Wednesday, March 09, 2016

La Doncella de Hierro


 
BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO, 23 DE MAYO DEL 2015
 

 
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Cuando integrantes de Iron Maiden visitaron la Tumba del Beato Óscar A. Romero en la Cripta de la Catedral de San Salvador el domingo pasado, Paulita Pike se propuso el gran encargo de ser portavoz de Romero y su legado al informar a los rockeros sobre el significado de su obra, su vida, y su muerte martirial.  Ahora en exclusiva para Súper Martyrio, la entrevista completa con Paulita sobre la inusual visita que ha causado tanta admiración.

Súper Martyrio. ¿Cómo fue que llegó a servir de guía para «Iron Maiden» en la Cripta?

R.        Como vengo haciendo hace 20 años aproximadamente, sin tener un día específico, pero mayoritariamente en los fines de semana, llegué a la Cripta de Catedral el domingo por la tarde para atender a los peregrinos que llegan a visitar a Monseñor Romero.

Antes, le hablé a una amiga muy Romeriana, Noemy Contreras, para decirle que tenía semanas de no verla y que si no quería que pasara por ella camino a Catedral. Así hicimos.

Da gusto manejar al centro un domingo temprano por la tarde porque no hay tráfico y los vendedores también descansan. Llegamos al parqueo e hicimos lo de siempre: saludar a los amigos que descansan bajo el palo de mango, a las señoras que venden camisetas de Romero (cuando las dejan) y a toda la “majada” que siempre anda por ahí. Repartí fotos que les había tomado a muchos en distintas actividades con nuestro llorado Monseñor [Ricardo] Urioste [presidente de la Fundación Romero, fallecido a fines del año pasado] y también unos platos de comida que llevaba.

Estando en el parqueo, en medio del bullicio de la gente y de los buses, vi a unos gringos parados arriba en las gradas que bajan de catedral al parqueo. No reparé en ellos; son muchas las visitas de extranjeros que llegan a catedral y lejos de ser una ocurrencia “rara”, se ha convertido en algo de lo más normal.

Al ratito, Noemy y yo nos despedimos de los personajes que pueblan el parqueo de catedral y empezamos a bajar las gradas a la cripta que están en una entrada separada.

Vi que el grupo de gringos iba delante de nosotros. En eso, Noemy empieza a pegarme en el brazo: “Mire, ¡esos son, esos son!”

No entendía. “¿Quiénes son esos?”

“¡Los del grupo de rock! ¡Los rockeros!”

¡Era cierto! IRON MAIDEN iba bajando a la cripta. Ahora sí me fijé que iban con escoltas del PPI (Personalidades Importantes) y un señor trajeado que supuse era el guía del Ministerio de Turismo.

Al terminar las gradas [bajando a la Cripta de Catedral], estos se dirigieron a la derecha donde está el mausoleo. A la izquierda, el párroco de catedral dirigía una asamblea de unos 100 feligreses.

Eran las 3 de la tarde y Monseñor Romero estaba bastante solo como suele ocurrir a esa hora los domingos. En cambio, por la mañana es un alboroto de gente que llega a la misa del Comité Monseñor Romero o de turistas, nacionales y extranjeros, que aprovechan las horas más frescas para llegar.

El de la coleta [el baterista Nicko McBrain] estaba escribiendo en el libro de visita que hace cinco años firmó el Presidente Barack Obama, después, el Presidente Rafael Correa de Ecuador, el Secretario General de la ONU, Ban-Ki-Moon, la Princesa Masako de Japón....y así demás personalidades que han llegado a ofrecer sus respetos a nuestro primer beato, el salvadoreño más universal, Monseñor Óscar Romero.

Me acerqué y lo único que se me ocurrió fue balbucear: “Excuse me, but are you ....” [“Disculpe, pero ¿es usted …?”] El tipo de la coleta se volteó para mirarme y sin pestañear me dijo: “Please. If you don`t mind. We are in church and request privacy” [“Por favor, si sería tan amable.  Estamos en la iglesia y pedimos privacidad.”] en un inglés británico que me cortó la respiración.

Claro que tenía toda la razón. ¿Cómo era posible que hasta en una iglesia les siguiera acosando una groupie [fanáticas que acompañan a los rockeros en sus giras]? Una groupie mayor, pero para los groupies, no hay edad.

Me alejé y los dejé solos unos minutos. Cuando vi que andaban dando vueltas a la escultura con cara de perdidos, de necia me volví a acercar. El de la seguridad hizo como para pararme y no me quedó otra opción que gritarles: “Thank you so much for visiting the tomb of Monseñor Romero!” [“¡Gracias por visitar la tumba de Mons. Romero!”]

Eso fue lo que permitió que se rompiera el “cerco” y se abriera la conversación. El otro integrante [el guitarrista Janick Gers] se me acercó y preguntó: “So, do you know what this is all about?”  [“Pues, ¿sabe Usted de que se trata todo esto?”]

A partir de ese momento, supe que sería una sesión larga.

P.         ¿Qué preguntas o comentarios tuvieron los integrantes de MAIDEN durante la visita?

R.        Desde el inicio, tanto Janick Ders como Nicko McBrian (el de la coleta) quisieron saber todo sobre Monseñor Romero. Preguntaron el por qué estaba enterrado ahí y qué significado tenía.

¡Dios mío!, pensé. ¿Por dónde empezar? Pues por el principio.

Por eso les pregunté: “So, what made you guys come downtown and specifically to the Cathedral?” [“Pues, ¿qué los motivó a venir al centro y en particular a Catedral?”]

Nicko contestó que cuando llegan a un país nuevo a tocar, les gusta conocer el lugar, y ¿Qué mejor manera de conocer una ciudad si no era visitando el centro? “I like to get a feel for the place, mix with the people, see the architecture; I don`t like just staying at the hotel or going to posh places and then to the venue: I want to know where I am”.  [“Me gusta tener una idea del lugar, mezclarme con la gente, ver la arquitectura; No me gusta sólo quedarme en el hotel o ir a lugares lujosos y luego a la tocada: Quiero conocer dónde estoy”.]

