Thursday, June 16, 2011

PIRONIO


Algunos han propuesto que Óscar Romero experimentó una “conversión” después del asesinato de su amigo el P. Rutilio Grande en 1977. Los cables diplomáticos de la embajada estadounidense argumentan un giro radical en Mons. Romero después del golpe de estado en 1979. No obstante las posibles viras estratégicas de momentos como esos, proponemos una fecha del cambio más radical en la interioridad de Mons. Romero que antedata todas estas—agosto y septiembre de 1972. Fue entonces que Romero asistió un retiro espiritual en Antigua, Guatemala, presentado por el argentino Mons. Eduardo Pironio; un ejercicio espiritual que cambió la vida de Romero y de muchos de los que estuvieron allí presentes, que incluyeron el mártir guatemalteco Juan Gerardi; el protagónico nicaragüense Miguel Obando y Bravo; y los progresistas salvadoreños Luis Chávez y González, el mismo Romero, y Arturo Rivera y Damas (foto).

Mons. Romero caracterizó el encuentro como “un verdadero cenáculo de Pentecostés centroamericano”. (O.A. Romero, Noticias de Monseñor Romero, Desde el Mes de Reflexión, DIARIO DE ORIENTE N°. 30822, págs. 1 y 4, 5 de septiembre de 1972, disponible aquí.) Mons. Pironio ofreció el mismo programa como el retiro papal de Semana Santa en el Vaticano en 1974. (Card. O.A. RODRÍGUEZ Maradiaga, SDB, “Monseñor Romero: Un Obispo para el Tercer Milenio”, Serie de discursos Mons. Romero de la Universidad de Notre Dame, 19 de marzo, 2002.) Ya siendo arzobispo, Mons. Romero confesó haberse respaldado en el prelado argentino para fundamentar sus lineamientos pastorales: “que conste que yo estudio la teología de la liberación a través de estos teólogos sólidos, como es el Cardenal Pironio ... hombre de la plena confianza del Papa”. (Homilía del 24 de Julio de 1977.)

Fue de la presentación de Mons. Pironio en Antigua que Mons. Romero derivó la frase “Iglesia de la Pascua”, con la que tituló su primera Carta Pastoral de abril 1977. (Rodríguez, Op. Cit.) En el programa del retiro, Mons. Pironio había declarado, “La expresión ‘Iglesia de la Pascua’ lo resum[e] todo: una iglesia de la cruz y la esperanza, de la pobreza y la contemplación, de la profecía y el servicio”. (E. PIRONIO, Vogliamo vedere Gesù: Meditazioni sulla Chiesa, Edizioni Paoline, 1978.) Continuaba Pironio, “La Iglesia de la pascua no es precisamente una Iglesia ‘triunfalista’ o ‘del poder’. Todo lo contrario. Una Iglesia pascual es ante todo una Iglesia del anonadamiento y la crucifixión, la pobreza, la persecución y la muerte”. (PIRONIO, Op. Cit.) Estas ideas son notables en la pastoral de Mons. Romero (“No nos avergonzarnos nunca de decir 'La Iglesia de los pobres'.”).

Mons. Romero grabó sus impresiones del retiro de Antigua en 1972 en una nota para un periódico de la Iglesia. “El retiro espiritual que nos predicó desde la primera noche, Monseñor Pironio”, reportó el entonces obispo auxiliar, “nos situó precisamente en esta ‘hora’ de nuestra historia que como ‘la hora’ de Jesús,” esa hora era, “una hora de cruz pascual, de dolorosas esperanzas, que reclama de los pastores actuales un gran silencio de oración, abierto a la Palabra de Dios, una gran pobreza de espíritu que es disponibilidad de diálogo y de servicio”. DIARIO DE ORIENTE, Op. Cit. Media década después, Mons.  Romero recordó esas propias palabras en su primera carta pastoral, en la que profundizó sobre la hora difícil en que asumió su cargo: “‘Hora –diría el Cardenal Pironio- de cruz y de esperanza, de posibilidades y riesgos, de responsabilidad y compromiso’; hora, sobre todo, de mucha oración y contemplación para interpretar, desde el mismo corazón de Dios, estas señales de nuestro tiempo para saber prestar el servicio que como Iglesia debemos a estos justos anhelos de nuestros hermanos”. (O.A. Romero, Primera Carta Pastoral, IGLESIA DE LA PASCUA, abril 1977.)

Aparte de las enseñanzas del retiro, Mons. Romero también se acopló a otras formulaciones de Pironio:
  • Pironio dijo que, “el único camino de un cambio verdadero pasa siempre por el corazón de las bienaventuranzas del evangelio” y Mons. Romero tituló una de sus últimas homilías, “La pobreza de las bienaventuranzas, fuerza de la verdadera liberación”.
  • Pironio hablaba de que la “dimensión … religiosa de la Iglesia” incluye “la reivindicación cristiana de la justicia” y Mons. Romero dio un famoso discurso sobre la “La Dimensión política de la fe”.
  • Mons. Romero fue constante en su admiración del prelado, llamándolo un “buen intérprete de Medellín” en 1971, y un “gran promotor de la auténtica liberación de América Latina” en 1977
Mons. Romero recibió la orientación al principio de la década de los 70, y al final de la década confirió con el prelado argentino, a quien consideraba un amigo, y quien había sido elevado a cardenal y puesto a cargo de la Sagrada Congregación para Religiosos en el Vaticano. El Card. Pironio confirmó y validó el empeño de Mons. Romero por poner en práctica los principios de Antigua. “¡Animo Romero!”, le dijo con entusiasmo, “lo peor que puedes hacer es desanimarte”. La confirmación fue un esmero para Monseñor: “me fui, dejándome en el corazón una nueva fortaleza de mi viaje a Roma”. Su Diario, 9 de mayo de 1979.

El proceso de beatificación del Card. Eduardo Francisco Pironio se inició el 23 de junio de 2006.
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