Monday, June 29, 2015

La palabra de Brockman, queda


 
BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO, 23 DE MAYO DEL 2015
 

 


En lugar de escribir muchas palabras de elogio para La palabra queda: Vida de Mons. Oscar A. Romero, por James R. Brockman, SJ (346 págs., Colección Teología latinoamericana, 2da edición, 1987), tal vez el mayor elogio que puedo darle es en haberla hecho la biografía del Beato Óscar Romero que más he citado en este blog sobre Romero. Como la primera biografía internacional sobre Monseñor Romero (publicada en inglés originalmente en 1982, sólo dos años después de la muerte de Romero), este libro tiene una calidad de haber estado “presente en la creación” que le presta autenticidad adicional. El enfoque del padre Brockman sobre “sólo los hechos” lo hace un intermediario honesto que deja a Romero y los hechos hablar por sí mismos. Por último, a pesar de ese enfoque desinteresado, el P. Brockman perfila como un amigo de Romero que se hace amigo del lector que desee ser amigo de Romero.

Este mes, hemos examinado varios libros sobre Romero y quería dejar el mejor para el final. El P. James Brockman (1926-1999) conoció a Romero en 1978, y se mobilizó rápidamente para preparar esta biografía de Romero, originalmente titulada The Word Remains: A Life of Oscar Romero, poco después de que Romero fuera asesinado. El libro ha sido actualizado en varias ocasiones, incluso en 1989, cuando fue ampliado significativamente y retitulado (solo en su versión en inglés), en parte para seguir el esquema de la película “Romero”, para cual había sido una fuente principal. El libro comparte el enfoque de la película sobre los años de Romero como arzobispo de San Salvador y, también como esa cinta cinematográfica, presenta un cambio profundo en Romero después del asesinato de su amigo, el P. Rutilio Grande.

Como lo sugiere el título, el libro siempre ha tenido un enfoque especial en la predicación de Romero, tal vez porque los sermones de Romero habían sido transcritos y publicados localmente por la arquidiócesis y sirvieron como uno de los recursos documentales más completos para el P. Brockman en la investigación de su libro. Esta fue una feliz coincidencia, ya que Romero había alcanzado gran renombre como un predicador cautivador, que dejó su marca principalmente a través de sus sermones. Proporcionando una visión general con una amplia muestra de citaciones memorables de los sermones de Romero, Brockman trajo el mensaje y la voz de Romero a una amplia audiencia internacional. Además, moviéndose a escribir su libro con celeridad, Brockman logró entrevistar a colaboradores y amigos de Romero y documentar sus recuerdos de Romero, mientras que esos recuerdos estaban muy frescos.

Además de permitir a Romero hablar a través de sus homilías, diarios, cartas y otros documentos, Brockman por su parte se hace en gran medida a un lado. No incluye análisis teológicos, o teorías interpretativas en la que sitúa los hechos. Sólo expone los hechos y deja a los lectores sacar sus propias conclusiones sin querer imponer su agenda personal o darle un sesgo a los hechos. Brockman nos hace conocer su punto de vista a través de lo que elige presentar y el orden en que lo presenta. Uno de los esquemas organizativos más notables en el libro de Brockman es que comienza en el momento que Romero es nombrado arzobispo, y luego se revierte al pasado para narrar todos los 60 años de vida de Romero antes de convertirse en arzobispo en un solo capítulo, para luego reanudar con el resto de los tres años de Romero como arzobispo en el resto del libro. Obviamente, esa secuenciación nos dice mucho sobre lo que el Padre Brockman considera que es importante en la vida de Romero.

Por último, el P. Brockman es un amigo de cualquier persona que desee ser amigo de Monseñor Romero. Puedo decirlo en base a mi experiencia personal. Yo era un adolescente en el momento que el libro del P. Brockman fue publicado. Me había mudado de El Salvador a Nueva York en ese entonces, y hacia un peregrinaje cada sábado a una biblioteca pública lejos de mi casa que almacenaba el libro del P. Brockman para estar en comunión con Brockman y Romero; tenía que tomar dos autobuses para llegar. Al poco tiempo, entablé una leve amistad por correspondencia con el autor de lo que sería el primer libro que había encontrado sobre el héroe de mi infancia y encontré que él era muy generoso con su tiempo e indulgente con el ingenuo chamaco salvadoreño que se atrevía a pensar que Romero era un santo. (Brockman me dijo que estaba de acuerdo, pero trató de bajarme suavemente de las nubes sobre la posibilidad de que Romero sería jamás reconocido oficialmente como tal.) El P. Brockman dejó sus papeles Romero a la Universidad DePaul, donde los investigadores serios pueden comulgar con Brockman y Romero en la actualidad.

Por su documentación diligente de la vida de Romero comenzada tan sólo unos meses después de su asesinato, su enfoque objetivo que permiten a Romero y los hechos hablar por si mismos, y su devoción personal a la causa, la palabra del padre James Brockman “queda” como una voz autorizada sobre el Beato Òscar Romero.

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