Los felicité por esa sana curiosidad y por haberse “atrevido” a llegar al centro, un lugar considerado de los más peligrosos en el país. Que hasta podían servir de ejemplo.

Los llevaron a la Plaza Barrios y se quedaron admirados del Palacio Nacional. Preguntaron por el edificio blanco y al saber que era la Catedral, dispusieron entrar. Nicko nos dijo que se puso en contacto con Dios ante el altar mayor de catedral, y que sintió una conexión muy especial, “or as I like to call him, `The Governor`”. [“O como prefiero llamarlo: ‘El Gobernador’.”] Pero algo lo empujaba a conocer más de ese lugar que sentía santo, y cuando salieron de arriba, seguía con la sensación que algo faltaba.  “I asked the guide if there was anything else to see, and he said, `Yes, the crypt`. Come on! Let`s go!” [“Pregunté al guía si no había otra cosa que ver en Catedral, me dijo que si: la cripta. ‘Ah pues, ¡vamos!’.”]

Ambos concordaron que mientras la parte superior de catedral les había parecido muy bella, especialmente la pintura de la cúpula, sintieron una fuerza muy diferente cuando bajaron a la cripta. Por eso es que Nicko se apresuró a escribir en el libro de visitas inmediatamente al llegar al mausoleo. Le fui a pedir unas estampitas que tiene en su escritorio la Hermana Elba y que son para repartir a los peregrinos que llegan. Entregué dos a cada uno y les expliqué lo que decían. El BFF de Nicko, un señor jovial y gordito que andaba una camisa Hawaiana, está casado con un Colombiana y prometió traducirles la oración. Todos viven en el sur de Florida.

Tras preguntarme ¿por qué estaba yo ahí?, ¿que si era gringa?, ¿que qué hacía?, entré de lleno en la historia de nuestro Beato, de cómo lo conocí siendo yo profesora/coordinadora en el Externado de San José, de cómo impactó mi vida para siempre y de la explosión de la guerra civil tras su asesinato mientras decía Misa cuando le dispararon una bala certera al corazón. No podían disimular el horror y me preguntaron,  “Here? At this church?” [“¿Aquí?  ¿En esta iglesia?”]  Les expliqué que fue en la capilla del Hospitalito donde vivía Monseñor, junto a los cancerosos más pobres del país.

“But why did they kill him?” [“Pero, ¿por qué lo mataron?”]

“Because he was with the poor. Because he was a ‘teller of the truth’. Because he denounced the injustices that gravely affected the poorest of the poor. Because he called on the government to stop the atrocities and ordered the soldiers not to kill their own brothers...” [“Porque estaba del lado de los pobres. Porque era un ‘hablador de la verdad’. Porque denunciaba las injusticias que afectaban gravemente a los más pobres de los pobres. Porque llamó al gobierno a frenar las atrocidades y ordenó a los soldados de no matar a sus propios hermanos”.] Bueno, a todo esto, ambos parados pegados a la escultura y a Nicko le rodaron unas lágrimas. Confesó que en 1999, un pastor Metodista llegó a uno de los conciertos y luego se les acercó para decirles que la letra de su música tenía mucho de la biblia, mucho del mal contra el bien, de la oscuridad contra la luz. Este pastor lo encarriló a encontrarse con Dios y desde ese día mantienen una sólida amistad.

Preguntaron si las estructuras de la injusticia habían cambiado en estos 36 años, que si el país se había estabilizado tras la guerra civil y así. Me sorprendieron las preguntas hechas con tanta seriedad. Me sorprendió aún más cuando Janick preguntó ¿si no habían sido asesinadas cuatro monjas también?

“Yes, the Maryknoll sisters and the layworker in 1980.” [“Si las hermanas de la orden Maryknoll y la trabajadora laica en 1980.”]

“No, I am talking about yesterday or last week.” [“No, yo digo ayer o la semana pasada.”] No, eso no lo sabía. “Me refiero a otras 4 monjas asesinadas en la frontera de Marruecos...me parece que fue en Marruecos, pero no estoy seguro”, dijo Janick. Cuando comentó que la opción de Monseñor Romero por los pobres se parecía mucho a la filosofía del Papa Francisco ... ¡eso selló la amistad!

Habían transcurrido 40 minutos y sentía yo que los había detenido demasiado tiempo, pero Nicko dijo que para nada; que todavía les quedaba tiempo antes del concierto. Hacía 10 minutos que Janick había salido de la cripta por el enorme calor que hace ahí abajo. No hay circulación en la cripta y en los días calurosos, el calor es insoportable.

Llegando al final de nuestra conversación, se empezó a acercar la gente que quería fotos con Nicko y este accedió gustosamente, hasta fotografiándose con el guardia y su metralleta. El joven policía estaba feliz. Mi amiga Noemy, había salido a buscar camisetas de Monseñor Romero para que se las regaláramos y bajó con 2: una blanca en “XL”, y la negra en “L”. Con lo pechito que es Nicko, la “L” fue su talla.

Estaba fascinado con el regalo. Le pregunté si se la pondría durante el concierto y se quedó pensando: “You know when I will change into it? [“¿Sabe cuando me la voy a poner?”] Faltando tres canciones para el final, me la pondré y diré “THIS IS FOR MONSEÑOR ROMERO”. [“Esto es para Mons. Romero”.] Tuvimos que practicar “Monseñor Romero” varias veces porque Nicko decía “Señor” Romero, pero al final, lo dijo bien.

Íbamos para la hora y los “handlers” [asistentes personales] se estaban poniendo nerviosos. Nos fuimos todos juntos para arriba, con la gentecita que había llegado a rezarle al Mártir y se quedaron a ver el metalero.

Besos y abrazos a la salida, y una promesa que yo le enviaría fotos e información sobre Monseñor Romero, porque como dijo Nicko: “Hoy fue el primer día de mi aprendizaje”.

