Monday, April 22, 2013

DESBLOQUÉO - NOTA COMPLETA


Google Translate

(Redacción Super Martyrio) Monseñor Vincenzo Paglia, el clérigo a cargo de la causa de canonización de Mons. Romero, ha anunciado que el Papa Francisco le informó durante una audiencia el sábado, 20 de abril, que estaba autorizando que avanzara el proceso de beatificación.  Paglia dio a conocer este dato al final de una homilía en honor al obispo italiano Antonio Bello, conocido como " Don Tonino ", quien murió en 1993.  Este mismo día”, Paglia dijo desde el púlpito de la Catedral de Molfetta (en la costa adriática de Italia), “día de la muerte de Don Tonino, la causa de beatificación de Mons. Romero ha sido desbloqueada”. Además de ser el postulador o sacerdote principal responsable de la canonización de monseñor Romero, Paglia es el presidente del Consejo Pontificio para la Familia, una de las principales agencias vaticanas que responden al Papa. Sus declaraciones grabadas en video, en italiano, están disponibles en YouTube .  Al ser buscado por la prensa para comentarios, Paglia evadió decir más al respecto, prefiriendo esperar información más concreta sobre el tema, pero su oficina confirmó lo aquí reportado.

Reacciones en El Salvador

La noticia ha sido reportada por medios internacionales, suscitando reacciones mayormente de apoyo a la decisión.  En El Salvador, el Presidente Mauricio Funes (foto) dijo que “Esta noticia nos produce una inmensa alegría, al pueblo salvadoreño y a este servidor, y renace nuestra esperanza de ver reconocida la figura de nuestro obispo mártir, que entregó su vida por los pobres y desamparados de la El Salvador”.  El presidente anunció que viajaría a Roma en mayo para agradecer al papa en persona y además darle una actualización sobre los esfuerzos que su gobierno ha llevado adelante—a veces en estrecha colaboración con la Iglesia—para lograr la “pacificación” de la sociedad salvadoreña.  Este reconocimiento a la vida y obra de Monseñor Romero constituirá, sin dudas, un hito más en el camino de la pacificación y reconciliación nacional”, continúa la declaración del presidente,  Por ello es importante que nadie pretenda politizar esta decisión de la Iglesia Católica. Pido, en tal sentido, a la clase política y dirigencial del país a manifestar su alegría por este anuncio y abstenerse de toda manifestación política que empañe este hecho histórico para el pueblo de El Salvador”.

La derecha salvadoreña ha reaccionado con pronunciamientos de bajo perfil.  Donato Vaquerano, jefe de fracción legislativa del partido ARENA, se dijo complacido con la noticia: “Enhorabuena”, fue su comentario a la prensa local.  Desde que una Comisión de la Verdad de las Naciones Unidas culpó al fundador del partido ARENA, el Mayor Roberto D’Aubuisson, de la autoría intelectual del asesinato de Mons. Romero, los líderes del grupo derechista prefieren no hablar sobre Mons. Romero.  Vaquerano aprovechó para acusar al partido de izquierda por su supuesta instrumentalización de la figura de Mons. Romero: “Quien más daño le ha hecho a la figura de Monseñor Romero es el FMLN”, dijo el ultra-derechista.

Ni el Vaticano ni la arquidiócesis de San Salvador han sentado reacciones oficiales, pero Mons. Gregorio Rosa Chávez, el obispo auxiliar de San Salvador, quien fue colaborador de Romero ha hecho algunos comentarios.  Es una sorpresa por lo rápido que la noticia se conoce, pero ya lo esperábamos porque el papa Francisco tuvo siempre por Romero una gran admiración y una total convicción que de que era un mártir, era un santo”, dijo Mons. Rosa.  Indudablemente que el Papa habrá escuchado muchas voces en estos días desde que fue elegido, habrá consultado y yo dije en una ocasión que en América Latina hay una mayoría abrumadora de obispos que van a favor de la canonización (de Romero), y sabe que esa decisión es un gozo inmenso para toda la Iglesia, sobre todo para la Iglesia de América Latina”.

