Monday, December 03, 2018

Alocución de Mons. Escobar Alas


ALOCUCIÓN DE MONS. JOSÉ LUIS ESCOBAR ALAS
DURANTE AUDIENCIA ESPECIAL CON S.S. EL PAPA FRANCISCO
Lunes 15 de octubre de 2018
Aula Pablo VI



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Me complace expresarle nuestro más profundo agradecimiento por todo lo que ha hecho en favor de la causa de canonización de nuestro amadísimo obispo, pastor, profeta, y mártir, San Óscar Arnulfo Romero.  No tenemos palabras que suficientemente puedan expresar los sentimientos que embarcan nuestros corazones por tanta alegría y júbilo.  Nos sentimos verdaderamente dichosos al contemplar al amadísimo padre de nuestro pueblo revestido de gloria y elevado a los altares.

Bien sabemos que este es un don especial de la bondad divina.  Es un inmenso regalo de Dios.  Por eso acabamos de celebrar una solemne Eucaristía de Acción de Gracias al Señor.  Pero también sabemos que Cristo ha actuado mediante Su Vicario en la tierra y que ha sido Usted, Santo Padre, el instrumento del Señor para que nuestro amado Mons. Romero haya sido tan altamente glorificado.  Por eso nuestra gratitud para con Usted es eterna y nunca vamos a poder pagar tan grande bondad recibida de su persona; solo Dios sabrá recompensar con creces tanta bondad de su parte para con nosotros y para con nuestro pueblo.

Deseo hacer propicia la ocasión para suplicarle en nombre de los pastores y el pueblo de Dios a Usted, Santo Padre, de la manera más atenta, humilde y respetuosa, tenga a bien autorizar la apertura del debido proceso para que San Óscar Arnulfo Romero sea declarado Doctor de la Iglesia, pues estamos seguros que su valiosísimo magisterio y su testimonio de vida será un faro de luz que iluminará el mundo actual, que tristemente padece oscuridad, por una parte, falta de fe, y por otra, graves injusticias sociales que causan gravísimas violaciones de los derechos humanos y de la dignidad de las personas.

En nombre de todos los salvadoreños le reitero nuestra cordial invitación a visitar a nuestro país.  Le invitamos a visitar a Mons. Romero y le pedimos en esa misma ocasión tenga la bondad de beatificar al querido Padre Rutilio Grande.  Tener a Su Santidad en nuestro país será otra inmensa gracia de Dios para nuestro pueblo.

Finalmente, en este momento de turbulencia que atraviesa la nave de la Iglesia, expresamos a Usted, Santo Padre, nuestra absoluta fidelidad, nuestro total apoyo, y puede estar seguro de nuestra continua oración por su persona y su ministerio petrino.  Y ahora, inclinados a Usted con reverencia, suplicamos nos imparta su bendición para nuestro pueblo en El Salvador, y para todos nosotros los peregrinos.

Muchas gracias.



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