*           *           *

Foto La Prensa Gráfica.
Epílogo.  Lo que hizo Paulita debe felicitarse. Si no hubiera estado Paulita, Iron Maiden todavía hubiera llegado a la Cripta. Pero fue Paulita la que decidió acercárseles, y a raíz de su absorbente presentación, permanecieron en el lugar por 40 minutos, asegurando que fueran fotografiados en el lugar y que la noticia de su presencia se propagara por toda la capital. Y la corona de todo esto, regalarles camisetas y plantearles la idea de vestirla en el concierto. Todo el episodio ha sido un golpe publicitario que un equipo de relaciones públicas desde Nueva York o Londres difícilmente pudiera haber igualado. La noticia ha dado vuelta al mundo, y ha sido reportada en varios idiomas. Pero más allá del valor publicitario, tiene un valor aún más importante—es parte de una “evangelización”. Es notable que este gesto se dio el domingo que todas las iglesias proclaman el evangelio del hijo pródigo. Los rockeros “hedonistas”, “ateos”, “satánicos”, etc., pueden ser descartados, rechazados, y vistos de menos—son los hijos pródigos de la actualidad—por aquellos que se creen justos y autosuficientes. Pero fíjense en la lección maestral del metalista rockero, concientizado que se avoca a la iglesia a buscar el mensaje justiciero del auténtico evangelio, y Paulita que los acoge, que los recibe, con informes y fineza de explicaciones. Eso tiene mucho valor, y creo que será una estampa para reflexionar y profundizar por mucho tiempo.


Paulita, ¡you rock!

Monday, March 07, 2016

Blessed Romero tames Iron Maiden


 
BEATIFICATION OF ARCHBISHOP ROMERO, MAY 23, 2015
 
 
#BlessedRomero #MartyrOfMercy
St. Patrick is said to have banished the snakes from Ireland.  St. Leo the Great supposedly convinced Attila the Hun to withdraw from the gates of Rome.  Now we will add another prodigy to the annals of sacred history after Blessed Oscar Romero tamed and possibly converted the hedonistic head bangers of the British heavy metal group Iron Maiden, who played in El Salvador on Sunday, March 6, 2016.

Drummer Nicko McBrain and guitarist Janick Gers visited Romero’s tomb in the Crypt of the San Salvador Metropolitan Cathedral before their concert on Sunday, and later McBrain was seen wearing a “Saint Romero of the Americas” t-shirt onstage before 9,000 fans at the Mágico González Stadium concert Sunday night.
Paulita Pike was on volunteer duty giving tours of Romero’s tomb when the band members came through.  “I arrived at the Cathedral Crypt on Sunday as I have been doing for approximately twenty years to serve the pilgrims who arrive to visit Archbishop Romero,” Pike told Super Martyrio.  The day got off to a pleasant start when Pike drove into downtown San Salvador through mostly deserted streets in the historic district.  She said hello to acquaintances enjoying the shade of the mango tree near the church, to the ladies that sell Romero t-shirts outside the entrance to the Crypt, and distributed meals to the indigent in the adjacent streets.  Pike at first was nonplussed by the sight of the Caucasian foreigners walking down the steps to the Crypt—foreigners visit the site every day.  It took Pike’s friend to point out to her—“It’s them, it’s them ... it’s the rockers!”
The band arrived in El Salvador on Saturday, and were immediate headline news when their specialized 747, “Ed Force One,” designed to carry the band, their crew and stage production to countries lacking facilities to allow the group the perform, landed at Msgr. Oscar Romero Airport.  Thousands of their fans entered El Salvador from nearby Guatemala, Honduras and Nicaragua, including Eddie and Iván Aguare, who drove 250 miles from Totonicapán, Guatemala, to be there, and were among the Maiden fans visiting the San Salvador Cathedral on Sunday, taking advantage of their time in the country to pay homage to Romero.
Pike’s picture of McBrain and Gers at Romero’s Tomb quickly went viral.  She was lucky to be on duty at the time the rockers came through, and they were fortunate that Pike speaks flawless English and was able to provide highly accurate information about Romero (she is the head of an influential group promoting Romero in San Salvador called Cultura Romeriana).  “It was very exciting, especially because they were so interested and so moved, with Nicko even shedding a couple of tears.”

McBrain and Gers spent about 40 minutes at the site, asking probing questions about Romero and the context in which he was killed.  They asked why Romero had been killed, whether the unjust structures that existed before had been removed after 36 years, and whether El Salvador was more stable now after the war.  Guitarist Gers surprised Pike by asking whether she knew anything about the four nuns that had been killed.  At first, Pike thought he was talking about the U.S. religious women killed in El Salvador in December 1980.  Instead, he was talking about the four members of Mother Teresa’s order brutally killed in Yemen on Friday.

As the band’s handlers finally came to get them, Pike’s friend arrived with two t-shirts to give the musicians.  Pike asked McBrain whether he would wear it at the concert.  “You know when I will change into it?,” he asked her.  “When there are three songs left before the end of the show, I will put it on and I will say ‘THIS IS FOR MONSEÑOR ROMERO’.”  And the rest is history.

In truth, the group members are not the “Satanists” that some conservative critics have accused them of being.  McBrain converted to Christianity in 1999.  But the legend of the Salvadoran saint who tamed the raucous rockers may be too hard to suppress.

Beato Romero doma a Iron Maiden


 
BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO, 23 DE MAYO DEL 2015
 

Se dice que San Patricio desterró las serpientes de Irlanda. San León Magno supuestamente convenció al Atila de los Hunos a retirarse de las puertas de Roma. Ahora vamos a añadir otro prodigio a las crónicas de la historia sagrada después que el Beato Óscar A. Romero haya domesticado y posiblemente convertido a los headbangers hedonistas del grupo británico de heavy metal Iron Maiden, que tocó en El Salvador el domingo 6 de marzo de 2016.

