Friday, September 15, 2017

El Beato Romero en la apertura de la ONU


AÑO JUBILAR por el CENTENARIO del BEATO ROMERO, 2016 — 2017:


#BeatoRomero #Beatificación
El servicio religioso que inaugura la apertura de la sesión actual de las Naciones Unidas escuchó un llamado a que los diplomáticos sigan el ejemplo de Mons. Romero. La oración estuvo a cargo de Mons. John Barres, Obispo de Rockville Center, y coincidió con el aniversario de los ataques del 11 de septiembre. He aquí algunos fragmentos de su meditación. [Video (en inglés).]

Hace unas semanas en Long Island, donde asumí como obispo en enero, tuvimos una visita del cardenal Gregorio Rosa Chávez de El Salvador. El cardenal Rosa Chávez fue un amigo cercano y mano derecha del valiente arzobispo y mártir de El Salvador, Óscar Romero, que fue asesinado en 1980 mientras celebraba misa en un hospital para enfermos terminales. Fue asesinado minutos después de haber instado a los soldados a obedecer conscientemente a Dios en el respeto de la dignidad humana de sus prójimos en lugar de acatar directrices del gobierno y líderes militares ordenándolos a violar los derechos humanos de los demás mediante la tortura, la matanza y otras fechorías.
El cardenal Rosa Chávez y yo hicimos conjuntamente un llamamiento a una reforma migratoria integral en este país y a nivel mundial, fundamentando ese llamamiento en los principios de la dignidad de la persona, la vida humana y la familia y en la práctica de la justicia social que va a las raíces de los problemas sociales y de abordar sistemáticamente la pobreza. También hicimos un llamamiento a los pandilleros de Long Island y por todo los Estados Unidos, que se integran a las redes del tráfico humano y de los cárteles que exportan droga, a rechazar la cultura de la muerte y la deshumanización y retomar la cultura de la vida y del amor.
Monseñor Romero fue asesinado porque no se doblegó en la defensa del valor intrínseco de la vida de todas las personas, especialmente de los más pobres y marginados. Su mensaje en favor de la vida y de la dignidad nunca ha desaparecido, pero al contrario se vuelve más fuerte y más poderoso cada año. Qué conmovedor ha sido tener en marzo de 2015, con motivo del 35 aniversario de su muerte, una impresionante exposición en el Muro Curvo del Edificio de la Conferencia de las Naciones Unidas, en la que se detallaba su vida, su obra y su martirio, ilustrando que su ejemplo de servicio y liderazgo en la causa de la dignidad humana sigue brillando como una convocatoria que todos los pueblos del mundo deben emular.
Monseñor Romero—como los héroes del 11-S, como tantos agentes de las Naciones Unidas que dan su vida para llegar a zonas de guerra y pobreza abyecta para salvar vidas o darles una vida mejor—es una de las estrellas brillantes en el firmamento que iluminan las noches más oscuras del mundo y nos indica el camino hacia la realización personal levantando a los demás. Él nos enseña humildemente cómo fijarnos en las personas y esforzarnos eficazmente por la paz y por una vida decente para todos.
Al reunirnos esta noche en oración en la vigilia del comienzo de la 72ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, pidamos a Dios que bendiga los esfuerzos de todos los asociados con la ONU para promover la dignidad humana y los derechos humanos que fluyen para protegernos a nosotros y al mundo del flagelo de la guerra y la destrucción del medio ambiente, y para levantar a todos los que están al margen. Pidámosle que nos conceda la sabiduría, la prudencia, la perseverancia y la integridad, que nos dé el valor de no darnos por vencidos cuando nos encontremos con obstáculos y, misericordiosamente, de sacar bien a largo plazo incluso desde nuestros fracasos. Le pedimos de manera especial que conceda a los dirigentes ya todos los que trabajan para las Naciones Unidas, el don de la compasión y de la pasión para que, al igual que Monseñor Romero, al oír los gritos de los pobres, necesitados y abandonados, puedan estar a la altura de la esperanza que los pueblos del mundo depositan en ellos y, de hecho, abrir el camino a un mundo más unido, fraterno, justo y misericordioso.
Que Dios los bendiga a todos y los ayude a traer grandes frutos de la 72ª Sesión que comienza mañana.


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