Saturday, September 07, 2013

“Syria Day” Live Blog No. 5 (español)


 

El bloguero estadounidense Kevin M. Tierney explica el propósito espiritual del ayuno en el llamado del Papa Francisco. 
Este sábado el Papa Francisco llamó a un día de ayuno y oración por la paz, especialmente por la situación en rápida escala (o deterioro) en Siria. Ya que estos días son tan pocas veces proclamados, nos presenta una gran oportunidad para estudiar el ayuno en mayor detalle. En la época actual, en la que el ayuno y la penitencia son casi inexistentes (lo triste es que esto es especialmente el caso en la mayoría de los púlpitos de la Iglesia), tenemos la oportunidad de participar en una gran bendición.
Hoy en día, se tiende a tener una visión muy mecánica del ayuno. La ‘Persona X’ ayuna, y se le concede la ‘Intención Y’ de su respectiva Deidad. De hecho, así es como la prensa secular lo está pintando. Ellos reportan que los católicos ayunarán para lo que los Estados Unidos no invada a Siria. Verdaderamente deberíamos esperar que nuestro país no lo haga, sin importar nuestros puntos de vista sobre el conflicto actual, pero esa no es la razón desde un punto de vista bíblico, o de los textos de las declaraciones de Francisco.
En la Biblia, el punto del ayuno siempre es el estimularnos a la acción. Cuando Esdras proclama un ayuno, es para que podamos "pedir a Dios una manera correcta." (Esdras 8:21) En el Antiguo Testamento, las mujeres heroicas Judith (Judith Capítulo 8) y Esther (Esther 4:16) emprendieron acciones de la virtud heroica en nombre del pueblo de Dios después de que ayunos habían sido proclamados. El profeta Isaías ve a los ayunos extremos que los israelitas llevaron a cabo como perjudiciales para el alma, ya que las acciones que surgieron de los ayunos eran pecaminosas, y no motivados a realizar obras de misericordia. (Is 58:6) Cuando Nuestro Señor ayunó, era porque estaba a punto de iniciar su ministerio public.
¿Qué tiene que ver el ayuno con todo esto? Hay una dimensión natural y una sobrenatural de nuestras razones para el ayuno. En el lado natural, el ayuno es una gran manera de aumentar la disciplina. La construcción de una cultura de paz es un arduo trabajo. Si no puedes controlar tus emociones sobre una hamburguesa, no las vas a controlar cuando te insulta un idiota. La esperanza es que al dominar los apetitos sensuales, puedas tomar las más difíciles medidas necesarias para vivir el Evangelio. O, para parafrasear lo que Dios dice a Jeremías: "Si no tienes la disciplina para no comer una hamburguesa, ¿cómo podrás tener la disciplina para dedicar tu vida a la justicia que es intrínsecamente complejo y difícil?" (Jeremías 12:05)
Esa es la razón que conocemos la mayoría que estamos familiarizados con lo que se refiere al ayuno, pero no hay otra razón para el ayuno, que es igualmente importante. El argumento sobrenatural para el ayuno es en primer lugar un reconocimiento de que todas las cosas buenas vienen de Dios, incluyendo la intención por cual estamos ayunando. No podemos encontrar la fuerza necesaria para hacer las cosas a partir de los productos de la tierra, sino sólo de Dios "para quien fuimos creados, y a quien debemos de volver." (León XIII, Libertas.) El ayuno es nuestra manera de volver a Dios y dejar que Él nos muestre el camino hacia nuestros objetivos.
En la proclamación del Santo Padre de este ayuno, vemos muchos de estos argumentos. Comienza con una cita de la Pacem inTerris de Juan XXIII que resalta la importancia de que las personas construyan una cultura de paz. Aunque llama a los Estados a buscar la paz, dedica la mayor parte de su discurso apelando a las personas a construir las condiciones necesarias para la paz. Es una desconfianza clásica de las instituciones del hombre que deriva de su completa familiaridad con las Escrituras y la naturaleza humana. Para tener una verdadera paz duradera, debe haber una cultura de paz adoptada por las personas de todo el mundo.
Espero que todos los que lean esta columna participen en el ayuno. Incluso si estás a favor de la acción militar en Siria, no se puede ser tan duro de corazón que vas a creer que la guerra es una cosa buena, o que no debemos tomar el tiempo para fomentar la paz. Usa este sábado no para discutir posiciones políticas, sino para volver a dedicarte a la causa de la construcción de una auténtica cultura de paz, y ora para que los corazones heridos en Siria, o bien pueden ser consolados por la paz o convertidos a la misma.

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