El baterista Nicko McBrain y el guitarrista Janick Gers visitaron la tumba de Romero en la cripta de la Catedral Metropolitana de San Salvador antes de su concierto el domingo, y más tarde McBrain apareció luciendo una camiseta de “San Romero de América” en el escenario ante unos 9.000 aficionados en el estadio Mágico González en el concierto de la noche del domingo.
Paulita Pike estaba de voluntaria dando recorridos guiados de la tumba de Romero cuando los miembros de la banda pasaron por el lugar. [Leer la ENTREVISTA COMPLETA.] “Como vengo haciendo desde hace 20 años, llegué a la cripta de catedral hoy domingo por la tarde para atender a los peregrinos que llegan a visitar a Monseñor Romero”, Pike dijo a Súper Martyrio. El día comenzó de manera agradable cuando Pike manejó al centro de San Salvador a través de calles desiertas en el distrito histórico. Saludó a conocidos disfrutando de la sombra del árbol de mango cerca de la iglesia, a las señoras que venden camisetas Romero afuera de la entrada a la cripta, y repartió almuerzos en las calles adyacentes.  Pike estuvo inicialmente desinteresada en los extranjeros de raza blanca bajando las gradas a la cripta; extranjeros visitan el sitio todos los días. Tuvo que intervenir su amiga para señalarle “Mire, esos son, esos son ... ¡los rockeros!”
La banda llegó a El Salvador el sábado, y fue noticia de primera plana inmediata cuando su avión 747 especializado, “Ed Force One”, diseñado para llevar a la banda, su tripulación y su equipo a países que carecen de instalaciones para permitir las tocadas del grupo, aterrizó en el aeropuerto “Mons. Óscar Romero”. Miles de sus fanáticos ingresaron a El Salvador desde los países cercanos de Guatemala, Honduras y Nicaragua, incluyendo Eddie y Iván Aguare, que condujeron 400 kilómetros desde Totonicapán, Guatemala, para estar allí, y estaban entre los fans de Maiden que visitaron la catedral de San Salvador el domingo, aprovechando de su tiempo en el país para rendir homenaje a Romero.
La foto de Pike con McBrain y Gers en la tumba de Romero rápidamente se volvió viral. Ella tuvo la suerte de estar ayudando en el momento que los artistas hicieron su recorrido, y ellos fueron afortunados de que Pike habla Inglés excelente y fue capaz de proporcionar información precisa sobre Romero (ella lidera un grupo importante que promueve Romero en San Salvador llamado Cultura Romeriana).  “Fue muy emocionante, sobre todo porque estaban muy interesados y muy conmovidos, y Nicko incluso derramó un par de lágrimas”.

McBrain y Gers pasaron unos 40 minutos en el lugar, haciendo preguntas acerca de Romero y el contexto en que lo mataron. Preguntaron por qué Romero había muerto, si las estructuras de la injusticia habían cambiado en estos 36 años, si el país se había estabilizado tras la guerra civil y así.
El guitarrista Gers sorprendió a Pike preguntando si sabía acerca de las cuatro monjas que habían sido asesinadas. En un primer momento, Pike pensó que estaba hablando de las religiosas estadounidenses muertas en El Salvador en diciembre de 1980. En actualidad, era de las cuatro integrantes de la orden de la Madre Teresa brutalmente asesinadas en Yemen el viernes pasado.

Cuando los asistentes de la banda, finalmente llegaron a sacarlos, la amiga de Pike llegó con dos camisetas para dar a los músicos. Pike le preguntó a McBrain si se la ponía durante el concierto. “¿Sabe cuando me la voy a poner?”, le preguntó. “Faltando tres canciones para el final, me la pondré y diré 'ESTO ES PARA MONSEÑOR ROMERO'.” Lo demás ya es historia.

En realidad, los miembros del grupo no son los “satanistas” que algunos críticos conservadores los han acusado de ser. McBrain se convirtió al cristianismo en 1999.  Pero la leyenda del santo salvadoreño que domesticó los estridentes rockeros puede resultar muy difícil de suprimir.

Beato Romero converte Iron Maiden


 
BEATIFICAZIONE DI MONSIGNOR ROMERO, 23 MAGGIO 2015
 

San Patrizio abbia bandito i serpenti dall’Irlanda. San Leone Magno presumibilmente convinto Attila di ritirarsi dalle porte di Roma. Ora aggiungeremo un altro prodigio agli annali della storia sacra dopo che il Beato Oscar Romero ha domato ed eventualmente convertito i Headbangers edonistiche del gruppo heavy metal britannico Iron Maiden, che si ha presentato in El Salvador Domenica 6 Marzo 2016.

Il batterista Nicko McBrain e chitarrista Janick Gers hanno visitato la tomba di Romero nella Cripta della Cattedrale Metropolitana di San Salvador prima del loro concerto di Domenica, e più tardi McBrain è stato visto indossando una t-shirt “San Romero di America” sul palco davanti 9.000 fan al stadio Mágico González per il concerto di Domenica sera.
Paulita Pike era in servizio volontario dei tour della tomba di Romero, quando i membri della band attraversarono il luogo. “Sono arrivata alla Cripta della Cattedrale questa Domenica, come ho fatto per circa 20 anni al servizio dei pellegrini che arrivano a visitare Mons. Romero,” Pike ha detto Super martyrio. La giornata ha avuto un buon inizio, quando Pike ha guidato in centro di San Salvador per le strade per lo più deserte nel quartiere storico. Ha detto ciao a conoscenti godendo l’ombra degli alberi di mango nei pressi della chiesa, alle signore che vendono Romero t-shirt fuori l’ingresso alla Cripta, e ha distribuito pasti agli indigenti nelle strade adiacenti.  Pike in un primo momento non fu impressionata alla vista degli stranieri caucasiche scendendo alla cripta; stranieri visitano il sito ogni giorno. La sua amica ha sottolineato a lei - “Sono loro, sono loro ... sono i rocker!”
La band è arrivato in El Salvador il Sabato, e sono stati notizia subito quando il loro aereo 747, “Ed Force One”, progettato per trasportare la band, il loro equipaggio e produzione teatrale in paesi privi di strutture permettendo loro di fare spettacoli, sbarcarono all’aeroporto mons. Oscar Romero. Migliaia di loro fan sono entrati El Salvador dal vicino Guatemala, Honduras e Nicaragua, tra cui Eddie e Iván Aguare, che hanno guidato 400 chilometri da Totonicapán, Guatemala, di essere lì, e sono stati tra i fan che visitano la cattedrale di San Salvador la Domenica, approfittando del loro tempo nel paese per rendere omaggio a Romero.
La foto di Pike di McBrain e Gers sulla tomba di Romero è stato rapidamente virale. Ha avuto la fortuna di essere in servizio al momento che i rocker sono pasati, ed essi sono stati fortunati che Pike parla un inglese impeccabile ed è stato in grado di fornire informazioni estremamente precisa su Romero (lei è a capo di un gruppo influente che promuove Romero a San Salvador chiamato Cultura Romeriana).  “È stato molto emozionante, soprattutto perché erano così interessati e così commossi, con Nicko anche versando un paio di lacrime”.
McBrain e Gers hanno trascorso circa 40 minuti sul sito, chiedendo su Romero e il contesto in cui è stato ucciso. Hanno chiesto il motivo per cui Romero era morto, se le strutture ingiuste che esistevano prima erano stati rimossi dopo 36 anni, e se El Salvador era più stabile ora, dopo la guerra. Il Chitarrista Gers ha sorpreso Pike chiedendo se sapeva delle quattro suore che erano stati uccisi. In un primo momento, Pike pensò che stesse parlando sulle religiose statunitensi uccisi in El Salvador nel dicembre 1980. Invece, stava parlando dei quattro membri dell'ordine di Madre Teresa brutalmente uccisi in Yemen il Venerdì scorso.

