Friday, September 23, 2016

“¡Rutilio, mi gran amigo!”



AÑO JUBILAR por el CENTENARIO del BEATO ROMERO, 2016 — 2017


Cuando el Ministro de Obras Públicas de El Salvador Gerson Martínez saludó al Papa Francisco después de una Audiencia General en la Plaza San Pedro, el oficial le presentó una reliquia modesta, artesanal con la imagen del P. Rutilio Grande y del Beato Romero.  El Pontífice se le quedó viendo a la imagen y exclamó: “¡Rutilio, mi gran amigo!”.
El funcionario repitió la acostumbrada invitación a que el papa latinoamericano visite El Salvador, peticiones que el pontífice escucha con una sonrisa cordial, pero sin hacer compromisos.  También hablaron de una escultura a ser colocada en una “Plaza a la Reconciliación” que se inaugurará para conmemorar el 25 ° aniversario de los Acuerdos de Paz en el marco del Centenario del Natalicio del Beato Romero el próximo año.  El ministro le comentó al papa que el escultor viene de uno de los sectores más vulnerables del país.  El Papa se quedó viendo el diseño de la obra y le dijo: “esta será otra puerta santa”.
Sin embargo, son los comentarios sobre el P. Grande los que llaman la atención.  Cuando el papa se refiere al mártir jesuita salvadoreño como “mi gran amigo”, el pontífice no se refiere a la amistad personal con su cofrade jesuita.  El papa ha dicho en una entrevista que conoció a Grande en una reunión de jesuitas latinoamericanos durante la década de los 70, pero que no tuvo gran oportunidad de acercamiento.  Más bien, cuando Francisco llama a Rutilio Grande un amigo, lo dice en el sentido espiritual, como lo dijo en su carta sobre Romero: “Quienes tengan a Monseñor Romero como amigo en la fe …”  Sobre el jesuita a dicho de que, “Después de su muerte me ha interesado mucho”, porque “dejó el centro por irse a la periferia”—una de las enseñanzas principales del papado de Francisco.
De hecho, Francisco también ha dicho que considera a Rutilio Grande como el autor intelectual de la beatificación de Romero, diciendo que la conversión de Romero fue el “primer milagro” del padre Grande, cuyo asesinato en 1977 provocó el desencadenamiento de una denuncia audaz por parte de Romero.  El proceso diocesano de la beatificación del P. Grande se clausuró el 16 de agosto del presente año y se encuentra en Roma a la espera de su conclusión.
Los documentos de la beatificación.

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