Monday, November 20, 2006

EL PRÓXIMO ARZOBISPO DE SAN SALVADOR

Este pensamiento es en gran medida un reconocimiento de que un proceso de canonización es en parte un proceso humano -- es a fondo un proceso divino, pero tiene necesariamente su aspecto humano ya que son seres humanos los que lo deben llevar adelante. En estos días, acaba de marcarse el 17º aniversario de la Masacre de la UCA, un acontecimiento que nos apunta a la realidad humana de la Iglesia, y de la dimensión personal del martirio. Es una fecha significativa para la Iglesia Salvadoreña, ya que fué en esa misma fecha, un 16 de noviembre, que en 1924 Mons. Luis Chávez y González fue ordenado sacerdote, y fué un 16 de noviembre, que en 1932, Mons. Fernando Sáenz Lacalle, nació en Cintruénigo, España. Hace 74 años. Llegamos al punto esencial, que ahora queda menos que un año para que el arzobispo actual de San Salvador cumpla 75 años, la edad cuando se hace obligatorio que un obispo católico se retire.

Esta fué la circumstancia en que, en un febrero de 1977 se anunció que Mons. Óscar A. Romero, llegaría a ser el arzobispo metropolitano de San Salvador, llegado el momento en que el arzobispo por 38 años se tenía que jubilar. Tres décadas después, otro cambio arzobispal en esa sede dislumbra no solamente la pastoral de esa arquidiócesis, sino también el camino que el arzobispo que se inauguró hace treinta años llevará hacia los altares. Resulta que las grandes preguntas restantes en el proceso de canonización se Mons. Romero se le ceden a la sabiduría y discreción del obispo local, que en este caso sería el Arzobispo de San Salvador. Durante su gestión que surge desde 1995, Mons. Sáenz ha respaldado firmemente el proceso de canonización de su predecesor, pero ha marcado los límites de su apoyo, observando que no se debe adelantar la canonización de Mons. Romero con un proceso "popular" que lo declare santo antes de que se cumplan los procedimientos de Roma, y pautando que no puede haber canonización mientras se use la figura del presunto santo para hacer campañas políticas.

Muchos consideran que si el obispo auxiliar, Mons. Gregorio Rosa Chávez es nombrado sucesor de "Don Fernando", el Arzobispo Rosa no tuviera ninguna inquietud por recomendar que "San Romero" se beatificara cuanto antes, y es posible que su accesión a proceder de manera expedita sería suficiente para acelerar el proceso de beatificación. Sin embargo, el caso de 1977 es uno que nos recuerda que no es automático que el obispo auxiliar sea nombrado el sucesor. En esa circumstancia, el obispo auxiliar de aquel entonces, Mons. Arturo Rivera y Damas, fue sobresaltado por el Vaticano y en su lugar fue nombrado el obispo de Santiago de María, Mons. Romero, como el nuevo arzobispo de San Salvador. Es más, el mismo Mons. Rosa ha sido ignorado una vez, ya que cuando murió Mons. Rivera, ya era Mons. Rosa el obispo auxiliar, y el Vaticano prefirió al obispo castrense, Mons. Sáenz, que al jóven obispo auxiliar. Pero esta vez, Mons. Rosa ya no es un niño, y el Vaticano tendría que ignorar fuertes antecedentes para no nombrarlo el próximo obispo. Será este año muy importante para leer las claves secretas de esa sucesión.
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