Mentre i gestori della band finalmente venuti per estrarli, l’amica di Pike è arrivato con due t-shirt per dare ai musicisti. Pike ha chiesto McBrain se avrebbe indossarla al concerto. “Sai quando mi metterò la camicia?,” le chiese. “Quando ci sono tre canzoni rimanenti fino alla fine dello show, l’Indosserò e dirò 'QUESTO È PER MONSIGNOR ROMERO'.” E il resto è storia.

In realtà, i membri del gruppo non sono i “satanisti” che alcuni critici conservatori li hanno accusati di essere. McBrain convertito al cristianesimo nel 1999.  Ma la leggenda del santo salvadoregno che ha domato il rocker rauche potrebbe essere troppo difficile da reprimere.

Friday, March 04, 2016

El Salvador’s forgotten martyr


 
BEATIFICATION OF ARCHBISHOP ROMERO, MAY 23, 2015
 
Fr. Nicolas’ church.

#BlessedRomero #MartyrOfMercy
The first priest assassinated in El Salvador was not Father Rutilio Grande, killed in March 1977, who forever changed the trajectory of the archbishopric of Blessed Oscar A. Romero. Seven years before Grande, Fr. Nicolas Aguilar Antonio Rodríguez had been murdered and, incredibly, Blessed Romero had also played a part in the story of this true “proto-martyr”.

Archbishop Romero commemorated his death alongside that of other slain priests, remembering the dead as one “whom I went to pick up near San Antonio Los Ranchos, Chalatenango, together with other priests charged by Mgr. Chavez [the former Archbishop].” (His Journal, November 28, 1979.) “It is only right that now when we remember the heroism of our priests,” said Romero, “we should also remember him.” (November 27, 1977 Homily.) Thus did Romero make memory of the first Salvadoran martyr: “He had come from hearing the confession of and anointing one the parishioners who was about to pass on to eternal life and he died in the service of his priesthood.”
Msgr. Romero recalled the sad details: “I went to claim his body that was already decaying.” It was a grizzly scene. Mauled and devoured by dogs and birds of prey, the priest’s body was found with his right hand severed by machete, a head injury and other signs of the violence he had suffered. Along with his body, authorities found the holy oils, a stole, a corporal and the cardboard the priest used to shelter himself from the sun. The delegation that came to claim his body in the place where they found him put it in a box and carried him in procession with the prayers and cries of the people who accompanied them; they put him into a canoe to cross the river, and continued the uphill walk to Cojutepeque’s public cemetery. The simple cross on his grave bore the epitaph: “He died in the line of his pastoral duty”—just as Romero described.
Father Nicolas had been born in Cojutepeque on May 15, 1921. He was ordained a priest on January 16, 1949. “Nicolas was an easygoing priest, a man of few words, a pleasant fellow, cut from the old mold,” the former Salvadoran priest Innocent “Chencho” Alas, who was kidnapped and tortured in the same period, told Super Martyrio. “He did not belong to any of the change movements.” But according to the perverse logic of the persecution of the Church of the era, the neutrality of Father Nicolas was what made him a target for his executioners. “He was an ideal target because it was taking aim at priests without letting them know where the action was coming from,” recalls Jose Alejandro Duarte Fuentes in his book Borbollones: Padre Nicolás Rodríguez, Mártir, Imprenta Universitaria, San Salvador, 1999, p. 19. And according to a 1977 report by the archdiocese, the motive of the crime was to intimidate the clergy. Rivera Damas, “La labor pastoral de la arquidiócesis de San Salvador,” ECA 348-349 (1977), p. 809.

