Tuesday, July 14, 2015

Resumen de la Beatificación Romero


 
BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO, 23 DE MAYO DEL 2015
 

 



Esto fue publicado originalmente en FirstThings.com el 8 de julio de 2015.

El arzobispo salvadoreño Óscar Romero, asesinado por un francotirador de ultraderecha celebrando misa en 1980, fue elevado a los altares en una magnífica ceremonia de beatificación en San Salvador este mes de mayo. La beatificación de Romero estuvo llena de notas de reconciliación, que parecían marcar el final oficial del luto por la guerra civil salvadoreña, oficialmente desatada por su asesinato. Las palabras del Salmo 125, entonado por el coro, parecía resumir el día: “Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares”. Medio millón de personas se reunieron alrededor de un altar temporal tapizado en rojo martirial y coronado en los colores Vaticanos de amarillo y blanco, en una emblemática plaza de San Salvador llamada Salvador del Mundo por el homónimo patrón del país. Cinco presidentes latinoamericanos estuvieron presentes, y tanto el Papa como el Presidente de los Estados Unidos emitieron declaraciones para la ocasión. Casi 1.300 sacerdotes concelebraron; la procesión de entrada se tardó media hora en completar. El templete estuvo respaldado por un volcán imponente, y sobrevisto de un halo solar inesperado que apareció poco después que fue proclamada la beatificación de Romero.
El templete.

Cuando el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos—el funcionario Vaticano a cargo de la ceremonia—entró en la plaza, estaba sonriendo y saludando, al parecer incorporándose al espíritu entusiasta del evento. El tono alegre del coro de 125 miembros en cuatro voces hacía pensar en un grupo evangélico norteamericano, y un observador desinformado podría ser perdonado por no darse cuenta que se trataba de la beatificación de un hombre que había sido asesinado apenas treinta y cinco años antes en medio de masacres generalizadas y una fratricida guerra civil. Todo sobre la escena estaba en marcado contraste con el pavor de aquellos años. Mientras que Romero había sido anteriormente una figura divisiva, ahora era universalmente acogido. La hermana y el hijo del hombre acusado de haber ordenado su asesinato tenían asientos VIP en la ceremonia. Si bien Romero había sido rechazado por sus compañeros obispos salvadoreños, los aproximadamente cien obispos en la beatificación vestían casullas luciendo su escudo episcopal, y el Cardenal Amato llevaba una mitra blasonada con el lema episcopal de Romero: “Sentir con la Iglesia”.
Vendedora ve la procesión de los obispos.

Siguiendo el evento, viendo el transcurso de la celebración eucarística”, dijo Luis Badilla, un observador de la iglesia con sede en Roma, “tengo la fuerte sensación de que Romero estaría muy feliz. Me ha parecido una ceremonia muy mansa, muy humilde, bellísima. No ha faltado nada y nada ha sobrado. Ha sido una ceremonia desde la pobreza en dignidad, al igual que Romero”. La asistencia fue al menos igual a, y probablemente ha superado, la de las beatificaciones del Padre Pío, de la Madre Teresa y de San Josemaría Escrivá, pero todo ha corrido sin ningún contratiempo.

Lea el resto de esta nota (en inglés) en FirstThings.com.
Fieles se arrodillan en el pavimento durante la Comunión.

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