron empatados en el concurso para ir a hacer el seminario en Roma.  Valladares, cuatro años mayor que Romero, fue primero en 1935.   Cuando Romero llega a la Ciudad Eterna en 1937, Valladares lo espera para ser su hermano mayor consejero; un compatriota y conocido que vive con él los momentos más culminantes de su vida espiritual.  Cuando Romero es ordenado sacerdote el 4 de abril de 1942, Valladares le dedica estos versos, algunos de ellos muy proféticos (el negrillo es mío):
HOSTIA DE PAZ 

Fue un instante no mas … y el pobre barro
al calor de unos labios se esfumó!
y, atónito, dilató mis pupilas
y me hallo ante un milagro del amor! 

Sacerdote, ese ósculo de Cristo
ha invadido tu ser,
penetró hasta tu alma y te hizo eterno,
divino como él! 

taumaturgo, en la cuenca de tus manos
sus prodigios dejó;
para que ames y sufras, en tu pecho
metió su corazón. 

Amor, dolor, siempre en sublime,
siempre asi en armoniosa dualidad;
en la cruz son la muerte que redime
y en el pan son la hostia del altar! 

sacerdote, eres hostia. No has sentido
la culpa de los hombres sobre ti?
tu sublime estructura se ha formado
para amar y sufrir. 

Sacerdote, eres hostia. Abre tus ojos
y en un fondo de llanto y de pavor,
mira que se alzan mil escuetos brazos
siluetas del dolor. 

El odio con su rictus de venganza
se arroja por doquier.
Y es Caín fratricida que se sacia
con la sangre de Abel. 

Fue un instante nomas ... y se abrió el cielo
con su aurora pascual
y en las manos de Cristo el pobre barro
se hizo una hostia de paz! 

Sacerdote, tu nombre es un poema
de amor y de dolor;
para amar y sufrir, Cristo en tu pecho
con un beso dejó su corazón. 

En tu rica patena los dolores
de los hombres estrecha a tu dolor;
y la llama que abrase el holocausto…
sea siempre tu amor ... ! 

