Wednesday, March 13, 2013

«HABEMUS PAPAM!»


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Después del grato anuncio que el Card. jesuita Jorge Mario Bergoglio de Buenos Aires, Argentina será ahora el Papa Francisco, tenemos un nuevo motivo de esperanza para la causa de Mons. Oscar Romero y de alegría generalizada para la Iglesia por haber elegido un papa latinoamericano.


Lo tomamos como un signo bueno que el conclave comenzó el 12 de marzo, en el aniversario del asesinato del P. Rutilio Grande; y que el nuevo pontífice probablemente celebrará su Misa Inaugural el 24 de marzo, el XXXIII aniversario del Martirio de Mons. Romero.  La verdad es que ya era acostumbrado marcar estas fechas de los papas con la fecha de Mons. Romero: en el 2005, se había designado el 5 de abril para marcar el “Día Grande” del 25° aniversario Romero, pero en esa fecha falleció Juan Pablo “El Grande”, entrelazando así los acontecimientos papales con los de nuestro mártir.  Hay otros enlaces, por supuesto.  Igual a Mons. Romero, el card. Bergoglio optó por no vivir en un palacio arzobispal, buscando hospedaje más modesto, y destaca por su opción por los pobres.  Vivimos en la zona más desigual del mundo, que ha crecido más y reducido la miseria lo menos”, dijo durante una reunión de obispos latinoamericanos en 2007: “La distribución injusta de los bienes continúa creando una situación de pecado social que clama al cielo y limita las posibilidades de una vida más plena para tantos de nuestros hermanos”.


El Romano Pontífice es indispensable para la vida de la Iglesia.  Decía Mons. Romero que “el mundo entero, y desde luego la Iglesia entera, clava sus miradas en Roma, sabiendo que allí está el signo de este pueblo de Dios” (Homilía del 22 de octubre de 1978).  Ahora que conocemos a este nuevo sucesor de Pedro, podemos regocijar como Mons. Romero.  Es hermoso pensar”, decía monseñor, “que rico es el pontificado romano, cuando siendo un solo encargo de mantener el fundamento y unidad de su Iglesia, va tomando fisonomía, características tan propias, según la personalidad del hombre escogido para esa institución” (Hom. 13 ag. 1978).  Los papas, en lo humano, reúnen diversas características a veces inesperadas pero casi siempre muy aptas para sus propios tiempos: “El humilde Cardenal Sarto no se imaginaba que él iba a ser el gran sucesor de León XIII” y un “humilde hijo de campesinos,” llamado Angelo Roncalli, nunca soñó ser Papa, “y fue Juan XIII” (Hom. 13 ag. 1978, supra).    Ahora podemos agregar el nombre del Card. Bergoglio a esa laudable lista.


Nosotros, los fieles del 2013, nos unimos al agradecimiento de Mons. Romero: “Por eso hermanos, terminamos diciéndole al Señor: Muchas gracias por haber creado el Pontífice Romano y por conservarlo a través de veinte siglos” (Hom. 13 ag. 1978, supra).  Y nos unimos a su oración por el nuevo papa: “Pidamos mucho al Señor, hermanos, para que este pontificado que se avecina, sea verdaderamente digno de la fe que tenemos en esta Iglesia” (Hom. 13 ag. 1978, supra).  También sentimos la misma expectativa y esperanza que expresó Mon. Romero: “Muchos están esperando cómo será el nuevo Papa; será un estadista, será un diplomático, será un organizador”, decía Mons. Romero(Hom. 13 ag. 1978, supra).  Pero lo que deben de buscar en el Papa, es el Pastor” (Ibid.)  Eso es lo que esperamos del Papa Francisco I.


Podemos repasar con Mons. Romero, los últimos de sus predecesores.  Muchos de ustedes como yo, podemos mencionar Papas desde Pío XI, Pío XII, Juan XXIII, Pablo VI, qué figuras más distintas en lo humano”, recordaba monseñor (Hom. 13 ag. 1978, supra).  Su adhesión al Papa se remonta a su primera misa de Romero como sacerdote en El Salvador, ofrecida en enero de 1944 por la “protección constante de tu servidor el Romano Pontífice”. (James BROCKMAN, Romero: A Life [Romero: Una vida]. Nueva York: editorial Orbis, 1989, pág. 39).  En nuestra serie de posts del 2011 pasado, recordábamos la estrecha comunión que Mons. Romero mantuvo con los papas del Siglo XX, cosa que hicimos en nuestras reflexiones hace dos años.

Mons. Romero y Los Papas

León XIII (1878-1903) fundó la doctrina social de los papas, que inspiró el ministerio de Mons. Romero.

San Pío X (1903-1914) (post en inglés) estableció la arquidiócesis de San Salvador e inspiró a Mons. Romero con su estilo de vida frugal y su piedad por los probres.

 Benedicto XV (1914-1922) (post en italiano) puso a Nuestra Señora de la Paz como patrona de El Salvador, de quien Mons. Romero era muy devoto, y lo inspiró a trabajar por la paz.

Pío XI (1929-1939) fue “el papa que más admiro”, según el mismo Mons. Romero, que lo inspiró a negociar las intrigas políticas de los grandes poderes a favor de los intereses de la Iglesia.

Pío XII (1939-1958) (inglés) fue el primer pontífice en dirigir un mensaje al pueblo salvadoreño, invitando a unir “en uno todos los corazones, los de todas las clases sociales, los de los ricos y los de los pobres” a compartir de la misma mesa.

El Beato Juan XXIII (1958-1963) fue el papa campesino que convocó el Concilio Vaticano II, e inspiró a todo mundo con su humildad y apertura de corazón.

 El Venerable Pablo VI (1963-1978) (inglés) llamó a Mons. Romero a ser obispo y a proclamar las enseñanzas del Concilio, y lo confirmó en su ministerio cuando otros lo cuestionaban.

Juan Pablo I (1978) (italiano), “el Papa que recuerda con cariño los días en que tuvo que pasar temporadas sin zapatos” nos da “un pontificado que renuncia a la tiara y a la silla gestatoria”.

El Beato Juan Pablo II (1978-2005) (inglés), quien alentó y aconsejó a Mons. Romero a seguir su ministerio con “audacia y prudencia”, y después lo puso en camino a la canonización.

Benedicto XVI (2005-2013), quien ha dicho sobre Mons. Romero que, “No me cabe duda de que su persona merece la beatificación”.



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