Friday, May 25, 2018

Presentando el nuevo Nuncio


AÑO JUBILAR por el CENTENARIO del BEATO ROMERO, 2016 — 2017:


Hombre de los papas: Mons. Gangemi con Juan Pablo, Benedicto y Francisco.
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#BeatoRomero #Beatificación
Menos de un mes después que Mons. León Kalenga dejara el país, el Papa Francisco ha nombrado un diplomático italiano para relevarlo como Nuncio Apostólico, representante del Papa en El Salvador.  Se trata de Mons. Santo Rocco Gangemi, de 56 años, con experiencia y disposición parecida a la que tuvo Kalenga cuando fue nombrado en el 2013.  En aquel entonces, el clérigo congolés también tenía 56 años de edad, y cinco de ser nuncio.  Mons. Gangemi tiene seis años de nuncio, habiendo fungido como representante del papa en las Islas Salomón, Papúa Nueva Guinea, Guinea, y Mali.  Pero también tiene experiencia trabajando en nunciaturas en países hispanohablantes antes de ser nuncio, en Chile y España.
¿Por qué lo escogió el Papa Francisco para El Salvador?  Mons. Gangemi fue llamado al Vaticano a hablar con el Papa el 22 de marzo, a pocos días que Mons. Kalenga fuera asignado a Argentina.  Al informarle de su nuevo cargo, Francisco ya sabía que Mons. Romero sería canonizado este año porque había aprobado el milagro que permite que sea declarado santo un par de semanas de anterioridad.  Por tanto, el Papa sabía que Mons. Gangemi tendría que relevar a Mons. Kalenga en la preparación del evento que el actual Arzobispo de San Salvador describe como “el acontecimiento más grande en la historia del país”.
Mons. Gangemi, a quien sus amigos le llaman “Don Santino”, está bien preparado para la asignación.  Ha sido descrito como un “obispo del hacer”, y él mismo se describe como un hombre “pragmático”.  Igual que el Papa a quien representa, es una persona del dialogo, de visión “franciscana” (en el sentido de San Francisco de Asís, como también del pontífice reinante) de dialogo puntual (dialogo interreligioso) y de afrontamiento a la actualidad.
Su experiencia también lo hace apto para servir en El Salvador.  Por supuesto, habla español (como también italiano y francés).  Guinea y Mali, explica el diplomático sobre los lugares donde ha trabajado, son “países en donde cada persona que uno encuentra, incluso aquellos que hoy les va bien, se ha forjado en la pobreza. Esto no es miseria”, insiste. “Todos son ricos en aquella sabiduría que no viene de los libros, sino que brota de un corazón sencillo”. Palabras que podrían aplicarse también en El Salvador.
También su ciudad natal, Mesina, en la isla de Sicilia al sur de Italia, lleva un parecido al país donde ahora ha de trabajar.  Ha sufrido terribles terremotos, y está luchando por conservar su identidad religiosa ante un secularismo galopante.  Participando en una ceremonia que buscaba conservar las procesiones tradicionales de su tierra natal, Gangemi exhortó a las nuevas generaciones a reclamar su herencia.  Será la señal de que Mesina renace verdaderamente”, dijo Gangemi, “de los escombros del terremoto y la guerra, pero también tiene que renacer de los escombros de lo que la aflige hoy”.
Palabras que podrá volver a pronunciar en El Salvador, especialmente para cumplir el mandato del Papa Francisco, de que la santidad de Mons. Romero no se relegue a una espiritualidad desencarnada, sino que, al contrario, se aplique para construir el reino de Dios en el país.

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