Thursday, June 14, 2018

Para peregrinos del Norte


AÑO JUBILAR por el CENTENARIO del BEATO ROMERO, 2016 — 2017:


Foto 206Tours.com.
#BeatoRomero #Beatificación
Exactamente cuatro meses de la canonización del Beato Oscar Arnulfo Romero, obispo y mártir, junto con 5 beatos más, en Roma, el 14 de octubre 2018, esta es la segunda de varias notas que pienso subir sobre viajar a Roma para las canonizaciones—o de ser parte del evento por otro tipo de participación.
En mi primera entrega, escribí sobre dos posibilidades generales para participar en la canonización: ir a Roma a presenciar la ceremonia en persona o participar desde El Salvador, para los numerosos salvadoreños que no pueden hacer el viaje.  Ahora quisiera reconocer dos aspectos implicados en lo anteriormente expuesto pero no definidos explícitamente: (1) la participación por parte de la diáspora salvadoreña en la peregrinación a Roma; y (2) la posibilidad de peregrinar a la tierra del santo, como una opción alternativa, especialmente para los estadounidenses no salvadoreños.
La diáspora en la ruta del peregrino
Al principio de esta semana, Mons. Vincenzo Paglia, el postulador de la causa de canonización de Mons. Romero, grabó un video invitando a los salvadoreños a acudir a la ceremonia de canonización en Roma el 14 de octubre, en cual Romero se convertirá en el primer salvadoreño en ser reconocido como santo, “San Romero del Mundo”.  Desgraciadamente, las grandes mayorías salvadoreñas no tienen posibilidades de acatar ese llamado, por mucho que desearían hacerlo, por falta de recursos económicos.  Sin embargo, muchos de los salvadoreños que residen en Estados Unidos sí tienen ingresos suficientes para costear el viaje, y se les debería tomar en cuenta en los esfuerzos para atraer una presencia salvadoreña a la ceremonia.
Según un estudio sobre la diáspora salvadoreña, la población de migrantes originarios de El Salvador y sus familias en Estados Unidos es de 2.1 millones, entre quienes la participación en la fuerza laboral supera la de la población general (75% de salvadoreños en EE.UU vs. 64% de la población estadunidense en general).  Sin duda, es una populación con muchos limitantes, incluyendo falta de documentos en muchos casos, pero representa un grupo importante de tomar en cuenta—lejos de las brutales caracterizaciones del ocupante de la Casa Blanca, que los quiere pintar como criminales y originarios de un “agujero de m---”.
En realidad, una comunidad que empezó como un bando de refugiados de guerra ha alcanzado logros importantes: 14% de ellos cuentan con salarios que los coloca en el top 25% de ingresos familiares de EE.UU (o sea más de $90,000 anuales); 4% con salarios en el top 10% (o sea más de $120,000).  Con concentraciones imponentes en Los Ángeles, Nueva York y Washington, entre otras ciudades, sería posible hacer campañas dirigidas, para exhortarles a tomar parte del histórico proceso y desafiar los estereotipos negativos sobre la gente de San Romero.
El énfasis podría ser un retorno a, y reafirmación de, su identidad, desde el éxodo.
La peregrinación a la cuna del Santo
Por otro lado, también debemos reconocer que muchos norteamericanos son admiradores de Mons. Romero y, aunque quisieran ir a la canonización, quizá un viaje a Roma les resulte afuera de su alcance.  Para ellos, podemos proponer la idea de hacer un peregrinaje a El Salvador, lugar que ha sido destino de peregrinación romeriana por varios años.
Una posibilidad sería ir a El Salvador y vivir el momento a la par del pueblo salvadoreño.  Sin embargo, talvez la idea de presenciar el momento preciso de la canonización en El Salvador no sea muy atractivo, ya  que va a suceder cuando sean las 2 am en El Salvador y quizá, si vamos a ver la ceremonia en pantallas televisivas (como lo harán los salvadoreños en la misma plaza donde Romero fue beatificado), mejor preferiríamos hacerlo en la comodidad de nuestra propia casa.
Por eso existe otra alternativa, que es viajar en agosto, no para la canonización en Roma, sino para la peregrinación a Ciudad Barrios, donde nació Romero en 1917, para la segunda caminata en peregrinación “a la cuna del santo”.  Programado para mediados de agosto, empezando por eso del 2 de agosto y culminando el 4 de agosto, este evento iniciará las actividades preparativas para la canonización entre los salvadoreños.  Ya está siendo proyectado como la versión salvadoreña de la ruta de Compostela (la gran peregrinación de España).  Aparte de conocer el pueblito donde nació Romero, también ofrece la posibilidad de conocer el oriente del país, incluyendo los panoramas dominados por dos volcanes (San Vicente y San Miguel), y los lugares asociados con otros mártires salvadoreños.
El énfasis sería acompañar al pueblo salvadoreño, visitando los sitios sagrados del país de Romero.
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