Monday, July 20, 2015

Rezando por un milagro


 
BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO, 23 DE MAYO DEL 2015
 




Niñas lanzan pétalos de flores en una procesión de las reliquias del Beato Oscar Romero en Zacatecoluca, El Salvador, el 18 de julio 2015.
 
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Tras la beatificación de Monseñor Óscar A. Romero en mayo, la Arquidiócesis de San Salvador promulgó directrices para el milagro que se requerirá para que el Beato Romero pueda avanzar hacia la santidad, la fase final del proceso de canonización. De acuerdo con el documento publicado por la Iglesia salvadoreña y un experto sobre la canonización consultado por «Súper Martyrio», para que el Beato Romero se convierta en “San Romero”, sus seguidores tendrán que demostrar la ocurrencia de un milagro a través de su intercesión, y comprobarlo por medio de un riguroso proceso médico de confirmación.

«Súper Martyrio» entrevistó al P. William H. Woestman, omi, JCD, un abogado canónico y autor de un tomo prominente sobre la canonización de santos para que nos ayude a comprender lo que en cuanto a un milagro se requiere. El Padre Woestman editó Canonización: Teología, historia, Proceso, 2ª ed (Ottawa, Facultad de Derecho Canónico de Saint Paul University, 2014, 541 págs.). Actualmente se desempeña como Promotor de Justicia del Tribunal Metropolitano de la Arquidiócesis de Chicago, donde un milagro por otro candidato a la santidad de alto perfil está siendo estudiado. “Estamos en el proceso de investigación de un supuesto milagro por la intercesión del Beato John Henry Newman”, explica el P. Woestman. El Cardenal Newman fue beatificado por el Papa Benedicto XVI en 2010 y, al igual que Mons. Romero, está a un milagro de ser declarado santo.  También platicamos con David Mueller, de la Red de Apoyo a la canonización de Dorothy Day, acerca de la oración para apoyar la causa de un santo.

De mártires y milagros

Revisando algunos conceptos básicos, el proceso de la santidad consiste en dos pistas, y cada cual tiene dos pasos dentro de su trayectoria. En primer lugar, una persona puede ser santificada ya porque: (A) ha llevado una vida santa (el “camino de los confesores”—tal como el cardenal Newman) o (B), ha muerto por la fe (el “camino de los mártires”—tal como Mons. Romero). En segundo lugar, y no obstante por cual camino vaya, el proceso consiste de dos etapas: (1) la beatificación (que tanto Newman como Romero han alcanzado) y (2) la canonización (que ninguno de los dos ha alcanzado todavía). Los confesores necesitan un milagro (y una declaración de “virtud heroica”) para ser beatificados y un segundo milagro para ser canonizados. Para los mártires, el martirio en sí es el milagro que cuenta para la beatificación, pero se requiere un segundo milagro para la canonización.  Por ende, Mons. Romero, ya beatificado, necesita un milagro para la canonización.

Tipos de milagros requeridos

Los tipos de milagros que la Iglesia requiere para la canonización, de acuerdo con la orientación de la Iglesia Salvadoreña son “curaciones prodigiosas después de la invocación a un Siervo de Dios o a un Beato”. En consecuencia, el milagro requerido debe ser una curación médica que no tiene explicación según los procesos naturales: tal como, “la curación instantánea de una grave enfermedad, sin haber hecho uso de medicina alguna o de otras curas; la desaparición de una atrofia grave; o el hecho de que se cicatrice una herida instantáneamente”. (Como la orientación explica, “la naturaleza puede corregir la atrofia de un miembro o cicatrizar una herida, pero no lo hace nunca instantáneamente”). Para ilustrar, el milagro que llevó a la canonización de San Juan Pablo II fue el de una mujer que se curó de una aneurisma cerebral después que los médicos le habían dicho que sólo tenía un mes de vida. El fundador del Opus Dei San Josemaría Escrivá de Balaguer fue canonizado después de la cura de un paciente de radiodermitis crónica cancerosa, de esta enfermedad terminal. Santa Kateri Tekakwitha se convirtió en la primera santa “India” de Norte América en 2012 después de que un joven sobrevivió a una severa bacteria carnívora que los médicos habían perdido la esperanza de detener, declarando que el muchacho moriría.

Dónde—y con quién—puede originarse el milagro

El Padre Woestman explica que no es necesario que el milagro se produzca dentro del territorio en que Romero es reconocido como Beato (a diferencia de la canonización, que corresponde a la Iglesia universal, la beatificación se limita a una zona geográfica determinada). Por lo tanto, la persona que reporta un milagro no tiene que ser de El Salvador. “Puede venir de cualquier persona, de cualquier parte del mundo”. De hecho, la persona que declara el milagro ni tiene que ser católica (por lo tanto, la frase en la introducción de la orientación de la Iglesia Salvadoreña que habla de “un milagro que, por intercesión del Beato Oscar Romero, Obispo y Mártir, haya obtenido un fiel cristiano” no debe tomarse como limitación). En el caso de que el milagro se produzca en una diócesis distinta de San Salvador, “el obispo de la diócesis en la que la cura tuvo lugar es competente para llevar a cabo la investigación”, explica el P. Woestman, señalando el milagro en el caso mencionado anteriormente del Beato Newman (la causa Newman es promovida por el Oratorio de Birmingham en Inglaterra, pero el milagro se está investigando en los EE.UU.).