Mons. Dieudonné Datonou, encargado de negocios de la Nunciatura Apostólica (representación diplomática de el Vaticano en El Salvador), afirmó que, “esta Nunciatura no ha recibido al momento, ninguna comunicación de carácter oficial”.  Sin embargo, agregó “que en el caso en que se confirmara dicha noticia, ella sería para la iglesia local, así como para todo El Salvador, motivo de gran satisfacción y alegría, y no solo para El Salvador, sino para toda la iglesia latinoamericana y universal”.

Mons. Jesús Delgado, un clérigo salvadoreño con años de experiencia, sonó una nota ligeramente contraria. Delgado se opone a la idea de que el proceso haya estado “bloqueado (él prefiere pensar en que estuvo “en standby” durante los últimos años), y se esforzó de explicar que el “desbloqueo” no es un acto formal, oficial, ya que puede ser un término “emotivo” del obispo Paglia para resumir al Papa. Además, Delgado advirtió que los salvadoreños no deberían esperar una beatificación antes de las próximas elecciones (El Salvador elige un nuevo presidente el próximo año).

Mons. Ricardo Urioste, presidente de la Fundación Romero, dijo que en su opinión la decisión de “desbloquear” la causa continuaría su estudio pues estaba “retenida, no estaba siendo estudiada”.

El “lobby” de Mons. Romero ante el nuevo Papa

Como bien lo dice Mons. Rosa, desde su llegada al trono de San Pedro, el Papa Francisco ha recibido varias peticiones a favor de la beatificación de Mons. Romero.  El cabildeo informal del pontífice comenzó el mismo día de su instalación como jerarca supremo de la Iglesia.  La Primera Dama salvadoreña, Vanda Pignato, saludó al Papa después de su misa de instalación el 19 de marzo. Pignato llevaba un pin de Romero al acercarse al Papa en la línea de recepción y, “Él me dijo que esperaba que la canonización de Monseñor Romero fuera lo más pronto posible. Le mostré mi foto, mi pin de Monseñor Romero, y le dije que ojalá fuera durante su papado, durante su pontificado. Él me dio una sonrisa y le agarré las dos manos y le pedí que así fuera”.

Dos días después, el nuevo pontífice se reunió con su compatriota, Adolfo Pérez Esquivel, el premio nobel del año 1980, quien estaba en Roma para dar un discurso durante la conmemoración romana del 33 aniversario del asesinato de Mons. Romero.  El premio nobel de la paz abordó el tema de Romero durante su audiencia con el papa, y después del encuentro, Pérez Esquivel declaró ante los micrófonos de la prensa romana que Romero había sido un pastor que supo escuchar las voces de su pueblo.

Días después de este encuentro, el Presidente Funes, de El Salvador, interpeló al Papa en un discurso en cadena nacional de radio y televisión, que canonice pronto al “más grande, bueno y sabio” de los salvadoreños en el aniversario de su muerte.  Hoy renovamos nuestra esperanza de que la más alta jerarquía de la Iglesia Católica reconozca al más grande, bueno y sabio de los salvadoreños y lo canonice”, dijo Funes.  El mandatario también se refirió a Mons. Romero como “el más bueno, el más generoso, el más puro; la personalidad más alta de El Salvador, que trascendió las fronteras por su prédica y por el ejemplo de su vida y su obra”.  Finalizó insistiendo que, “Honramos su memoria en este tiempo nuevo de esperanza, de cambio y de reconciliación que vivimos en el país. No queremos más odios ni enfrentamientos ni violencia entre hermanos y hermanas”.

