Thursday, February 16, 2012

«SIETE» II


El año pasado reflexionamos sobre las últimas siete homilías de Mons. Romero en una serie de ponencias titulada “Siete Sermones a los Pobres”. Este año queremos profundizar sobre el mensaje que Mons. Romero quiso lanzar en sus últimas homilías revisando el contenido que direccionó específicamente a los pobres, y a las organizaciones populares que deberían llevar el interés de los pobres en su accionar.

Tomamos como punto de partida el lema del XXXII aniversario del martirio de Monseñor, el cual la Fundación Romero ha establecido como, “Ya basta de sufrimientos para el pueblo”, una frase de una homilía de Mons. Romero. Es indiscutible que Mons. Romero se guió por el bien común del pueblo, especialmente del pueblo sufrido y pobre. Una dimensión importante de su línea pastoral fue el mensaje que él tuvo para el mismo pueblo y los pobres, ya que su proyecto de liberación para los pobres requería que el mismo pueblo se preparara y se levantara para empezar a definir su propio destino. O sea, una parte de su mensaje era la admonición a los ricos, la denuncia de las injusticias, pero otra parte, de igual importancia, era su mensaje de liberación para los pobres, y este no ha sido reconocido debidamente en las conmemoraciones que se hacen sobre la prédica de Mons. Romero.

De hecho, existe la impresión, ampliamente aceptada, de que el mensaje de Romero era desequilibrado, o sea, casi exclusivamente enfocado en una crítica de la oligarquía y de las instituciones de derecha que defendían los intereses de los ricos. Muchas veces, parece que Mons. Romero adopta el mismo lenguaje de una dialéctica izquierdista para describir, y criticar la realidad social de su entorno, lo que hace pensar que Mons. Romero había adoptado ese mismo punto de vista. Al revisar lo que Monseñor decía en sus sermones, podremos ver que, en realidad, estaba usando el lenguaje de su audiencia porque quería hacerse entender con un segmento específico cuya atención había capturado—el segmento de las organizaciones populares, cuyo afán por organizarse era un esfuerzo que Mons. Romero quería acompañar.

Allí tenemos las cartas pastorales de Mons. Romero, en las que él mismo nos hace saber su estrategia. En su tercera carta pastoral, “La Iglesia y las organizaciones políticas y populares” (1978), Mons. Romero dijo que, “La Iglesia ... alienta y fomenta los anhelos justos de organización y apoya, en lo que tienen de justo, sus reivindicaciones”, añadiendo, “Pero no estaría completo el servicio de la Iglesia a estos esfuerzos legítimos de liberación si no los iluminara con la luz de su fe y de su esperanza cristiana, enmarcándolos en el designio global de la salvación operada por el Redentor Jesucristo”.

Desde esta óptica prestada por el mismo Mons. Romero, veremos que la idea que solo criticaba a la derecha es un mito, y que su prédica estaba realmente centrada sobre los pobres. Con ellos dialogaba, elogiando sus aspiraciones cuando estas eran nobles, pero también denunciando sus malas prácticas y excesos, porque estos también sustraían de su marcha hacia la dignidad y la liberación de tantas marginalizaciones. O sea, al decir “Ya basta de sufrimientos para el pueblo”, también estaba pidiendo que las fuerzas liberadoras fueran un verdadero servicio para el pueblo, y que no distrajeran de la meta.

Arte: “Monseñor Romero amigo”, Ángel Portillo, acrílico sobre lienzo. Muestra Colectiva Abierta, Catálogo Marzo 2011, San Salvador.

Siete Sermones a los Pobres:


I.) 17 de febrero de 1980 (Las Bienaventuranzas—inglés)

II.) 24 de febrero de 1980 (Cristo tentado por el Diablo)

III.) 2 de marzo de 1980 (La Transfiguración del Señor—inglés)

IV.) 9 de marzo de 1980 ("Si no os convertís, pereceréis")

V.) 16 de marzo de 1980 (La Reconciliación—inglés)

VI.) 23 de marzo de 1980 (La Ley para el Hombre)

VII.) 24 de marzo de 1980 (El grano de trigo—inglés)
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