Cuándo puede surgir el milagro

Aunque no hay ninguna limitación geográfica de donde puede ocurrir el milagro, sí existe una limitación temporal sobre cuando ocurrió. Dice la orientación de la Iglesia Salvadoreña: “Se requiere otro milagro realizado después de la Beatificación para obtener la Canonización”. El P. Woestman confirma que el milagro debe ocurrir en algún momento después de que Romero fuera beatificado. “La cura debe ser posterior a la beatificación; cualquier momento después de la beatificación, incluso inmediatamente después”, dice. Monseñor Romero fue beatificado el sábado 23 mayo, 2015, aproximadamente a las 10:26 AM Tiempo de San Salvador. El milagro debe ocurrir en algún momento después de esa hora.

Cómo orar por un milagro

Aquellos que esperan obtener un milagro por la intercesión del Beato Romero deben orar a Oscar Romero utilizando la tarjeta de oración publicada por la iglesia de San Salvador (foto). También deben tomar medidas para garantizar que cualquier milagro obtenido a través de su oración sea trazable a Romero para que pueda ser utilizado para promover su canonización. “La intercesión debe ser principalmente a través del Beato Romero”, dice el P. Woestman. Teniendo en cuenta este requisito, sería razonable tomar medidas que no dejarán duda de que la intercesión vino “principalmente a través del Beato Romero”. Por ejemplo, si la familia y los amigos del enfermo oran sin cesar exclusivamente al Beato Romero, entonces será más adelante más fácil demostrar que la cura se obtuvo “principalmente a través del Beato Romero”, mientras que, si rezan al Beato Romero, pero también a San José y San Judas y San Antonio, entonces el tema puede complicarse, y sería más difícil demostrar que la curación se obtuvo “principalmente a través del Beato Romero”.

Cómo informar sobre un milagro

Alguien que ora al Beato Romero y cree que ha obtenido un milagro por su intercesión debe redactar una declaración que resuma los hechos que lo llevan a esa creencia. En concreto, la Iglesia Salvadoreña pide “una relación escrita, lo más minuciosa y detallada posible, sobre los siguientes datos: [i] síntomas de la enfermedad; [ii] diagnóstico y pronóstico de los médicos; [iii] eventuales curas; [iv] desarrollo de la enfermedad; [v] a quien se encomendó el enfermo; [vi] si la curación fue instantánea; [y vii] controles médicos después de la curación”. Una vez que se haya recopilado la información, debe ponerse en contacto con la Oficina para la canonización de Monseñor Romero, de la Arquidiócesis de San Salvador, Tel.: 2234-5347 / 2234-5300 ext. 147, Avenida Dr. Emilio Álvarez y Calle Dr. Max Bloch, Colonia Médica, San Salvador, El Salvador, CA.   MilagrosBeatoRomero@GMail.com  La oficina de Canonización asumiría a partir de entonces la investigación. (Si alguien tiene alguna información relevante, también pueden ponerse en contacto con «Súper Martyrio» y yo estaría dispuesto a ayudar con el informe o los contactos.)

Oraciones de apoyo

Por último, más allá de la necesidad de oraciones por la intercesión en casos específicos, los fieles pueden y deben orar por la canonización de Monseñor Romero, generalmente. Los seguidores de la Sierva de Dios Dorothy Day que rezan por su beatificación son ejemplares en este sentido, como lo son los Caballeros de Colón que rezan por la beatificación de su fundador el P. McGivney. Ambos grupos han organizado programas estructurados y detallados para alentar constante oración invocando sus patronos. David Mueller, de la Red de Apoyo a la canonización de Dorothy Day, dice a «Súper Martyrio» que los devotos de Day han organizado 54 grupos que suman más de 2.000 miembros que oran por la causa de Day. Mueller conoció a Day en la década de 1970, y cree que también puede haber sido el beneficiario de su intercesión cuando se recuperó de un cáncer de las vías biliares en 2005. Los seguidores de Day han logrado—y superado—su meta de tener por lo menos 31 grupos de oración de manera que si cada uno reza al menos una vez al mes en un día diferente del mes, habrá literalmente un grupo orando por la beatificación Day todos los días del año. Aunque es demasiado pronto en el proceso de Day para investigar milagros, sus seguidores están preparando muchos casos prometedores. “Y si uno cree en el poder de la oración, como nosotros creemos, bien vale la pena”, dice Mueller.

Por lo tanto, hago un llamado a los devotos Romero a comenzar a rezar un Rosario todos los viernes por la intención general de obtener la canonización de Mons. Romero, y de las necesidades específicas de aquellos devotos desconocidos que puedan estar orando por un milagro por su intercesión. A base de la respuesta a las iniciativas anteriores para lanzar novenarios de oración en apoyo de su beatificación, creo que muchos están interesados ​​en apoyar la causa de esta manera. “La oración es fuerza”, nos decía el Beato Romero. “La oración es la respiración de la Iglesia, es su gran necesidad. Y cuando se organiza una jornada de oración no estamos haciendo otra cosa que manifestando la salud de esa Iglesia que puede respirar; que respira, que ora, que sabe que no es en la tierra donde está su fuerza, sino que trasciende a Dios”. (Homilía del 20 de julio 1979.)

Ofrezco nuevamente el «Rosarium» publicado aquí para este propósito sagrado. Y en las palabras de la Iglesia Salvadoreña: “Pedimos al Señor que todo sea para su gloria y para el bien de todos los que lo aman”.

Beato Óscar Romero, ¡ruega por nosotros!

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