Wednesday, August 07, 2013

MONS. ROMERO EN LA JMJ 2013

 

Cuando el Papa Francisco visitó la favela de Varginha (Manguinhos) durante su viaje de la JMJ en Brasil, los despachos noticieros informaron que el campo de fútbol en la favela de Río donde el Papa se reunió con los habitantes presentaba “una enorme pintura del Arzobispo Oscar Romero de San Salvador” y tanto el periódico oficial del Vaticano y la prensa salvadoreña informó sobre ese detalle. La historia detrás de cómo la “Pintura Gigante de Mons. Romero” llegó a Río nos dice mucho sobre el fenómeno de la Jornada Mundial de la Juventud, como sobre la persistencia inspirada por la devoción a Monseñor Romero entre los artistas que la pintaron.
Súper Martyrio dio con el artista responsable por la pintura, el salvadoreño Josué Villalta, que todavía estaba en Río, tomando el sol en la gloria de una misión de largo plazo, finalmente cumplida. Su impulso para crear la “Pintura Gigante de Mons. Romero” y traer a Romero al Día Mundial de la Juventud se remonta a más de diez años, y su capacidad de finalmente llevarlo a cabo demuestra cómo la tenacidad y la determinación pueden llevar a una causa desvalida a triunfar al final. Villalta creó una bandera de Mons. Romero enviada a la JMJ de 2002 en Toronto, Canadá. El tamaño de esa bandera, de 4x4 metros, parecía impresionante en las calles de San Salvador. Por desgracia, quedó totalmente abarrotada en un mar de banderas en el espectáculo de imágenes y sonidos que es el moderno Día Mundial de la Juventud.
Sin desanimarse, Villalta y su equipo de jóvenes pintores salvadoreños se propuso crear la pintura más grande de Romero en el mundo entero. Villalta cumplió, con la “Pintura Gigante de Mons. Romero”, que mide 15m x 20m y pesa unos 115 kg. No es sólo la pintura más grande de Mons. Romero, pero una de las pinturas más grandes en el mundo, y punto, de acuerdo con Villalta y su equipo. Pintado entre febrero y marzo del 2005, el cuadro fue completado en un período de aproximadamente 8 Semanas.  Villalta amplió una fotografía existente de Romero, cortándola en cuadrantes, y asignó a los miembros del equipo la responsabilidad de pintar los cuadrantes individuales a escala gigante, mientras que él supervisaba el proceso desde arriba en andamios. El proceso de la pintura, e incluso del doblado y del empaque, de una pieza tan grande fue improvisado—y documentado—por el equipo.
Sin embargo, la capacidad de hacer noticia con su obra los eludiría por varios años. Primero, la Pintura Gigante de Mons. Romero lució sobre la fachada de la Catedral de San Salvador en ocasión del 25° aniversario del asesinato de Mons. Romero en 2005. Sin embargo, el Papa Juan Pablo II murió el día que el cuadro fue colgado, dejando completamente sin aire los esfuerzos de obtener cobertura de prensa para la exhibición de la obra. Sin desmayarse, el equipo fijó su mira en el Día Mundial de la Juventud con el Papa Benedicto XVI, en Colonia, Alemania, ese mismo año. La burocracia y las limitaciones presupuestarias conspiraron en contra de ellos, y quedaron a escasa distancia de la meta, con la pintura gigante varada a unos cinco kilómetros de Colonia, donde permaneció empacada y almacenada durante algunos años. Nunca llegó a la JMJ 2005. Con la elección de Mauricio Funes, un devoto de Mons. Romero, como Presidente de El Salvador en 2009, la pintura tuvo un nuevo aliento de vida, y fue presentada en algunos eventos relacionados con la inauguración del Pdte. Funes en San Salvador.
La “Pintura Gigante de Mons. Romero” por fin consiguió su gloria cuando el Papa Francisco trajo su mensaje de encontrar a los pobres a la favela de Río durante la JMJ del 2013. Desde esta perspectiva, parece que la “Pintura Gigante de Mons. Romero” estaba destinada a estar aquí, en este evento papal, y que la secuencia de acontecimientos que habían aparecido previamente desafortunada ahora luce hasta providencial. Ser presentada durante la visita a una favela prácticamente aseguró de que ningún otra pancarta podría ser su rival, y que la “Pintura Gigante de Mons. Romero” destacaría en el evento. Más importante aún, la “Pintura Gigante de Mons. Romero” parecía encajar con el enfoque temático de la ocasión. Vatican Insider informó que el Papa había llegado a un lugar “donde fotografías del arzobispo mártir Oscar Romero se pueden ver en muchos lugares”, y la Televisión Vaticana mostró un lugareño entregándole al Pontífice un facsímil de la imagen en menor escala para su bendición.
[Para ver más fotos, favor de consultar la versión de este post en inglés.]

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