Wednesday, February 02, 2011

POR QUE MONS. ROMERO NO VA EN EL «CARRIL EXPRESO» A LA BEATIFICACIÓN


Cuando la causa de canonización de Mons. Romero llegó al Vaticano a fines de los años 90, se consideraba que avanzaría sobre “carril expreso”, pero un nuevo balance apunta a la falta de respaldo jerárquico como el causante de la demora en la tramitación de la causa. El reconocido vaticanista estadounidense John Allen del National Catholic Reporter ha escrito un análisis sobre las beatificaciones de personajes importantes como Juan Pablo II, Madre Teresa y el Padre Pío, que se han dado en tiempo récord, de manera relativamente rápida (en menos de 30 años). Allen llama a estos, los casos “carril expreso” por la velocidad con que progresan. “Aparte de una reputación de santidad personal y reportes de milagros, hay cinco características que comparten casi todos estos casos carril expreso”, escribe Allen, y apunta a los siguientes:

• “Primero, la mayoría tienen una organización detrás de ellos completamente comprometida con la causa, con los recursos y la comprensión política para avanzar la pelota.

• “En segundo lugar, varios de los casos del carril expreso implican un 'primero', generalmente para reconocer una región geográfica específica o a una población infrarrepresentada.

• “Tercero, hay a veces un tema político o cultural simbolizado por estos candidatos que presta una percepción de urgencia.

• “Cuarto, las causas logran el carril expreso porque el papa de turno tiene una inversión personal.

• “Quinto, los casos carril expreso disfrutan generalmente del respaldo jerárquico de forma aplastante, de los obispos de la región y en Roma”.
Para Allen, este quinto punto es determinante en el caso Romero. “El criterio del respaldo jerárquico también puede ayudar a explicar porqué la causa de Romero no se está moviendo con la misma velocidad”, escribe Allen. “Debido a su asociación con la teología de la liberación, Romero era una figura polarizante entre sus compañeros obispos latinoamericanos, algunos de ellos todavía están en la escena”. La oposición de ciertos clérigos latinoamericanos no será sorpresa para lectores de este blog, ya que habíamos hecho la misma valoración de los hechos en una nota publicada en este espacio en el 2006.

Pero, aparte de la falta de respaldo jerárquico, cabe mentar que el caso Romero ha estado deficiente en otra de las cinco caracteríscas señaladas por Allen, que es el primero de los criterios, el respaldo de algún grupo bien organizado y con fuertes recursos económicos. Desgraciadamente, ser “el Obispo de los Pobres” no resulta en muchos aportes económicos a la causa de canonización de Romero, una causa que verdaderamente necesita de muchos estudios y expertos para esclarecer temas políticos, históricos y del derecho canónico, ya que se trata de uno de los casos más reñidos que se ha postulado para la canonización, y en lugar de contar con estos recursos, la causa Romero carece de las más mínimas necesidades. Durante el año 2000, este servidor llegó a conocer que los postuladores en el Vaticano, no tenían las grabaciones de las homilías de Mons. Romero por falta de recursos económicos (cuando el contenido de las homilías era un tema clave para determinar el resultado de un estudio de su ortodoxia entonces bajo análisis). Esto ha sido una grave desventaja para la causa de Mons. Romero ante las causas célebres de personajes del catolicismo mundial como son Juan Pablo II, Madre Teresa y el Padre Pío.

De los tres criterios restantes, Mons. Romero saca un balance positivo, ganando dos y empatando uno de los tres puntos. Mons. Romero, al ser beatificado, representaría un “primero” para El Salvador, pero no para Centro America, ya que la Sor María Romero Meneses ya sacó adelante a Nicaragua y el Hermano Pedro Betancúr a Guatemala. O sea que ese punto queda cancelado, mientras que en los otros, Mons. Romero sale favorecido. Con respecto al simbolismo por un tema importante, está muy claro que Mons. Romero sería representante de la doctrina social de la Iglesia, y al ser beatificado se convertiría en su exponente más importante, como también en el mártir más sobresaliente del siglo XX. Finalmente, Mons. Romero también cuenta con el compromiso papal, ya que Juan Pablo II visitó dos veces sus tumba, y Benedicto XVI ha hablado muy favorablemente de él en reiteradas ocasiones. Sin embargo, las deficiencias en los asuntos de organización-recursos y de respaldo jerárquico ciertamente explican la lentitud que se ha dado.
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