Fr. Nicolas’ people in a refugee camp during the civil war.
November 28 is a fateful date in the Salvadoran martyrology. It was on that day that Father Ernesto Barrera was killed in 1979, and Father Marcial Serrano in 1980. On Saturday November 28, 1970, Father Nicolas had gone to celebrate a marriage in San Jose Cancasque, a village located two miles from his parish, San Antonio Los Ranchos, in Chalatenango. This was the time of the beginning of the peasant movements, union organizing and setting up of Christian Base Communities. His mission was embedded in the conflict zone where the Sumpul River flows into the Lempa River, the same region that produced the martyrdom of Father Grande and the Sumpul Massacre; the same area where the American churchwomen Ita Ford and Maura Clarke worked before their murder in 1980.
Father Nicolas—who lived and moved like the poor—had traveled by bus to a place called Santa Teresa.  He was intercepted there by criminals who offered to take him on horseback to a place where he was to administer the last rites to a dying man. “This was to be the occasion of his death; he was led like a lamb to the slaughter,” writes Duarte. (Op. Cit., p. 24.) The murderers tortured the priest and tried to inebriate him so that he could endure the torments. When he refused to drink, they lacerated his hand, but this caused him to bleed excessively. To try to stop the bleeding, they submerged his hand in boiling water. When he continued gushing blood, they decided to “finish” him. Because his body continued to bleed, they bathed it in lime. They kept his corpse lying over a hammock for several days, and when it began to smell, they forced villagers at gunpoint to carry it to the place where they dumped it.
Father Juan Leon Montoya was a military chaplain (who later clashed with Romero), but the cruel murder moved him to recognize the death as a martyrdom. Father Nicolas “found death disguised as an assassin, and he celebrated his last Mass in an ordeal of pain, offering his life on the same corporal on which the Eucharistic Christ had rested upon the Comforter Viaticum,” wrote Fr. Montoya, “a corporal that was found stained with the blood from his priestly bosom.” His death was a testimony: “His disfigured face, his amputated right hand, give us the image of the Broken Christ, the priest without name, but a priest in the greatness of the sacrifice of his life and the immolation that identifies the priest with Christ”.
Notwithstanding the shock of the moment, Father Nicolas’ murder was forgotten, and was eventually displaced by the figures of the Salvadoran martyrs who came a decade after his slaughter. This was due in large part to the fact that his assassination did not trigger a wave of persecution against the Church like the aggressive persecution unleashed after the death of Father Grande. Therefore, the death of Father Nicolas remained an isolated event that has not been linked in the popular imagination with the other crimes.  Father Nicolas is included among the 500 martyrs the Salvadoran Church is preparing to beatify in the near future.
Some have groused that Father Nicolas’ death did not lead to the “conversion” of Archbishop Romero as did Father Grande. Romero had been ordained a bishop just five months before the crime, in June 1970. Romero may have had Father Nicolas in mind when he reflected in January 1971: “A priest is above all a man of faith and prayer. Prayerful priests are the most audacious leaders because they live the biblical truth: ‘I can do everything through Him who gives me strength’.” Romero, La Prensa Grafica, January 11, 1971 (Cf. Philippians 4:13).  Clearly, seven years after the death of Father Nicolas, Romero had not forgotten him, because he commemorated his death while he was archbishop, which is natural because he had gone to claim his remains. In fact, a few days after the crime, Romero celebrated the marriage that Father Nicolas could not officiate, saying “I will relieve Nicolas of this commitment.”
In the end, Blessed Romero recognized the significance of the crime for Salvadoran society … “a society that kills its priests.” (Dec. 9, 1979 Hom.)

El mártir olvidado de El Salvador


 
BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO, 23 DE MAYO DEL 2015
 
La iglesia del P. Nicolás.

El primer sacerdote asesinado en El Salvador no fue el P. Rutilio Grande, ultimado en marzo de 1977, que cambió para siempre la trayectoria del arzobispado del Beato Mons. Óscar A. Romero.  Siete años antes que Grande, había sido masacrado el P. Nicolás Antonio Rodríguez Aguilar, e increíblemente el Beato Romero también había jugado una parte en la historia de ese verdadero “protomártir”.

Mons. Romero conmemoró su muerte con la de otros sacerdotes acribillados, recordándolo como un muerto “a quien yo fui junto con otros sacerdotes, por encargo de monseñor Chávez [el arzobispo anterior], a recoger allá cerca de San Antonio Los Ranchos, en Chalatenango”.  (Su Diario, 28 de noviembre de 1979.)  “Es justo que ahora, cuando recogemos el heroísmo de nuestros sacerdotes”, dijo el Beato, “recordemos”.  (Homilía del 27 de nov. de 1977.)  Así hizo memoria el Beato Romero del primer mártir salvadoreño: “venía de una confesión, traía los instrumentos de despedir un alma para la eternidad, ministro que murió, pues, en el servicio de su sacerdocio”.
Mons. Romero recordó los tristes detalles del hecho: “yo fui a recoger ese cadáver, ya estaba putrefacto”.  Fue una escena espeluznante.  Mutilado y devorado por perros y aves de rapiña, su cadáver fue encontrado, con su mano derecha cortada con machete, y una lesión en la cabeza y otras señas de la violencia que tuvo que sufrir.  A la par de su cuerpo, las autoridades encontraron los Santos Oleos, una Estola, un Corporal y el cartón que usaba para guarecerse del sol.  La comitiva que llegó a reclamar su cuerpo en el lugar donde lo habían aventado, lo puso en una caja y lo retiró en procesión, entre rezos y lloros del pueblo que los acompañaba, lo subieron en un cayuco para cruzar el rio, y siguieron cuesta arriba, a pie, hasta el cementerio de Cojutepeque.  La sencilla cruz sobre su tumba en el cementerio general lucía el epitafio: “Murió en el cumplimiento del deber pastoral”—tal y como lo catalogó Romero.
El Padre Nicolás había nacido en Cojutepeque el 15 de mayo de 1921.  Fue ordenado sacerdote el 16 de enero de 1949.  “Nicolás era un sacerdote tranquilo, poco comunicativo, amable y hecho a la antigua”, relata a Súper Martyrio el ex sacerdote salvadoreño Inocencio “Chencho” Alas, quien fue secuestrado y torturado en la misma época.  “No participaba en los movimientos de cambio”.  Pero según la lógica perversa de la persecución de la Iglesia de la época, la neutralidad del Padre Nicolás fue lo que convirtió en blanco de los verdugos.  “Sería el sujeto ideal, porque se señalaría a los sacerdotes sin saber de dónde viene la acción”, recuerda José Alejandro Duarte Fuentes en su libro Borbollones: Padre Nicolás Rodríguez, mártir, Imprenta Universitaria, San Salvador, 1999, pág. 19.  Y según un informe del arzobispado de 1977, el motivo del crimen fue amedrentar al clero.  Rivera Damas, “La labor pastoral de la Arquidiócesis de San Salvador”, ECA 348-349 (1977), pág. 809.