Los dos jóvenes sacerdotes, Romero y Valladares, fueron íntimos colaboradores.  El Padre Rafael Valladares fue su mejor amigo entre todos los sacerdotes”, recuerda Doris Osegueda, secretaria de Romero en Piezas Para Un Retrato (UCA Editores; Sexta Edición, 2011).  Muy distintos los dos, pero se complementaban. Valladares era más de escribir, Romero de hablar”.  Valladares era alegre y llevadero, y Romero más estricto y reservado.  Osegueda recuerda que Valladares hacía bromas de los disgustos de Romero al ver sacerdotes jóvenes sin sotana y otros comportamientos que él consideraba escandalosos.  ¡Éste se enferma porque se enoja! Con lo fácil que se le sale el indio siempre va a estar lleno de achaques. Yo, como no me enojo”, reía Valladares.
El humorismo de Valladares ocultaba dos tremendas realidades.  Una era su salud, que siempre fue delicada.  Sufrió en Roma, bajo la escasez de alimentos debido a la Segunda Guerra Mundial.  Su salud decayó notablemente después del episodio de la detención en Cuba, y le costó recuperar, y finalmente su condición se volvió precaria después de ser nombrado obispo.  Finalmente, murió en 1961, a causa de insuficiencia renal crónica después de una prolongada dolencia.
Segundo, Valladares compartía la ortodoxia de Romero, pero sabía expresarla a través de las risas.  En su reseña sobre Valladares, en la segunda edición de su libro La ciudad donde se arrancan corazones, alma y memoria de San Juan Opico, 2013, Saúl Antonio de Paz Chávez revela que Valladares sufrió mucho porque “no quería que nadie lo viera sin sotana ni en la cama”.  Los dos, Valladares y Romero, eran “excelentes latinistas” dice Oscar Manuel Doñas e instruían a los seminaristas en el lenguaje litúrgico de la Iglesia en el seminario menor de San Miguel, que los dos regían.  Entre las últimas palabras de Valladares, el día de su muerte fue pedir “Mi breviario… en latín”, para rezar las preces de su agonía final.  Óscar Romero estuvo presente cuando su amigo exhaló su último suspiro, y escribió sobre el hecho en una reflexión que tituló “Murió como santo porque vivió como sacerdote” (compárese el título de la biografía de Mons. Romero por Jesús Delgado, Así tenía que morir: ¡sacerdote! porque así vivió: Mons. Óscar A. Romero, Ediciones de la Arquidiócesis de San Salvador, 2010).
Mons. Romero y Mons. Valladares.
Es de suponer que Mons. Valladares inspiró e influenció sobre el ministerio de Mons. Romero.  Pero, ¿cuáles fueron los puntos de coincidencia?  Propondría tres inspiraciones de Valladares.
Primero, en el estilo episcopal.  Valladares tomó las palabras “SINT UNUM” (Sean Una Cosa) de la Oración Sacerdotal de Cristo (Juan 17:1-5) como su lema episcopal.  Escribe Saúl de Paz que “hacia esa unificación en la calidad en torno de la jerarquía [Valladares] ordenó toda su inteligencia y santidad”.  Romero también adoptó una expresión de unión eclesial como su lema—“Sentire Cum Ecclesia” (Sentir con la Iglesia) de los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola, que explicó, “concretamente significa apego incondicional a la Jerarquía”.
Segundo, por su fama como “constante voz por una auténtica reforma social con base en la Doctrina Social de la Iglesia”. Desde su niñez, Valladares amó la justicia, veneraba una imagen de Mons. Ricardo Casanova y Estrada, el arzobispo guatemalteco exiliado por el general Manuel Lisandro Barillas Bercián por sus críticas al gobierno.  Mons. Arturo Rivera y Damas, sucesor de Mons. Romero como Arzobispo de San Salvador fue obispo a la par de Valladares. Rivera recordaba que Valladares llamaba a los pobres “los preferidos de Dios”, y le presentó de modelos a San Nicolás, “el obispo de los pobres”, y Mons. Von Galen, “el León de Münster”.
Finalmente, no se debe despreciar el aspecto sentimental.  Por supuesto, no podemos saber el alcance de esos vínculos, pero me atrevo a especular sobre dos.  Primero, me parece que Valladares presagia y prefigura al P. Rutilio Grande.  Valladares tenía 48 años cuando murió; Grande tenía 49.  No sé si la muerte de Grande hubiera tenido el mismo impacto sobre Romero si Grande no hubiera sido un sacerdote apegado a la doctrina y en comunión con el arzobispado, con un historial de amistad con Romero, así como Valladares.  Segundo, el aniversario de la ordenación sacerdotal de Valladares puede haber influido en un día decisivo de Mons. Romero.  Cuando Mons. Romero se encontraba en Tierra Santa para el aniversario de la ordenación de Valladares en 1956, ofreció una misa en la Basílica de la Bienaventuranzas en su nombre.  La última homilía de Mons. Romero ofrecida el 23 de marzo de 1980 fue en el 40 ° aniversario de la ordenación de Valladares. Yo pensaría que esta fue el más grande tributo (ya sea deliberadamente o por coincidencia) a su gran amigo.
Cuando Mons. Valladares falleció en 1961, Opico (la tierra donde nació) y San Miguel se disputaban el derecho de recibir sus restos mortales.  El Arzobispo de San Salvador, Mons. Luis Chávez y González, determinó que sus restos reposarían en la cripta de la nueva catedral que se estaba construyendo en la ciudad después del incendio de la iglesia antigua.  Esa cripta ahora es conocida como “La Cripta de Mons. Romero”, y allí reposan dos viejos amigos que no supieron que iban a estar unidos en la muerte como lo estuvieron en la vida, haciendo cumplir el evangelio que nos dice que Jesús envía a sus discípulos “de dos en dos” (Marcos 6, 7).
La Catedral en construcción, fotografiada por Romero. Área de la cripta.
En el 50 ° aniversario del Pacto de las Catacumbas y el 26 ° aniversario de los Mártires de la UCA.