Tuesday, May 10, 2016

¿Puede un blog impactar una beatificación?


 
BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO, 23 DE MAYO DEL 2015
 



Favor de complacer un último examen de ombligo en el contexto del 10 ° aniversario del blog, para tratar de evaluar su impacto—si ha habido alguno. “No hay que subestimar la contribución que Súper martyrio ha hecho para elevar a nuestro querido Arzobispo a los altares”, dice el Obispo Donald Lippert, O.F.M. Cap., que viajó desde Papúa Nueva Guinea para asistir a la beatificación el año pasado. El Arzobispo Vincenzo Paglia, postulador de la causa de Romero, declaró sobre Twitter que este blog ha “trabajado de manera efectiva por la causa del Beato Óscar Romero”. Pero, ¿son estos solo vistosos elogios de clérigos amigos que quieren premiar mi percibida dedicación y esfuerzo, o es verdad que este blog ha hecho una diferencia?

Seamos claros: no existe una influencia o impacto de uno por uno. Es mi firme convicción, basada en mis diez años de observación, que las causas de canonización están fuertemente protegidas por el procedimiento y por la cultura de la iglesia de cualquier intromisión exterior, y que hay muy pocas posibilidades de que un blog aficionado pueda tener algún efecto en el curso de cualquier proceso en particular. Más allá de esto, sí pienso que un blog puede hacer una diferencia a los márgenes, al menos posiblemente puede afectar el tono y el ánimo en torno a una causa, y ahí es donde creo que Súper Martyrio pudo haber hecho una diferencia. Permítanme ilustrar lo que quiero decir con cinco ejemplos concretos de posibles influencias.

En primer lugar, creo que un blog puede servir para transmitir mensajes dentro de un círculo interiorizado. El Prof. Roberto Morozzo della Rocca, el historiador que asistió a Mons. Paglia a establecer el martirio de Romero, declaró recientemente a Súper Martyrio—tambien en el contexto de los 10 años del blog—que “sobre todo durante el tiempo de trabajo en la causa de beatificación, el blog ha sido una fuente de esperanza y aliento para mí, porque vi que una interpretación eclesial de Romero no era solo mía, que, siendo romano, podría ser acusado de querer complacer a la institución ubicada a dos kilómetros de mi casa” (el Vaticano). Del mismo modo, en un artículo de CNS del 2015, Marina Marta Claros Ramos, de las Obras Misionales Pontificias de El Salvador, dijo que se mantenía al tanto de los últimos avances en la beatificación leyendo este blog.

En segundo lugar, el blog de vez en cuando ha funcionado como un servicio adelantado para fuentes noticieras más grandes, una especie de corredor de noticias para el mundo de la información católica. El mejor ejemplo de esto es la historia del “desbloqueo” de la beatificación por el Papa Francisco en abril de 2013. Mons. Paglia anunció el desarrollo hablándole a un grupo el sábado 20 de abril. Un video de las declaraciones de Paglia fue cargado en YouTube ese día. Sin embargo, la calidad del sonido era pobre y el discurso estaba en italiano, por lo que la noticia no fue reportada durante todo el fin de semana. Este blog fue el primero en escribir la información en inglés el domingo 21 abril (y después en español), y canalizarla a las principales fuentes de noticias católicas, que publicaron la historia el lunes 22 de abril—de manera mucho más rápida, amplia y visible que si la historia se hubiera filtrado lentamente sin un catalizador que ayudara a encausarla a los centros de noticias establecidas.

En tercer lugar, el blog ha cumplido una función pedagógica, buscando superar la desconfianza y la incomprensión a través de una mayor concientización y conocimiento, tanto entre las bases de creyentes, como en los círculos internos de la Iglesia. La “Positio Super Martyrio”—la verdadera, o sea la documentación recopilada por la Iglesia para corroborar que Romero murió como un mártir—me cita en una nota de pie para corregir un error en la transcripción de las últimas palabras de Romero que hacen de un punto tradicional que Romero trataba, un argumento discordante en su radicalidad y politización (ya expliqué el error aquí). La eliminación de obstáculos ideológicos o polémicos como este fue una de las claves para obtener el reconocimiento del martirio de Mons. Romero.

En cuarto lugar, en muy raras ocasiones el blog ha servido para estimular alguna acción concreta. Debo enfatizar tanto la rareza de estos hechos, como la trivialidad de los resultados. Después de que un panel de teólogos aprobó el martirio Romero en enero de 2015, me enteré de que la comisión de cardenales y obispos estaban votando por los mártires del “Sendero Luminoso” de Perú en febrero de ese año, y lo señalé en una nota del blog, argumentando que sería oportuno incluir a Romero en el itinerario de la votación peruana. Otros llevaron la sugerencia ante las autoridades, y Romero fue, de hecho, insertado en la agenda, probablemente avanzando su aprobación por eso de un mes, y por lo tanto acelerando la conclusión de su causa.


En quinto lugar, sospecho que el blog ha aumentado el aura de prestigio o importancia de la causa Romero, simplemente en virtud de la existencia de un blog que dé seguimiento al progreso de la causa. No sólo ha servido para hacer que la causa parezca más importante o significativa, sino que la naturaleza del medio también puede haber dado un sentido de “vanguardia” o de importancia al filo de la modernidad de la era. Una reciente conferencia en el Vaticano sobre “la gestión de las comunicaciones de la iglesia en un entorno digital” incluyó una discusión de la beatificación Romero como caso ilustrativo.

Los devotos de otros candidatos a la santidad que deseen duplicar y tal vez incluso mejorar estos resultados deben tener en cuenta que lo anterior se refiere a un proceso de martirio. Beatificaciones de confesores, así como las canonizaciones—incluso el futuro proceso del Beato Romero—dependen casi exclusivamente de la certificación de milagros por un panel de médicos exteriores. Para aquellos procesos, las cinco funciones que cumple un blog como Súper Martyrio serían presumiblemente menos útiles o necesarias.

Pero, donde hay espacio para que el debate y la discusión superen los obstáculos, un blog puede convertirse en el vehículo que les da el impulso a esas conversaciones—y las mantiene en curso.

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