Un proceso alargado en búsqueda del primer santo para El Salvador

Los planes de buscar la canonización de Mons. Romero fueron anunciados formalmente por primera vez en San Salvador en 1990, en el marco de la conmemoración del X aniversario del asesinato.  Tres años después, Mons. Arturo Rivera y Damas envió la documentación correspondiente a la Congregación Para las Causas de los Santos (CCS) en el Vaticano, y ese mismo año se dio la autorización para comenzar la investigación.  Desde ese momento, Mons. Romero ha sido un “siervo de Dios”—una persona en evaluación oficial de su santidad.  La primera parte de la investigación fue la fase diocesana que se celebró en San Salvador.  Esta se dio por cumplida en noviembre del año 96, y Mons. Fernando Sáenz Lacalle, quien había sucedido a Mons. Rivera como arzobispo, aprobó los hallazgos y los envió a la CCS.  (Filochowski, Romero Trust.)

En 1997, el Vaticano aceptó la documentación de la fase diocesana, considerándola como válida, y en 1998, todos los expedientes necesarios fueron remitidos a las autoridades romanas.  Desde entonces ha estado abierta la “fase romana” del proceso.  Mons. Vincenzo Paglia, un prelado de alto rango, conocido por sus gestas diplomáticas y cercanía al movimiento eclesial Sant Egidio, fue nombrado el Postulador de la causa por el Papa Juan Pablo II.  En esos tiempos, se hablaba de un proceso rápido para canonizar a Romero.  Durante el Jubileo del Milenio del año 2000, bajo la insistencia del Papa Juan Pablo, Mons. Romero fue homenajeado durante una ceremonia honrando la memoria de los mártires del Siglo XX en el Coliseo de Roma.  Una oración especial elogió al “inolvidable Óscar Romero, asesinado en el altar durante la celebración del sacrificio eucarístico”.  

Al principio del nuevo milenio, Super Martyrio se ha enterado que bajo objeción del cardenal colombiano Alfonso López Trujillo, quien sostuvo inquietudes sobre la ligación de Mons. Romero con la Teología de la Liberación, la causa de Mons. Romero fue sometida a una investigación por la Congregación Para la Doctrina de la Fe (CDF).  En aquel tiempo, la CDF era encabezada por el Card. Joseph Ratzinger, quien fue después elegido Papa Benedicto XVI.  Entre el 2000 y el 2005, la CDF estudió los escritos, sermones, y discursos de Mons. Romero para asegurar que estuviesen libres de errores doctrinales.  En el 2001, Mons. Paglia celebró un congreso especial en Italia, reuniendo expertos y teólogos para tratar de reubicar la figura de Mons. Romero dentro de la doctrina autorizada de la Iglesia.  La DCF concluyó que “Romero no era un obispo revolucionario, sino un hombre de la Iglesia, del Evangelio y de los pobres”.

En 2005, en el marco del XXV aniversario de su asesinato, todo parecía apuntar a que la causa de beatificación estaba en su recta final.  Mons. Paglia hizo declaraciones en ese sentido, y en marzo del 2005, el cuerpo de Mons. Romero fue movido a una posición de honor directamente bajo el altar principal de la Catedral Metropolitana de San Salvador—una seña que normalmente implica que una beatificación está inminente.  Sin embargo, la muerte de Juan Pablo II durante este tiempo, interrumpió el proceso.  Aunque el Papa Benedicto recibió al presidente salvadoreño Tony Saca como su primera audiencia y hablaron sobre la beatificación de Romero, para octubre de ese año, el proceso se había descarrilado.  Se dice que los mismos cardenales latinoamericanos que habían pedido el estudio de la teología de Romero, ahora exigían un estudio de sus actuaciones pastorales concretas.  Para el siguiente marzo, Mons. Sáenz admitió que la causa marchaba a “paso lento”.

Entre el 2007 y el 2008, el Papa Benedicto se refirió a Mons. Romero tres veces dentro de un año, levantando esperanzas de que el proceso podría estar regresando a un curso normal.  Sin embargo, después de este periodo, no se volvió a dar ningún pronunciamiento, y la causa quedó estancada, aparentemente desatendidada por las autoridades competentes.  El periódico italiano «La Stampa» llegó a tildarla de “causa perdida”. 