La gente del P. Nicolás en un campo de refugiados durante la guerra civil.
El 28 de noviembre es una fecha fatídica en el martirologio salvadoreño.  Fue esa misma fecha que fue ultimado el P. Ernesto Barrera en 1979, y el P. Marcial Serrano en 1980.  El sábado 28 de noviembre de 1970, el Padre Nicolás había ido a celebrar un matrimonio a Cancasque, un pueblo localizado a dos leguas de su parroquia, San Antonio Los Ranchos, Chalatenango. Era el tiempo en que comenzaban los movimientos campesinos, la actividad sindicalista, y la organización de las Comunidades Eclesiales de Base.  Su misión estaba encarnada en la zona conflictiva donde el Rio Sumpul desemboca en el Rio Lempa, la misma región que produjo el martirio del Padre Grande y la masacre de El Sumpul, la misma zona donde las religiosas estadounidenses Ita Ford y Maura Clarke trabajaban antes de ser asesinadas en 1980.
El Padre Nicolás vivía—y viajaba—como los pobres, y llegó en bus hasta un lugar llamado Santa Teresa.  Allí fue interceptado por malhechores que pretendieron llevarlo a caballo hasta un lugar donde debía dar los Santos Oleos a un enfermo.  “Esta fue la ocasión de su muerte, fue como una oveja al matadero”, cuenta Duarte.  (Op. Cit., pág. 24.)  Los asesinos torturaron al sacerdote, y quisieron embriagarlo para que pudiera soportar las torturas.  Cuando se rehusó a beber, le cortaron la mano, pero esto causó que sangrara excesivamente.  Para tratar de detener el desangre, le metieron la mano en agua hirviente.  Al ver que seguía brotando chorros de sangre, decidieron “terminarlo”.  Cuando aún muerto seguía sangrando, lo bañaron en cal.  Mantuvieron su cuerpo tendido en una hamaca varios días, y cuando comenzó a emitir mal olor, obligaron a unos aldeanos a punta de pistola a cargarlo al lugar donde lo aventaron.
El Padre Juan León Montoya había sido capellán militar (y después chocaría con Romero), pero el cruel asesinato lo conmovió a reconocer esta muerte como un martirio. El Padre Nicolás “se encontró con la muerte disfrazada de asesino, para celebrar su última misa en un calvario de dolor, ofreciendo su vida sobre los mismos corporales en que había descansado Cristo Eucaristía en el Viático Consolador”, escribió el P. Montoya, “corporales que fueron encontrados teñidos con su sangre sobre su pecho sacerdotal”.  Su muerte fue un testimonio: “Su rostro desfigurado, su mano derecha amputada, nos dan la imagen del Cristo Roto, del sacerdote sin nombre y apellido, pero sacerdote en la grandeza del sacrificio de su vida, en la inmolación que identifica al sacerdote con Cristo”.
No obstante la gran conmoción del momento, el crimen del Padre Nicolás quedó en el olvido, y fue desplazado eventualmente por las figuras de los mártires salvadoreños que vinieron una década después de su sacrificio.  Esto se debió en gran parte a que su asesinato no desencadenó una ola de persecución contra la Iglesia como la persecución agresiva desatada después de la muerte del P. Grande.  Por ende, la muerte del Padre Nicolás quedó como un hecho aislado que no ha sido ligado en la imaginación popular con los demás crímenes.   El Padre Nicolás está incluido entre los 500 mártires que la Iglesia Salvadoreña busca beatificar en un futuro próximo.
Algunos han lamentado que la muerte del Padre Nicolás no causó la “conversión” de Mons. Romero como lo hizo el Padre Grande.  Mons. Romero había sido ordenado obispo apenas cinco meses antes del crimen, en junio de 1970.  Romero pudo haber tenido al Padre Nicolás en mente cuando profundizó en enero de 1971: “un sacerdote es ante todo un hombre de fe y oración. Son los sacerdotes de oración los líderes más audaces porque sienten la verdad bíblica: ‘todo lo puedo en Aquel que es mi fortaleza’.” OAR, La Prensa Gráfica, 11 de enero de 1971 (Cf., Filipenses 4,13.)  Es evidente que siete años después de la muerte del Padre Nicolás, Romero no lo olvidaba, ya que lo conmemoró en sus años de arzobispo, algo natural porque había participado en el reconocimiento de sus restos.  De hecho, unos días después del crimen, Romero había ido a celebrar el matrimonio que el Padre Nicolás no pudo oficiar, diciendo “voy a sacar a Nicolás del compromiso”.
Finalmente, el Beato Romero reconoció el significado de este crimen para la sociedad salvadoreña ... “una sociedad que mata a sus sacerdotes”.  (Hom. del 9 de dic. de 1979.)

Il martire dimenticato di El Salvador


 
BEATIFICAZIONE DI MONSIGNOR ROMERO, 23 MAGGIO 2015
 
La chiesa di p Nicolas.

Il primo sacerdote assassinato in El Salvador non era il padre Rutilio Grande, ucciso nel marzo del 1977, che ha cambiato per sempre la traiettoria dell’arcivescovado del Beato Oscar A. Romero. Sette anni prima di Grande, era stato massacrato padre Nicolas Antonio Rodriguez Aguilar, e incredibilmente il Beato Romero ha anche svolto un ruolo nella storia di questo vero “protomartire”.

Romero ha commemorato la sua morte accanto a quella di altri sacerdoti uccisi, ricordando il morto come uno “che sono andato insieme ad altri sacerdoti, commissionati da Mons. Chavez [l’ex arcivescovo], a raccogliere in San Antonio Los Ranchos, Chalatenango”. (Il Giornale, 28 novembre 1979) “È giusto che ora quando ci ricordiamo l’eroismo dei nostri sacerdoti”, ha dichiarato il Beato, “dovremmo anche ricordare lui”. (Omelia del 27 novembre 1977.) Così ha fatto il Beato Romero memoria del primo martire salvadoregno, “è venuto da una confessione portando gli strumenti di affidare un’anima per l’eternità, un ministro che è morto al servizio del suo sacerdozio”.
Mons. Romero ha ricordato i tristi dettagli: “Sono andato a raccogliere il suo corpo, era già marcio”. È stata uno scenario sinistro. Sbranato e divorato da cani e uccelli da preda, il corpo del sacerdote è stato trovato con la mano destra mozzata da machete, un trauma cranico e altri segni della violenza che aveva subito. Insieme con il suo corpo, le autorità hanno trovato gli oli santi, una stola, un caporale e il cartone utilizzato per ripararsi dal sole. La delegazione che è venuto a reclamare il suo corpo nel luogo, lo hanno messo in una scatola e lo portarono in processione con le preghiere e le grida della gente che li accompagnavano; lo misero in una canoa per attraversare il fiume, e hanno continuato la salita a piedi al cimitero pubblico di Cojutepeque. Il semplice croce sulla sua tomba portava l’epitaffio: “È morto nella linea del dovere pastorale”—proprio come ha descritto Romero.
Padre Nicholas è nato a Cojutepeque il 15 maggio 1921. È stato ordinato sacerdote il 16 gennaio 1949. “Nicola era un prete tranquillo, poco comunicativo, cordiale e tagliato dal vecchio stampo”, ha detto Super Martyrio l’ex sacerdote salvadoregno Inocencio “Chencho” Alas, che è stato rapito e torturato nello stesso periodo. “Non apparteneva a nessuno dei movimenti di cambiamento”. Ma secondo la logica perversa della persecuzione della Chiesa del tempo, la neutralità di Padre Nicholas è stato quello che ha fatto di lui un bersaglio per i suoi carnefici. “Sarebbe un soggetto ideale, perché ha preso di mira i sacerdoti senza rivelare l’origine dell'azione”, ricorda Jose Alejandro Duarte Fuentes nel suo libro Borbollones: Padre Nicolás Rodríguez, Mártir, Imprenta Universitaria, San Salvador, 1999, pag. 19. E secondo un rapporto 1977 dall’arcidiocesi, il movente del delitto era quello di intimidire il clero. Rivera Damas, “La labor pastoral de la arquidiócesis de San Salvador,” ECA 348-349 (1977), pag. 809.

