Tuesday, October 06, 2015

Demanda a CIA implica a Mons. Romero


 
BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO, 23 DE MAYO DEL 2015
 

 

El Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Washington (UW CHR, en inglés) presentó una demanda contra la Agencia Central de Inteligencia (CIA) con potenciales ramificaciones para la investigación del asesinato de Monseñor Oscar Romero de El Salvador. La demanda entablada en un tribunal federal en el estado de Washington sostiene que la CIA no ha respondido adecuadamente a solicitudes de información según la ley de transparencia estadounidense (FOIA) por parte de la UW CHR pidiendo la desclasificación de documentos sobre la presunta participación del coronel jubilado salvadoreño Sigifredo Ochoa Pérez en crímenes de guerra, incluyendo la masacre de El Calabozo el 22 de agosto de 1982; la masacre de Santa Cruz el 14 de noviembre de 1981; así como los enlaces cuestionables de Ochoa Pérez al asesinato Romero el 24 de marzo de 1980.
Ochoa Pérez, un legislador y diplomático en retiro, ha desestimado reportes de prensa sobre su presunta responsabilidad en la matanza de Santa Cruz como imprecisos y por lo tanto falsos. Con respecto al asesinato Romero, Ochoa Pérez no se suele incluir entre los participantes en el complot para asesinar a Romero. Por ejemplo, Ochoa no estuvo nombrado en el Informe de 1993 de la Comisión de la Verdad de la ONU sobre el asesinato; ni en el informe del 2000 de la investigación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA; ni en la adjudicación en 2004 por un tribunal federal de Estados Unidos en relación al caso.
Ochoa Pérez ha sido, sin embargo, cercano personal -e ideológicamente a los acusados ​​de perpetrar el crimen. Ochoa Pérez fue miembro de “la tandona”—la clase de graduación de 1966 de la academia militar que también incluye al mayor Roberto D’Aubuisson, el presunto autor intelectual acusado del asesinato Romero, y al coronel Guillermo Alfredo Benavides, condenado por la masacre de 1989  del personal jesuita de la Universidad Centroamericana de San Salvador.
La demanda de UW CHR hace referencia de pasada a “por lo menos un documento”, desclasificado por la CIA, “en el que supuestamente el Coronel Ochoa ha sido ligado al asesinato de Monseñor Oscar Romero.” [Demanda, ¶10.] La referencia es a un memorando del octubre de 1980, que informa que “el teniente Coronel Julio Agustín Trujillo, ex comandante de la guarnición de telecomunicaciones y partidario del Coronel Adolfo Majano, líder de la Junta Revolucionaria de Gobierno (JRG) dijo el 3 de octubre 1980 que el Subsecretario de Defensa, el coronel Nicolás Carranza, les ha dicho a varios oficiales militares que uno de los responsables del asesinato de Monseñor Romero es el teniente coronel Sigrido [sic] Ochoa. Trujillo consideró esta información totalmente creíble”.
Existe cierta confusión con relación a los nombres. Un segundo documento desclasificado de la CIA de fecha de marzo 1983 informa que el sospechoso que aparece en el memorándum de 1980 “puede ser identificable con un Ltc. Sigfredo (Ochoa) Trujillo”—este es un apellido materno distinto al de Ochoa Pérez (en las convenciones de nombres españoles, se utilizan habitualmente los nombres del padre y de la madre). Además, los documentos son inconsistentes en cuanto al nombre propio del sujeto (Sigrido, Sigfredo, Sigifredo, etc.), y difícil de seguir en cuanto al rango militar del hombre en varios puntos en el tiempo.

Además, hay un historial de falsas acusaciones en el caso Romero, a menudo con motivaciones políticas. En un momento, el equipo de D’Aubuisson confabuló una confesión grabada en vídeo sugiriendo que un encarcelado era responsable del crimen. Es concebible que Ochoa fue falsamente acusado por personas con un interés personal: Ochoa testificó contra Benavides en el caso de los jesuitas.  Tal vez, tales dudas solo se aclararán si se liberan todos los documentos pertinentes, aunque la mayoría de los documentos tendría que ver con las otras masacres y no con el asesinato Romero.
La demanda UW CHR adjunta una declaración jurada del 10 de agosto 2015 del Lord Rowan Williams, ex arzobispo de Canterbury, en relación a Monseñor Romero, a quien califica como “un líder moral de estatura excepcional, y un crítico abierto de los crímenes violentos generalizados perpetrados por el gobierno de turno en contra de su propio pueblo”. Señala que Romero fue beatificado recientemente por la Iglesia. “Ser declarado mártir significa que alguien es reconocido por haber dado su vida en defensa de la fe cristiana”, escribe Williams. “Haciendo eco del llamado de Mons. Romero al gobierno de El Salvador a actuar con transparencia y ética, yo haría la misma petición al gobierno de Estados Unidos”, dice, exhortando por la liberación de los documentos.
Además de sus obligaciones legales bajo la FOIA [ley de transparencia estadounidense], el gobierno de Estados Unidos tiene la responsabilidad moral de apoyar la causa de la verdad y la justicia en El Salvador, especialmente teniendo en cuenta el grado en que los EE.UU. apoyó los militares salvadoreños durante la guerra civil del país,” dijo la Directora del UW CHR Angelina Snodgrass Godoy en un comunicado a la prensa.

En recientes declaraciones a la prensa, el obispo auxiliar de San Salvador, Mons. Gregorio Rosa Chávez, reclamó por una investigación revigorizada del caso Romero.  “Hay un déficit bastante grande con respecto a monseñor Romero, ellos (la justicia) han abandonado la petición de que se investigue el caso seriamente”, lamentó el obispo
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