Un cambio de fortunas

En el año 2007, el entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio le comentó a Mons. Jesús Delgado de la Fundación Romero que, “Si yo hubiera sido papa, la primerísima cosa que habría hecho es ordenar la beatificación de Monseñor Romero” (Bergoglio había quedado en segundo lugar en el conclave del 2005 que eligió al Card. Ratzinger como sucesor de Pedro).  Tres años después, en el 2010, Delgado volvió a platicar el tema con el Card. Bergoglio quien afirmó lo dicho tres años antes: “No lo olvido, el problema es que yo nunca llegaré a ser papa”.

Sorpresivamente, el Card. Bergoglio llegó a ser papa inesperadamente después de dos situaciones inéditas y casi inimaginables cuando dijo que nunca llegaría a ser papa.  Primero, el Papa Benedicto XVI renunció el pontificado en febrero del 2013, llegando a ser el primer papa en hacerlo en casi 800 años.  Segundo, Bergoglio fue elegido su sucesor en marzo, aunque no aparecía en las varias listas de cardenales “papables” de los vaticanistas.

La especulación de que un nuevo papa podría implicar una nueva expectativa para Romero se dejó sentir aun antes de conocer el nombre del nuevo pontífice, ya que el solo proceso de revisión de prioridades que la sucesión papal implicaría podría ayudar a desarchivar la causa.   De hecho, se está reportando que el nuevo impulso tras la causa de beatificación de Romero no se debe exclusivamente a que el nuevo papa sea latinoamericano, sino también a ciertos desarrollos en otro proceso de beatificación que resultan ventajosos para Romero.  El postulador Paglia dio entrevistas en febrero y marzo diciendo que la beatificación de un “mártir de la mafia” en mayo, ayudaría a la causa Romero.  Creo que la beatificación del Padre Puglisi como un 'mártir de la mafia' abre algunas líneas interesantes de reflexión”, dijo Paglia.  La beatificación del P. Giuseppe "Pino" Puglisi, un sacerdote anti-mafia en Sicilia, asesinado en 1993 por motivos que se pueden fácilmente argumentar fueron ajenos al odio de la fe (en ese caso, razones del crimen organizado), puede ayudar a entender que la Iglesia no debe ser tan estricta al interpretar la doctrina del martirio y el requisito odio de la fe.  De hecho, la prensa italiana está reportando que el caso Puglisi ha abierto una “autopista expresa” para Mons. Romero.

Próximos pasos

Julian Filochowski, de la Romero Trust con sede en el Reino Unido, afirmó que: “Es maravilloso saber que la causa de beatificación de Mons. Romero ha sido 'desbloqueada' por el Papa Francisco. Esta es una palabra cuidadosamente escogida y significa que la causa dejará el revestimiento donde ha estado estacionada por más de una década, mientras que las acusaciones de que las homilías de Monseñor Romero iban más allá de los límites de la ortodoxia fueron examinadas por la Congregación para la Doctrina de la Fe. Ahora será puesta de nuevo en el camino ordinario hacia la santidad bajo los auspicios de la Congregación para las Causas de los Santos - y con toda probabilidad irá por la vía rápida ya que la beatificación de un mártir no requiere un milagro.”  El embajador de El Salvador ante la Santa Sede, Manuel López, pertenece a la organización católica, la Soberana Orden de Malta y comentó sobre los próximos pasos.  El postulador presentará la positio a la Congregación de las Causas de los Santos, será analizada primero por una comisión de teólogos, y luego por una de cardenales, y las dos comisiones pasarán sus recomendaciones al Papa, quien tomará la determinación final”, dijo López. 

El embajador se pronunció optimista sobre las nuevas expectativas: “Definitivamente estamos entrando en una nueva etapa muy positiva para la causa”, aseveró el diplomático.  Creo que en este momento se tienen las mejores posibilidades que nunca se han tenido para tener el primer santo salvadoreño”.  Filochowski concluyó con una nota optimista: “Quizás 2014 será el año de Romero - como Mons. Paglia parece anticipar, sin duda podemos ahora esperar, y de hecho pensar, en celebrar el centenario del nacimiento de Monseñor Romero en 2017 con su santidad reconocida oficialmente por la Iglesia . ¡Santo subito!
Post a Comment