La gente di p Nicolas in un campo profughi durante la guerra civile.
28 novembre è una data fatidica nel martirologio salvadoregno. È stato lo stesso giorno in cui fu ucciso Padre Ernesto Barrera nel 1979, e padre Marcial Serrano nel 1980. Il Sabato 28 novembre 1970, don Nicola era andato a celebrare un matrimonio a San José Cancasque, un villaggio situato a due miglia dalla sua parrocchia, San Antonio Los Ranchos, Chalatenango. Era il tempo di inizio dei movimenti di contadini, l’organizzazione sindacale e la creazione delle Comunità Ecclesiali di Base. La sua missione è stata incarnata nella zona di conflitto in cui il fiume Sumpul confluisce nel fiume Lempa, la stessa regione che ha prodotto il martirio di Padre Grande e il massacro di El Sumpul, la stessa area in cui gli americani religiosi Ita Ford e Maura Clarke hanno lavorato prima di essere uccise nel 1980.
Padre Nicolas ha vissuto e viaggiato come i poveri, ed aveva viaggiato in autobus per un luogo chiamato Santa Teresa. È stato intercettato da criminali che hanno offerto di portarlo a cavallo di un luogo per amministrare l’estrema unzione ad un moribondo. “Questa è stata l’occasione della sua morte, era come un agnello al macello”, dice Duarte. (Op. Cit., pag 24.) Gli assassini torturato il sacerdote e volevano farlo ubriacare in modo che potesse sopportare la tortura. Quando si è rifiutato di bere, gli tagliarono la mano, ma questo ha causato lui a sanguinare eccessivamente. Per cercare di fermare l’emorragia, hanno immerso la sua mano in acqua bollente. Quando ha continuato a sanguinare, hanno deciso di eliminarlo. Quando ancora morto il suo corpo continuava a sanguinare, lo bagnarono in calce. Hanno mantenuto il suo cadavere disteso su un’amaca per diversi giorni, e quando ha iniziato ad emettere odori, hanno costretto gli abitanti a mano armata per portarlo al luogo dove lo hanno scaricato.
Padre Juan Leon Montoya era cappellano militare (e quindi si scontrano con Romero), ma l’uccisione crudele lo ha spinto a riconoscere la morte come martirio. Padre Nicolas “ha trovato la morte mascherata di assassino, e ha celebrato la sua ultima Messa in un calvario di dolore, offrendo la sua vita sullo caporale su cui Cristo Eucaristia aveva riposato sul Consolatore viatico”, ha scritto P. Montoya. “Un caporale che è stato trovato macchiato con il sangue dal petto sacerdotale”. La sua morte è stata una testimonianza: “Il suo volto sfigurato, amputata la mano destra, ci danno l’immagine del Cristo Rotto, sacerdote senza nome, ma un prete nella grandezza del sacrificio della sua vita e l'immolazione che identifica il sacerdote con Cristo”.
Nonostante lo shock del momento, l’omicidio di padre Nicolas è stato dimenticato, e finalmente è stato spostato dalle figure dei martiri salvadoregni che sono venuti un decennio dopo la sua macellazione. Ciò è dovuto in gran parte al fatto che il suo assassinio non ha innescato un’ondata di persecuzioni contro la Chiesa come il perseguimento aggressivo scatenato dopo la morte di Padre Grande. Pertanto, la morte di Padre Nicholas rimase un evento isolato che non è stato collegato nella fantasia popolare con gli altri crimini.  Padre Nicolas è compreso tra i 500 martiri che la Chiesa salvadoregna si appresta a beatificare nel prossimo futuro.
Alcuni si sono lamentati che la morte di Padre Nicholas non ha causato la “conversione” di Mons. Romero come ha fatto il Padre Grande. Mons. Romero è stato ordinato vescovo appena cinque mesi prima del delitto, nel giugno 1970. Romero può aver avuto Padre Nicholas in mente quando ha approfondito, nel gennaio 1971 “Un sacerdote è innanzitutto un uomo di fede e di preghiera. I sacerdoti di preghiera sono i più audaci leader perché vivono la verità biblica. ‘Io posso ogni cosa in colui che mi dà la forza’.” Romero, La Prensa Grafica, 11 gennaio 1971 (. Cfr Fil 4,13). Chiaramente, sette anni dopo la morte di padre Nicolas, Romero non lo aveva dimenticato, perché ha commemorato la sua morte mentre era arcivescovo—naturale perché aveva partecipato nel riconoscimento dei suoi resti. Infatti, pochi giorni dopo il delitto, Romero celebrato il matrimonio che Padre Nicholas non poteva arbitrare, dicendo: “Io alleviare Nicolas di questo impegno”.
Infine, Beato Romero ha riconosciuto l’importanza di questo crimine per la società salvadoregna ... “una società che uccide i suoi sacerdoti”. (Om. 9 dic. 1979)